Hoy mientras conducía camino del trabajo, puse la radio...he de confesar que ayer no vi, ni oí noticia alguna, pues el cansancio del día me pudo y me metí "en el sobre" antes de lo acostumbrado, pero a lo que íbamos... la radio daba la noticia de la liberación del pesquero apresado por los piratas somalíes, tras el pago de tantos millones que la cabeza me daba vueltas y me pregunté...¿No es delito pagar un rescate?, ¿Y ahora quien va a pagar esto?, ¿Fue el gobierno quien pago y cometió ese delito?,¿ quien va a sacar la patita de las meteduras de pata de los distintos ministerios que han negociado?, ¿En que lugar queda la judicatura que al final ha cedido a presiones?, ¿Quién va a pedir responsabilidades al armador, patrón o quien corresponda por estar faenando en un lugar que internacionalmente se consideraba peligroso?... y así podría seguir haciéndome pregunta tras pregunta, con la seguridad de que nadie va a dar respuesta a las mismas. Vivimos en un país en el que todo se esta haciendo improvisadamente, nadie planifica, estudia, prepara soluciones de futuro para un futuro que todos vemos incierto y que sorprendentemente me da la impresión de que a nadie importa. Todo el mundo habla de la crisis y los restaurantes siguen llenos los fines de semana, las agencias de viaje planifican puentes, vacaciones y solamente algunos (muy pocos) son lo suficientemente previsores para no gastar mas de lo debido.
Me da lo mismo que el gobierno sea de un color o de otro, de derechas o de izquierdas, progresista o conservador, pero no me da lo mismo que tenga que pagar (tengamos que pagar todos) meteduras de pata, errores de organización y programación dejándose en entredicho la independencia y libertad de cada uno de los tres poderes (Ejecutivo, legislativo y judicial) que deben componer y asegurar toda democracia.
Me alegro por los pescadores y sus familias, me alegro, por cada persona que sobreviva a tanto despropósito, nadie debería pasar por lo que han pasado y la vida debería estar por encima de discusiones políticas, judiciales o administrativas.
ENHORABUENA PESCADORES ...¡ Y luego dirán que el pescado es caro!
Hace unos días recibí un correo electrónico de un desconocido pidiéndome permiso para publicar en la Web Pueblos de España unos comentarios que hace tiempo hice sobre el pueblo de mi familia Asturiana. "Turón". Al parecer había entrado en mi blog y le había gustado lo que en su día publiqué y que hoy veo reflejado fielmente en la mencionada Web,gracias a este amable lector.
Uno no sabe nunca quien puede estar leyendo todo lo que colgamos en Internet, a veces, hay sorpresas en los comentarios que se hacen en nuestros blog y otras nos encontramos con gente a la que hacia mucho tiempo habíamos perdido la pista y vuelven a nuestra vida por mor de la autopista de la información en la que casi nada se oculta, pues es fácil conocer la procedencia de todo comentario a través de IP desde la que se hizo.
Me sorprendió en su día un comentario en un post sobre mi padre y la firma del mismo, era un compañero jubilado de mi progenitor que vertía loas a su trabajo y su manera de ver la vida. Me sorprendió un comentario de un desconocido en otro post, dándome casi por muerto ya que hablaba en pretérito y haciendo elogios sobre mi persona (Mi padre decía: "Dios nos libre de la época de las alabanzas", refiriéndose a que toda alabanza se hace en los funerales sobre el finado) y me sorprende cada día la cantidad de comentarios que se añaden al blog y a los blogs de amigos, la gran mayoría bajo seudónimos, alias, motes y sobrenombres que tratan de ocultar al posible interlocutor (es muy difícil mantener una conversación con alguien anónimo), cuando hablamos con alguien, sabemos cuales son sus gustos y preferencias, sus puntos débiles (aquellos que nunca hay que mencionar) y sus aficiones, ver en sus ojos la reacción a nuestras palabras y poder modificar a tiempo una frase o corregir una opinión para no herir a nadie,pero hablar con un desconocido siempre supone que hay que hacerlo de algo tan neutro como la meteorologia... (igual que en un ascensor, donde la conversación mas socorrida es el frío o el calor del día). Muchas veces el comentario, necesitaría de precisiones y una conversación posterior que no podemos mantener públicamente y menos aún con un desconocido oculto tras el antifaz informático, por eso muchas veces me quedo con el comentario y no hago puntualizaciones al mismo salvo que el antifaz, este ocultando a un amigo y conocido.
Lo entiendo... aunque me sorprenda...se que no es fácil hacer comentarios públicos jugándote quizá el puesto, el prestigio o una reprimenda de algún aludido. No es fácil expresar a las claras un sentimiento común, quizá sobre una persona o una entidad, pero que a la hora de la verdad nadie se atreve a manifestar públicamente. No es fácil... ¡no!... afear conductas en publico cuando cara a cara tampoco se hace, por eso entiendo el seudónimo, la careta, el antifaz, para manifestar aquello que en el fondo nos gustaría poder manifestar sin tapujos y es que somos así...nuestros miedos, nuestras limitaciones, nuestros temores nos obligan a escudarnos en disfraces que a veces son innecesarios, somos así y la vida es un carnaval donde todo se oculta tras la careta.
