MIS COSAS CON BUEN HUMOR Y NOSTALGIA

El final de ete blog...

Escrito por fviso 29-09-2011 en General. Comentarios (0)

El día 13 de Febrero de 2007 a las 15, 50 horas nació este modesto blog, en el que sin muchas pretensiones he ido volcando retazos de mi vida, recuerdos del pasado y momentos del presente sin pretender otra cosa que hacer un ejercicio personal de redacción, guardando recuerdos en un blog como si de un gran arcón de recuerdos se tratara, que hoy, y aún no se porque, ha comenzado a dejarme tirado con una serie de errores en la colocación de los post mezclándolos todos y dificultando no solo que yo pueda seguir escribiendo si no también la lectura de mis ultimas notas.

Decepcionado, pues siempre pensé que el final del mismo coincidiría con mi final, hoy me veo obligado a abrir un nuevo blog donde poder seguir dejando en el éter de Internet, mis pensamientos, alegrías y tristezas, preocupaciones y satisfacciones como hasta ahora he venido haciendo en este rincón informático. (En breve pondré un enlace en este, para quien quiera seguirlo) Una vez mas, la vida me demuestra que no hay nada para siempre, que todo lo que tuvo un principio tiene un final, menos mal que no ha sido el mío y esta vez tiene solución. Gracias a todos mis seguidores, me habéis enseñado mucho a través de vuestros comentarios y habéis volcado mucho cariño en ellos. Seguiré en contacto.

 

Alzeimer...o una vida en el olvido...

Escrito por fviso 22-09-2011 en General. Comentarios (0)

http://fviso.blogspot.es/img/alzeimer.jpg 

Era capaz de vender corbatas en el Magreb, barras de hielo en Siberia, estufas en Arabia. Se podría decir que era un vendedor nato, negociante y charlatán, embaucador y trafullero, pero nunca perdía su compostura de hombre de bien hecho a si mismo en mil batallas, unas ganadas y otras perdidas, a las que se dedicaba en cuerpo y alma.

Nunca fue reconocida su valía, nunca sus esfuerzos por cumplir con un trabajo desagradecido en el que nadie parecía estar nunca satisfecho con la labor realizada, por perfecta y meticulosa que esta fuera. El nivel de exigencia de sus clientes era cada día mayor, todo corría prisa, era urgente y nunca dejaba satisfechos a sus clientes por mucho que les rebajara el precio, aun perdiendo su margen en la comisión. Muchas veces se preguntó si tanto esfuerzo merecía la pena, si no estaría perdiendo con tantas horas dedicadas a su trabajo, algo importante en su vida, la vida misma que para otros era disfrutada y para el se limitaba a trabajo, trabajo y trabajo que nunca parecía tener fin, a veces se lamentaba  del poco tiempo que dedicaba a su familia, de la falta de unas horas para dedicárselas a si mismo y darse algún respiro.

Pasaron los años, quizá mas deprisa de lo que el sentía, una mañana, sintió que las fuerzas le fallaban, algo ocurrió en su cabeza que comenzó a olvidar cosas, a no recordar nombres y a no encontrar palabras durante la conversación. No le dio importancia en un principio y pensó ¡es solo cansancio!, pero los días fueron pasando, olvidaba donde ponía las cosas, en la calle se desorientaba y tenia que preguntar el nombre de la calle, al primer transeúnte que se le cruzaba.

Alguien, le ayudó un día a llegar hasta casa y al día siguiente acudió al medico. Por primera vez oyó aquella palabra que ya nunca logró entender ALZEIMER, su vida comenzó a deslizarse por una pendiente sin fin en la que su febril actividad se paró de repente, terminó por no reconocer ni siquiera a sus seres mas queridos y hoy consume sus horas con la mirada perdida en el vacío, sentado frente aun gran ventanal en aquella residencia.

Me ha hecho pensar mucho aquella imagen de un hombre que todo lo dio en esta vida a un trabajo desagradecido de vendedor incansable, olvidándose de vivir, hoy dormita en un interminable sueño sin soñar, donde el tiempo transcurre sin que nada quede en su memoria.

Cada segundo vivido es un segundo ganado, empeñarse en vivir del pasado o planificando el futuro puede ser perder el presente que ya nunca volverá. 