Muchas han sido las horas que uno ha pasado pegado al ordenador, bien por motivos profesionales o por diversión, pero no me había parado a pensar nunca en que estas horas han sido como estar asomado a una gran ventana desde la que fisgonear el mundo que nos rodea y aquel otro lejano, oculto y distante.
Mirón como el periodista de la "ventana indiscreta", ves pasar vidas, hechos, desgracias y alegrías de miles de gentes que no conoces y que quizás nunca llegues a conocer y las ves como algo normal cuando en realidad nada es normal.
No lo es que un político se deje "pringar" recalificando terrenos, que una gran dama presuma de zapatos carisimos cuando su pueblo muere de hambre, que un guerrillero a aproveche su posición y sus fuerzas para traficar con coca o que mueran 500 niños de inanición en un país africano.
Lo ves, lo lees, contemplas imágenes y textos y luego apagas el aparato y te olvidas de los que has visto y leído. ¿Nos hemos deshumanizado?, ¿Qué ha ocurrido para que ya casi nada nos llame la atención, nos remueva la conciencia o nos haga meditar unos instantes?
Nunca fue tanta ni tan directa la información, nunca tan inmediata y cercana, nunca tan cruda, real y dolorosa y sin embargo, se ve como quien ve una película, una ficción, algo que no es real.
Los Informativos se nutren de desgracias, malos tratos, peleas, apuñalamientos, robos, atentados, fraudes, accidentes. Pocas veces la noticia amable, ejemplarizante y alegre, salta a las pantallas de la TV y del ordenador. Nunca fue noticia que un perro mordiera a una persona y si que una persona muerda al perro. Ahora al parecer mordemos todos, programas de tertulias sin sentido se ceban en algún famoso, sacan sus trapos sucios, injurian, calumnian, insultan y se mofan de cualquiera que haya alcanzado un grado de popularidad suficiente como para resultar ser blanco en cualquiera de estos populacheros programas. De nuevo la ventana, esta abierta, todo se permite, todo se consiente con tal de conseguir audiencia.
Estoy por poner contraventanas, pero tendría que vivir a oscuras, por cerrar mi portátil, apagar la TV y aislarme de todo lo que me rodea, vivir en la ignorancia de un país en el que quien entra en política si no roba es por que no tiene facultades (¿Oportunidades?), en el que, el que no engaña, es por que ha sido engañado y donde ser famoso, conocido, artista, autor, creador, rompiendo la tónica general, abre las ventanas para que cualquiera pueda meterse en su vida, fisgonear y criticar sin mas limites que alguna querella que acabará archivándose o una multa ridícula en comparación al daño recibido.
Este gran hermano Orwelliano, que todo lo ve, todo lo vigila, todo lo critica, ha invadido nuestras vidas haciéndonos insensibles, inexorables, despiadados, inhumanos. A pesar de todo, dejaré mi ventana abierta, a pesar de todo, seguiré abriendo mi corazón en la esperanza de que alguien comparta conmigo este sentimiento y trate de hacer un mundo mejor.
Sencillamente fácil me ha sido mantener la autoestima alta y en ascenso cada día, a pesar de que hubo quien intentó destrozarla y no lo consiguió, a pesar de esfuerzos y maniobras nada claras ni justificadas y a pesar de gentes a las que en su día traté como personas y respondieron anteponiendo intereses egoístas, pancistas y aprovechados en momentos en que a río revuelto era segura la ganancia de pescadores.
Uno se ha ganado el aprecio de los que me conocen a base de esfuerzo, respeto y educación a todo aquel que se ha cruzado en mi camino, de ello pueden dar fe muchos compañeros y amigos, muchos clientes y mediadores, que en 28 años de profesión han tenido de mí la respuesta que esperaban o al menos el esfuerzo e interés por conseguirla...
Hoy, por una de esas casualidades de la vida he tenido conocimiento y acceso a una conversación, que suponían privada, entre un colaborador y un compañero.(Por un error en el uso de un telefono movil que grabó la conversación). Con orgullo he de decir que se me tenia en alta estima por ambos y reconocían mi labor diaria, llegando incluso a manifestar opiniones que de haber estado presente me hubieran sonrojado, entre estas había, una frase que quien me lo enseña (la grabación) subrayaron y él mismo me hace notar... "su esfuerzo es mayor que el de cualquiera dadas sus circunstancias".¡No estoy de acuerdo!, amigos míos, mi trabajo no requiere que corra físicamente, no es necesario que haga grandes caminatas, ni me supone un esfuerzo adicional viajar ya que conducir siempre fue una de mis aficiones favoritas.
Si algo pretendo enseñar a mis hijos es esto, que el trabajo diario y el esfuerzo, la constancia a veces no se pagan con dinero, que hay un segundo sueldo no monetario, que en ocasiones satisface casi tanto como el emolumento mensual y este es, el sentirse reconocido, si me apuráis hasta querido y admirado como en el caso de estos dos que os contaba y ¡Qué demonios!... que eleva la moral de uno haciéndote sentir bien curando heridas de guerra hechas a traición.
Se que nadie me va a devolver a situaciones anteriores, que con esos comentarios no me da para pagar la hipoteca, ni siquiera para tomar una caña, pero hoy ha vuelto a subir mi autoestima, aquella que pretendieron destruir y no consiguieron.
Moraleja: cuidado con los moviles, pueden ser unos "Chivatos"
Hace unos días me llegaba la triste noticia del fallecimiento de Francisco Ortiz-de Urbina, el cirujano en cuyas manos estuve en cinco ocasiones y al que siempre agradecí los esfuerzos por arreglar o mejorar aquello que la polio había estropeado.
Yo apenas tenia 5 años y en la siguiente década, fui "su conejillo de indias", con técnicas entonces novedosas que Francisco (Paco, como quería que todos le llamaran) adquiría exiliándose durante meses en Alemania de donde al regresar, siempre Fernando acababa en la mesa del quirófano.
Algo que quedó grabado en mi memoria, fue el cariño con que siempre me trató, los juegos y bromas con los que trataba de distraer mi atención ante el dolor y la esclavitud en que me encontraba sometido, postrado en la cama de un hospital, cuando lo lógico a mi edad era que yo estuviera jugando en la calle y correteando con el resto de mis amigos.
Alto, delgado, con la sonrisa iluminando siempre su cara y esas manos de dedos largos y delgados, hábiles en el uso del instrumental quirúrgico, siempre lo recordaré bajándome sobre una camilla desde la habitación 215 al quirófano (lo hizo personalmente), en aquel ascensor de paredes de madera, y verjas rodeando todo el hueco, me habían puesto una inyección antes, para adormecerme y que no viera el quirófano, ¡fue inúti!l, entré con los ojos abiertos y me me eteré como preparaban la anestesia, los respiradores, los comentarios de las enfermeras, la preocupación del anestesista que no acertaba con la venas de mi brazo derecho, pese a que eran bien visibles. Paco comentó "este crío no se duerme ni a la de tres" y eso fue lo ultimo que pude oír. Cuando desperté lo hice en la cama de la habitación, a mi lado, mi madre, y a los pies, la sonrisa de Paco comentando con mi padre lo bien que había resultado todo...¿Qué era todo? me pregunté, solo sentía un sueño profundo y entre sus brumas unas voces cada vez mas lejanas, volví a dormir.
Lo que nunca conté es que casi simultáneamente mientras yo era operado en el Hospital Maria Teresa, al día siguiente Paco operaba en el Hospital Provincial y gratuitamente a la hija de mi zapatero ( Julio García), de mi misma edad y con las mismas secuelas que la polio había dejado en mi. ¿Vidas paralelas?, ¡no!, ella se rindió en la tercera operación, no quiso seguir intentándolo y perdí su pista a los pocos años.
Paco fue mas que mi cirujano, se preocupó por conseguir duraluminio procedente de los Junker alemanes de la segunda guerra mundial, para que pudieran fabricarme un aparato ortopédico liviano, (duró solo unas horas pues no aguantó el trasteo de un crío inquieto), me puso el apodo de "el alemán" por mi pelo rubio y mis ojos azules y hoy pude recordarlo hablando con uno de sus hijos.
Paco, poco trabajo vas a tener donde estas ahora, dicen que en el Paraíso no existe dolor, ese dolor que siempre trataste de paliar y fue la motivación de tu vida.¡Que Dios te tenga en su gloria!...Paco...
Hay ocasiones, temporadas mas bien, en las que los cambios de tiempo me influyen no solo físicamente, si no, también mentalmente (Perogrullo habló...) a todos nos afecta el Otoño, el frió del invierno y el sol de la primavera, pero no se... quizá por que los años van haciendole a uno mas sensible a estos cambios, los voy notando con mayor crudeza.
Tras un espléndido verano lleno de sol y aire libre, este Otoño me sume en ciertas tristezas que trato de alejar y dolores que pretendo paliar, sin llegar a conseguirlo del todo.
Quizá por eso, me he sentido perezoso para ponerme a escribir y cuando lo he hecho, he borrado todo lo escrito pues no me reconocía en mis opiniones, ni las frases escritas reflejaban el verdadero sentimiento del momento.
Borre un pequeño articulo sobre los "cafres" que inundan nuestras ciudades las noches de botellón, borré párrafos dedicados a la desilusión y desconfianza sobre nuestros dirigentes, empeñados en demostrar que quien entra en política es con la intención de llenar sus bolsillos y no de servir a la colectividad. Borré un alegato sobre la justicia, esa misma que ahora parece tomar rumbos de modernidad dejando libres asesinos y violadores confesos, maltratadores y terroristas que por fallos en tramitaciones burocráticas quedan libres para seguir campando a sus anchas. Borré mil lamentos sobre un río Tormes sucio y abandonado, dejado de la mano de Dios por una disputa entre Junta y Diputación, entre Ayuntamiento y que se yo quien, sobre la competencia o no del que debería cuidar un entorno donde se crió Lázaro de Tormes y donde poetas y pensadores encontraron inspiración que hoy no tendrían.