Sin saber ayer, el dia que era y lo que se conmemoraba, escribí en borrador estas lineas que hoy publico en este post, eran el recuerdo de un amigo, representante de una importante empresa y en su memoria (casualidad de casualidades, lo hice el dia dedicado al Alzeimer, sin saberlo hasta por la noche al ver los telediarios)

 

 

Mientras el cuerpo aguante...

Escrito por fviso 21-09-2011 en General. Comentarios (2)

http://fviso.blogspot.es/img/mientraselcuerpoaguante.jpg 

Luz de sol en las piedras doradas, aire de la mañana dando la bienvenida al nuevo día, mientras paso a paso dirijo mi camino al trabajo para llenar unas horas de actividad, mantener la cordura de alguien que se sigue sintiendo útil y capaz de todo, evitando la inactividad que turba la mente con malos presagios y elucubraciones de un futuro incierto.

Son ya muchas las ocasiones en las que alguien pregunta: ¿y tu cuando te jubilas?, y la respuesta es bien sencilla, aún no tengo edad para ello y creo, que tampoco muchas ganas de que llegue la hora. Pasaron los días de andar corriendo de un lado para otro, de amanecer haciendo cálculos sobre objetivos que cumplir y planificando visitas, viajes y entrevistas. Pasó la hora de llevar un timón que ahora se me haría pesado y digerir exigencias incoherentes de interlocutores exigentes e intransigentes que todo lo arreglan con la amenaza directa o disimulada. Mi labor ahora es constante, callada, casi desapercibida por los demás, pero entiendo que fundamental para la buena marcha de la labor que el resto de compañeros también realizan. Me siento bien, mi agenda se llena de asuntos a resolver que al final de la jornada están solucionados, produciéndome la satisfacción de una labor terminada, el tiempo corre cuando uno esta entretenido y se evita darle demasiadas vueltas a males físicos que uno ya creía tener asumidos y nuevos males que no son otra cosa que el desgaste normal de los años. ¡No se ni quiero estarme quieto!, se que para muchos que cuentan los días para su jubilación esto es incomprensible, pero cada uno es cada uno y cada cual cada cual que dicen por ahí. He dedicado muchos años a trabajar, a veces no sin un esfuerzo en situaciones o condiciones que para otros serian normales y para mi no, nunca salió de mi boca una queja, una disculpa fácil y a veces pienso que justificada, mientras veía que a mi lado otros por un simple catarro aprovechaban la ocasión para eludir su trabajo. He llegado a ir al trabajo escayolado y con muletas, lleno de dolores que como mucho se traducían en un pequeño lamento en voz baja, para que nadie se enterara, pero he seguido mi camino. Ahora con los años, podría arrepentirme de haber hecho estos esfuerzos, ¡Pero no!, me ha tocado vivir la vida que vivo y de la que ya dije en alguna ocasión si tuviera que volver a vivirla no cambiaria nada, ni si quiera la cojera. Me siento satisfecho con lo hecho y lo vivido y solamente pido fuerzas y salud para poder cumplir el sueño de ver a mis hijos situados y quizá disfrutar algún día de un nieto que por ahora no tiene muchos visos (y no me refiero al apellido) de que esto se produzca. Mientras, seguiré levantándome a las 7 de la mañana, y no, salvo que sea por imperativo de la Ley o de quien sea, no pienso en la jubilación."Mientras el cuerpo aguante"...que diría Miguel Rios...

Recuerdos de un niño, balsamo para un mayor...

Escrito por fviso 17-09-2011 en General. Comentarios (1)

http://fviso.blogspot.es/img/recuerdosdeninos.jpg 

Una fina lluvia llenaba los verdes prados, en los que en sus laderas pastaban vacas con la parsimonia de quien no siente el agua. El tiempo parecía haberse detenido por unos instantes mientras las nubes jugaban en el cielo formado extrañas figuras de tonos grises. A lo lejos se divisaban pequeñas casas colgadas en la montaña, tan lejanas, tan pequeñas que parecían pintadas sobre un fondo verde de árboles frondosos. Las risas de unos niños jugando a esconderse de la lluvia bajo unos árboles, rompía el silencio junto con el cadencioso sonido del agua cayendo desde un viejo canalón ya gastado por los años.