Borré, quizá lo que no debería haber borrado y ahora me serviría para componer un cuadro de mi estado anímico en estos momentos. Me gustaría borrar esa tristeza y melancolía con que el otoño nos regala todos los años y recuperar esa vitalidad del verano. Pero el tiempo, sigue inexorable hacia el invierno, solo la costumbre, la practica, el empeño en seguir haciendo las cosas, me mantiene en pie aunque haya ocasiones en las que sienta unas ganas enormes de mandar todo a paseo.(Es influencia del Otoño, solamente eso...), seguiré soportando las madrugadas que cada vez van siendo mas oscuras, los atardeceres que tampoco tienen luz y soñaré con el sol de la primavera y las calidas aguas del verano, soñaré y mientras sueño la vida siguirá a mi alrededor fluyendo como un rio, el rio del otoño de mi vida.
Solo algunas veces, uno se siente desvalido, indefenso, sin fuerzas apenas para seguir adelante, pidiendo al mundo (por lo bajo y sin que nadie se entere) que tenga compasión, misericordia y me permita seguir como hasta ahora haciendo una vida... ¿normal?... (al menos para mi es normal lo que he vivido hasta ahora) pudiendo moverme con cierta soltura, sin grandes pretensiones (nunca pediré poder saltar,correr o montar en patines, que simpre fue mi trauma), pero si poder vivir sin esos dolores que de vez en cuando me asaltan y me dejan como el viernes pasado moviéndome con dificultad y tratando de disimularlo hasta que alguien en la oficina se da cuenta de que la cosa no esta bien y te manda a casa. Es entonces cuando a uno le sale aquello de... ¡Si me va a doler igual aquí que en casa y aquí estoy distraído!, pero la verdad, es que por dentro estas diciendo,¡Como coja la cama no me mueven ni con un hidráulico!.
Es en estas ocasiones cuando uno valora la comprensión, la tolerancia, el respeto a una situación, que uno no busca y que por suerte se produce de tarde en tarde, es también en estas ocasiones cuando uno se da cuenta de quien va a lo suyo y le importa tres pepinos como este, faltando a toda consideración y de quien con respeto y quizá (no se...) afecto, se preocupa por ti.
El egoísmo de algunas personas, las lleva a estar viendo que están frente a alguien que no puede con su alma, que además se le nota que esta haciendo un esfuerzo por atender, ser amable y guardar las formas tratando de resolver problemas que en la mayoría de los casos ni le importan y encima te machacan con un ¡Antes de que te vayas me haces esto... o lo otro... o lo de mas allá! Y añaden un ¡Espera un poco que aún no me has mirado esto o aquello...! Y añaden , ¡es que tengo prisa!...
Te entran unas ganas terribles, que contienes, de mandarles a hacer puñetas, de soltar alguna burrada, que se te queda entre los dientes, pero dejas nota mental en el libro negro de los indeseables, de ese dia y de esa persona que supo, o no quiso entender que no estabas bien, lo primero era lo suyo, lo que podia esperar a mañana y no quiso, y es que uno no aprende ni aprenderá nunca a negarse, a dejar para mañana lo que se puede hacer hoy y a poner por delante que hay ocasiones en las que una retirada no es una batalla perdida.
En fin Gracias a mis compañeros por ser como son, al resto..."que les den"...
Si hace unos días hablaba de aprender, hoy lo haré de olvidar y es que, hay cosas, situaciones, vivencias, personas y momentos que vale mas que pasen al olvido cuanto antes, por lo nefasto, infortunado o adverso de su paso por el camino que uno lleva y en el que los tropiezos, como a todo el mundo, suelen aparecer cuando menos esperas.
Quizá sea una de las cosas más difíciles de hacer en esta vida, olvidar, relegar el pasado, borrar de la memoria aquello que precisamente quedó grabado por doloroso, punzante, triste. Una de las maneras mas fáciles de lograrlo (aunque sea un contrasentido) es, no olvidar y cambiar la perspectiva del asunto buscando la parte positiva del mismo o la parte mas agraciada y graciosa de la situación, para ello hay que hacer uso del sentido del humor buscando la gracia de aquello que precisamente no la tiene, o al menos no la tiene para nosotros, pero que indudablemente puede tenerla para otros. ¿No os habéis fijado que el humorista se ceba en la desgracia ajena para provocar la sonrisa? ¿Por que no podemos hacer lo mismo nosotros con nuestras desgracias?
Olvidar es matar el pasado, enterrar una situación, un dolor, pero los recuerdos son los ladrillos de nuestra vida, quitar ladrillos a una casa es dejarla sin consistencia, a veces es mejor restaurarla, rehabilitarla, ponerle una cara nueva. Pintar cada ladrillo roído por el tiempo con un color alegre sin desecharlo y devolver el lustre a la casa de nuestra vida.
No olvidaré, ni lo bueno ni lo no tan bueno, adornaré cada momento vivido, que por irrepetible merece la pena conservar y no echaré en el olvido esos momentos que compartí con los míos, (mi familia), con mis amigos, con esos compañeros a los que a veces añoro y con los que pase horas de viaje, de reuniones, de comidas de trabajo, de convenciones ya pasadas pero nunca olvidadas. No olvidaré, no quiero olvidar...
Aprender...decia ayer... siempre me gustó aprender a pesar (lo confieso y espero que no lea mi hijo) de no haber sido un estudiante modelo, me interesé siempre por todo lo relacionado con la técnica, la física, la química y por supuesto la informática,terminando sin embargo, estudiando derecho como escape de unas matemáticas que nunca fueron mi fuerte. Devoré enciclopedias en las que las ilustraciones ya eran lo suficiente como para que comprendiera y aprendiera a simple vista sobre motores, maquinaria, aviación, navegación, ordenadores y periféricos, técnicas de pintura, costumbres de los animales y mil facetas del conocimiento, algunas de las cuales olvide con los años.
Me deleite y admiré a Leonardo Da Vinci, y siempre que tenia oportunidad, repasaba facsímiles de sus obras, que coleccionaba mi padre (de los cuales aún conservo alguno), saltándome la dedicada a la medicina y al cuerpo humano, pues confieso que sus dibujos, tan realistas, me daban un poco de "repeluz".
Copié y construí alguna maqueta siguiendo sus diseños, que terminó decorando mi habitación, hice algún que otro experimento que pudo haberme costado algún percance y en mi permanece la costumbre de leer sin prisas artículos de ciencia en revistas especializadas o releer la Enciclopedia Estudiantil, (tiene mas de 35 años y fue coleccionada fascículo a fascículo por mi padre) y hoy preside las estanterías de mi biblioteca.
¡Cuánto ha cambiado el saber humano!, Cientos de teorías han quedado trasnochadas y lo que en aquella obra parecía de ciencia ficción ha sido superado con creces, pero conserva el regusto de la imagen detallada, el dibujo ilustrativo pormenorizado y el entusiasmo de autores volcados en el conocimiento.
Siempre esta en mi mente la frase preferida de mi padre..." a la cama no te irás sin aprender algo mas"...y siguiendo esta enseñanza, día a día trato de mejorar aquello que me parece puede ser mejorado y aprendo...aprendo de las cosas nuevas y de errores pasados, aprendo observando mi entorno y trato de aprender (a veces no lo consigo) de los errores de otros y es que mientras aprendo, siento la vida, que estoy vivo y vivo aprendiendo.
Será que me hago mayor... será que la vida cambia las personas y las cosas... será que voy aprendiendo con los años... será...será... pero ultimamente me observo y observo mis reacciones ante determinadas cosas de la vida y estas no se parecen en nada a las que hubiera tenido años atrás.
Suelo encontrar el lado positivo, relativizo las cosas y pienso que podría haber sido peor si la cosa es mala, o que no hay bien que por mal no venga si la cosa es buena. No doy importancia a lo que no la tiene y valoro los pequeños detalles que antes me pasaban desapercibidos, ahora los cazo al vuelo, quizá con la ansiedad de que se produzcan. Muchos de mis temores e incertidumbres sobre la salud, quedan minimizados ante el paso del tiempo sin que la cosa empeore, como se me había pronosticado y asumo que todo ello debe durar lo que el tiempo quiera y las circunstancias me dejen.
Si esto es hacerse mayor, bienvenido sea, pero me temo que no es cuestión de edad, pues cada día veo que los mayores también han perdido la paciencia, que no valoran las cosas pequeñas, por pequeñas que son, que hasta incluso pierden la educación que luego exigen a los jóvenes y que ven el vaso medio vació cuando aún queda mucho por apurar en el mismo.
¿Qué es entonces lo que me ha ocurrido a mí? Mi impaciencia ya crónica para hacer las cosas, a veces atropelladamente, deprisa y corriendo sin pararme a pensar mucho, se ha tornado pausada, acompasada, flemática. Doy importancia a lo que la tiene y de paso me evito berrinches innecesarios y meteduras de pata, que antes eran frecuentes. Analizo y pongo en tela de juicio toda información que me llega y al final de todo ello acabo disfrutando de una tranquilidad que antes no tenia.
Dejé de lado el protocolo (ya apenas uso corbata), el móvil y horas fuera de horario pendiente de cuestiones laborales, pero me siento mas eficiente, resolutivo y satisfecho con mi labor, de lo que nunca antes me había sentido, mi memoria, se ha recuperado una vez liberada de no se que presión y ahora si recuerdo nombres y datos que antes se me quedaban en el tintero si no los anotaba.
Me he olvidado, de la etiqueta, que bajo mi nombre aparecía en las tarjetas de visita y ahora solo soy yo, mi nombre, mi propia existencia y la de aquellos que me rodean y lo merecen.
Quien crea que se trató de hacerme daño, puede que esté en lo cierto, pero no lo consiguieron, quien crea que se trató de ofenderme, puede que esté en lo cierto, pero no lo lograron.