Hay imágenes que uno no olvida, una tierra que fue cuna de mis antepasados y muchos días en los que mi niñez se consumió con el paso del tiempo, recuerdos de una Asturias siempre amada, siempre añorada, en la que el olor de la hierba recién segada a golpe de guadaña se mezcla con las vivencias de los pocos años y la paz que se respiraba en aquellos lugares hoy tan lejanos.

La palabra no es capaz de describir tantos sentimientos guardados, a lo sumo un esbozo desdibujado de un instante vivido, colores, olores, imágenes de un pasado muy, muy lejano.

Dicen que el recuerdo es el cimiento de nuestras actuales vidas, quizá sea cierto, cada día que pasa, aquellas imágenes vuelven a mi vida llenas de añoranza de una niñez y una juventud perdida en el transcurso del tiempo, ese tiempo que implacable, inexorable avanza sin que nada pueda detenerlo.

Manzanas recién arrancadas del árbol, el olor de la sidra escanciada y la leña ardiendo en la chimenea, golondrinas haciendo sus nidos de barro en los aleros de los tejados, ese color verde de los prados, el olor a eucalipto de los montes, un cangrejo corriendo entre las rocas de la playa, olas rompiendo en la escollera, el sentimiento del pastor que bajo su paraguas entona una asturianada, entreteniendo sus largas horas cuidando del ganado, la leche recién ordeñada y guardada en aquellas grandes cantas de metal que al borde de la carretera esperaban ser recogidas por aquel pequeño camión que puntualmente pasaba a por ellas, el hórreo bajo el cual un viejo carro de madera servia en ocasiones a nuestros juegos de niños. ¡Tantos recuerdos y tan vivos!

Lejos en el espacio y el tiempo, cercanos en el alma siguen siendo motivo para que los reviva en este modesto blog, en el que todo cabe, humor, amor, nostalgia en ocasiones desahogo de pequeños cabreos que ante momentos como este pasan al olvido total frente a recuerdos del pasado guardados en el alma y que son bálsamo para el presente.

Aquel viejo tren...

Escrito por fviso 16-09-2011 en General. Comentarios (0)

http://fviso.blogspot.es/img/viejotren.jpg 

Renqueante en la cuestas, hacia resoplar sus chimeneas que formaban una cortina de negro humo, mientras arrastraba vagones cargados de gentes dispares en su interior. Lenta pero con constancia avanzaba hacia su destino con la mirada puesta en un horizonte plagado de bosques, montañas y túneles en los que el sonido de sus metálicas ruedas contra los raíles hacían retumbar un monótono traqueteo característico y machacón. No importaba el tiempo que durara el viaje, nadie parecía tener prisa y desde los grandes ventanales abatidos verticalmente, se dejaba salir el humo de los cigarrillos que algunos viajeros consumían en el pasillo mientras contemplaban un paisaje que lentamente se mostraba a través de ellos.

Revisores uniformados, con gorra de plato adornada con un cordón dorado, pasaban por cada uno de los apartados solicitando los billetes a los viajeros y picándolos con una tenaza, confirmado así su validez. Mil paradas en el camino, una por cada pueblo que tuviera estación, mantenían un movimiento de gentes en un subir y bajar constante mientras el resto verificaba la hora en cada reloj colgado verticalmente a las paredes del andén y pronunciaban en voz alta el nombre de la localidad escrito en grandes letras sobre las paredes de cada estación.

Era otra manera de viajar, quizá la única en aquellos viejos vagones de madera, cuyo recuerdo quedó grabado en mi memoria, eran viajes a un Madrid casi de post guerra en los años cincuenta, viaje obligado todos los años para revisiones medicas en los que terminábamos hospedándonos en la Gran Vía, en el desparecido Hotel Niza. No hace mucho volví a aquella estación del Norte, hoy convertida en centro comercial e intercambiador del metro madrileño, su fachada casi sigue igual, pero todo ha cambiado, gentes aceleradas, ya no hay aquel olor al carbón y las paredes aparecen relucientes ¡Claro!, ya ha pasado casi medio siglo, pero aún sigue en mi recuerdo aquel viejo tren, el tren en el que una vez al año hacia un largo viaje junto con mis padres.