No es la edad, no son los años, es que la vida me ha enseñado muchas cosas en muy poco tiempo
Permitirme por una vez que exprese mi opinión (agria, rompiendo la tónica habitual de este blog), sobre un colectivo (por supuesto, aclaro antes, siempre hay excepciones muy honrosas, pero también existe la figura que voy a describir). La del profesor de universidad incompetente y que se vanagloria de ello, no me estoy refiriendo, por supuesto, al Catedrático consolidado, reconocido, verdadero científico o erudito en su labor, si no a toda la "ralea" de acólitos presuntuosos que pululan por los pasillos de nuestra insigne Universidad "chupando rueda" del genial profesor o el ilustre catedrático.
La gran mayoría son profesionales que no fueron capaces de enfrentarse con el ejercicio de su profesión (abogados, médicos, economistas etc.) que ineptos para actuar ante un juzgado, un paciente, o en una empresa privada, se refugian en la Universidad, memorizando unas lecciones que luego se limitan a repetir todos los años ante sus alumnos, como si de una grabación se tratara, incluyendo el mismo chiste en el mismo sitio, durante el desarrollo de lo que se supone deberían ser lecciones magistrales.
¿Qué por que digo esto?, pues por que lo padecí y lo verifique cotejando apuntes de distintos años en los a que a pesar del paso del tiempo, el chiste y la opinión gratuita, siguen presentes en los apuntes de los alumnos actuales, en el mismo sitio y con la misma poca gracia. Incapaces de seguir el camino abierto por sus maestros en la investigación y desarrollo, han optado por la comodidad de repetir una y otra vez, como loros, lecciones bien aprendidas, en las que no han sabido o no han querido aportar nada nuevo. No aprendieron nada de D. Enrique Tierno Galvan, ni de Doña Gloria Begé Cantón, Ni de D. Enrique Gimbernat Ordeig, Ni de D. Alfredo Calonge ni de tantos otros doctos profesores que han pasado por nuestra universidad, engrandeciéndola con sus estudios profundos y su capacidad docente para transmitir una ciencia y un conocimiento adquirido con horas de esfuerzo, ese esfuerzo que hoy se limita en algunos a repetir y repetir lecciones y temas.
Tengo en mente varios nombres, varias personas, que presumen de docentes universitarios, incapaces de explicar con claridad el funcionamiento de una economía de mercado, las teorías de Momsen, o la diferencia entre un homicidio y un asesinato, un hurto o un robo, basando su dudoso prestigio en el número de alumnos suspendidos.
Lamentable, pero cierto, es lo que os estoy contando, hoy, tras haber estado escuchando a uno de estos falsos docentes, vanagloriándose del numero de suspensos en su asignatura, como baremo, escala, grado o nivel, medidor de su inexistente prestigio, me he sentido avergonzado (con vergüenza ajena). ¡Cuanto has cambiado universidad mía!, hasta los trepas inflados de auto bombo, han llegado a tus aulas, ¿que diría Fray Luis si levantara la cabeza?, huiría ahora con razón, del mundanal ruido que hacen vuestra vanaglorias,vacias
Una costumbre, quizá manía, que adquirí hace ya tiempo, es la de ir anotando en mi agenda electrónica hechos que sin aparente relevancia, pasan a engrosar día a día una larga lista de acontecimientos, onomásticas, santos, óbitos, y celebraciones varias, que desde hace un año son mayoría frente a los que venia siendo habitual de notas de trabajo y recordatorios laborales.
De vez en cuando y aprovechando la facilidad que te da la electrónica de hacer consultas, bien generales o acotadas, hago un repaso leyendo notas de hace un año o de unos meses y en ocasiones encuentro notas de cosas olvidadas, por desagradables, o de hechos a los que no di importancia y luego resultaron importantes.
Mi memoria, ya no es todo lo buena que debería de ser y al igual que para caminar necesito de un bastón, mi PDA es el bastón de la memoria, este me recuerda que hoy es el Santo de un amigo y que mañana tengo que llamar a un carpintero, que hace un año estábamos preparándonos para ir a Madrid y ver que plaza le daban a mi hija o que hace dos años ya, (el tiempo vuela a pesar de no tener alas), que se apuntaba la posibilidad de que dejara la Dirección de la Sucursal para ocupar otro cargo (mas relajado, decían y ahora me río del relajo).
Hace unos días hablando con un amigo, no recordábamos la fecha del fallecimiento del padre de otro amigo común, fue entonces cuando tomé mi agenda y puse la palabra FALLECIDO, para buscar la fecha, tras unos segundos de búsqueda, la maquina mostraba en su pantalla cuatro paginas de notas, todas ellas con fallecimientos de amigos, familiares y conocidos, sentí un sobresalto, un escalofrió me recorrió la espalda y en voz alta dije un ¡No puede ser!, mis notas como mucho se remontan a tres años atrás, ¿42 notas?,¡es posible!. Mi amigo exclamó. ¡Leches, nos quedamos solos!, Puse entonces la palabra BODA y luego NACIMIENTO...
¡Menos mal!, Esta vez la maquina dijo que había 14 bodas y 62 nacimientos, superando estos a la fatídica nota del principio, nos dejó un poco mas tranquilos, ¡El mundo no se acaba!
Diréis... ¡Vaya cosas que apuntas!, pues si y en ocasiones desahogo en notas ocultas algún berrinche que otro, que luego al leerlas dibujan un sonrisa en mi cara, pues el tiempo pacifica y relativiza todo. A veces, es mejor no tener memoria, a veces hay que olvidar y el tiempo ayuda en ello, a veces es mejor tener la memoria... en el bolsillo.
Siempre se nos ha presentado a Job, como el prototipo de hombre imperturbable, cargado de paciencia ante las adversidades y soportador profesional de todos los males que a uno le pudieran acaecer. Vamos, un " ye un cachazas" que diría mi buen amigo Casielles, y es que la paciencia, hoy podemos casi considerarla como un articulo de lujo, pues muy pocos la tienen y quien la tiene la oculta por aquello de ser tachado de "cachazas".
Uno que es de naturaleza impaciente, hace ejercicios de paciencia a diario, soportando con estoicismo colas de espera y observando como la impaciencia es general, todo el mundo tiene prisa, todo el mundo protesta, unas veces entre dientes otras descaradamente y las mas con un gesto de desesperación, lo hacen en la cola del banco, en la sala de espera del consultorio, en la cola de supermercado, en las zonas de espera de correos, en la oficina y en todos aquellos lugares en los que hay mas de dos personas pendientes de ser atendidas.
Pero cuando les toca a ellos el turno, nadie se acuerda del que viene detrás, alargan conversaciones con explicaciones inútiles a veces grotescas, sin pensar que hay gente esperando, solo son ellos y los demás no existen, o si existen ¡Que se fastidien que para eso he esperado yo!
Los hay que te plantan cara y te dan lecciones de cómo se debe dirigir una empresa. ¡A mí que me cuentan yo soy un madao!, otros, mas elevados, te dan una lección de política de empleo hablando de la cantidad de gente que hay en el paro y que podrían estar atendiéndoles, pero lo que ya exaspera es cuando estas en la cola del supermercado, empujando el correspondiente carro con la compra de la semana y oyes a tus espaldas, ¡Pues vaya carro!,¡Puff con lo que lleva! Y te dan ganas de volverte y preguntar ¿Lo va a pagar usted?, pero aguantas cargado de paciencia, por no parecer grosero ante quien lo esta siendo y de pronto, alguien te pregunta ¿me deja usted pasar delante, solo llevo un barra de pan?, es entonces cuando te pasa algo en la cabeza, la presión sube y te dan ganas de mandar a hacer gárgaras a la gente. ¡Oiga yo también tengo prisa!, ¿O cree usted que espero por que me gusta?, (lo piensas, pero por educación no lo dices) pones cara de pocos amigos y si niegas el paso, te conviertes en un chulo, prepotente, mal encarado y mal educado (lo que nunca fuiste y que de repente te han clavado por no dejar paso a alguien en una cola de supermercado). ¿A que también os ha pasado a vosotros?...
En fin, PACIENCIA, échale "cachaza", Fernando,que diría mi amigo Casielles.
Ayer en el País Javier Marías hablaba del AGRADECIMIENTO, advirtiendo del peligro de los regalos y poniendo el punto sobre la costumbre arraigada de hacer favores con la intención de cobrar los mismos. Hablaba de una costumbre entronizada, a la que calificaba de mafiosa. (No se puede negar luego nada a quien te hizo el favor y siempre quedas atado al mismo por un lazo invisible e interminable) Uno recuerda tiempos en los que era habitual la famosa "recomendación". Tan usada que hasta cuando uno moría, en la misa de funeral se hacia "la recomendación del alma". (Hasta para entrar en el Cielo hay que estar recomendado).
Siempre fui contrario al uso de esta práctica y habiendo tenido oportunidades de practicarla siempre me negué a ello por entender que al final acabas agradeciendo lo que no era necesario, pues nadie se movía en realidad para favorecerte y si algo salía bien era por meritos propios y no por que alguien hubiera echado una mano.
El agradecimiento sincero, es aquel que no tiene publicidad ni necesita manifestarse en regalos, pero la practica dice que no es así y se siguen viendo situaciones en las que un traje, un bolso, una joya hacen las veces de pago a un favor recibido, es entonces cuando el favor y agradecimiento, pierden su sentido dejando de serlo para ser una mera transacción económica en la que a veces se persiguen objetivos inconfesables.
Agradecer es de bien nacidos, según me enseñaron mis progenitores y hoy hay que hacerlo con sumo cuidado y delicadeza, evitando malas interpretaciones, ofender al benefactor y evitar suspicacias.
Uno agradece muchas cosas en esta vida, el poder levantarse todas las mañanas y sentir el sol o el frió de la madrugada, agradece tener un café caliente y la compañía de los seres queridos, que los dolores sean soportables y que el trabajo sea llevadero, que quienes comparten la jornada con uno lo hagan de buen talante, que al llegar la tarde y cuando el cansancio hace ya mella, uno pueda sentarse con la conciencia tranquila y el animo entero, para charlar un rato frente a un café, sin tener que entregar a cambio otra cosa que el cariño y afecto a quienes se lo ganaron durante la jornada.
Muchos fueron los cursos de Coatching a los que pude acudir durante mi vida profesional, en casi todos ellos, se trataba el tema de la motivación y como suele ocurrir en estos casos, la teoría, aunque elaborada, no suele coincidir con la práctica.
Mi desconfianza en la psicología, (nunca acertaron en todas las pruebas que he podido realizar tanto en mi época escolar como profesional), es ya una cuestión de discusión familiar con alguna cuñada que ejerce de psicólogo y con la que suelo no discutir sobre estos temas para evitar males mayores.
La motivación, suele ser algo tan personal, que uno puede motivarse por motivos tan dispares como el orgullo personal, el espíritu competitivo e incluso por la envidia, o por vete tu a saber por que motivo.
He visto que quien se siente motivado por el mero hecho de trabajar en un local céntrico, por tener un puesto de trabajo cerca de una ventana o por el hecho de que cerca de él o ella, hay un compañero del sexo opuesto que le atrae.
Son tantas las cosas que pueden motivar, que en ocasiones el sueldo, el trabajo estable, los horarios que concilian la vida familiar, la posibilidad de ascensos, que normalmente se justifican como causa de motivación, quedan relegados.
Personalmente, me motivan cosas extrañas, sentir que puedo hacer cosas nuevas, que lo que me propongo lo aprendo y lo hago, que trabajando no pierdo el humor y por vanidad presumir que soy capaz de superar trabajando, en rapidez y pulcritud a muchos de los que me rodean, maniático en el orden, detallista en la estética de las cosas y las presentaciones, en ocasione me he llevado el apelativo de, el pegatinas, por mi manía de etiquetar todo y ordenarlo en carpetas, perfeccionista, nunca estoy conforme con como quedan las cosas llevándome a rotular una y otra vez la misma carpeta o a colocar los archivadores de una u otra forma. ¿Pérdida de tiempo?, no, el orden siempre me ha servido para saber donde esta cada cosa ganado tiempo y lo que es mas importante, seguridad en la información que manejo. Me motiva que cuando alguien pregunta algo, sea capaz en segundos de tirar de la carpeta adecuada y mostrar la información solicitada, de teclear en mi ordenador y encontrar el archivo que busco o poder mostrar lo impecable de mi letra en unas notas a mano.
Motivaciones todas ellas pueriles, podría haber hablado de un sentimiento de superación ante mis dificultades físicas evidentes, de un ansia por medrar en altas instancias, por una expectativa de trepar a puestos mas altos, por una erótica de conseguir poder y mando, por un deseo de ser reconocido, admirado, querido, idolatrado, incluso por la consecución de mayores emolumentos (que nunca son de despreciar) Y sin embargo me motivan cosas sencillas, sin importancia para nadie y solo para mí, con lo que nuevamente vuelvo a poner en entredicho las teorías de mi cuñada y quizá de muchos doctos en Psicología.
Por eso, cuando uno trata de motivar, siempre tiene la duda de si el punto sensible que se toca, es el correcto, o si lo que estamos haciendo es empeorar la situación y deprimimos más a quien deberíamos haber animado,(duda que me asalta cada vez que trato de animar a mis hijos en sus estudios o en alguna faceta de su vida).
En fin, no es cuestión de Psicología, la intuición, entiendo es el mejor camino junto con la oportunidad, aunque no este de acuerdo querida cuñada.
Si ayer recordaba situaciones de mi niñez, en las que mi peregrinación por hospitales y quirófanos fueron el pan nuestro de cada día, hoy, por una de esas casualidades de la vida he tenido la oportunidad de charlar durante un largo rato con uno de esos médicos, (ya retirado) para los que fui, como me confirmaba, conejillo de indias, pues no tenían ni medios ni la suficiente información para combatir un mal que en aquella época era un azote y que gracias a Dios quedó prácticamente erradicado.
Hoy me confesaba que todo se hacia por intuición, tratando de paliar lo evidente y sin apenas medios.
Serrarme el fémur para enderezarlo y que el punto de apoyo variara para que la rodilla fuera hacia atrás sin necesidad de que interviniera la musculatura. Insertarme huesos de buey en la tibia para que se favoreciera el riego sanguíneo y la pierna creciera por encima de lo normal igualándose en longitud a la derecha, (no me crecieron cuernos de milagro). Estirar el tendón de Aquiles para que el pie no colgara y tuviera una posición correcta,(esta hubo que hacerla dos veces), reordenar los huesos del pie para que tuviera la funcionalidad adecuada, solo fueron parches que en alguno de los casos dieron buen resultado y en otros solo sirvieron para que estuviera ingresado y convaleciente durante casi un año.
Recordaba con asombro mi capacidad de recuperación y lo poco que me quejaba (llegó a decirme que en alguna de las ocasiones tenían morfina preparada para calmar mis posibles dolores y que no fue necesario nunca utilizarla) y bromeaba sobre como mi presencia en el Hospital Maria Teresa, era causa de que las enfermeras (monjas) estuvieran mas pendientes del pequeño Fernando que del resto de los pacientes, colmándome de dulces y juguetes y tratando de hacerme agradables los días que pasaba hospitalizado.
Con cierta sorna me recriminaba lo inquieto que había sido, caminando por todas partes con ayuda de unas muletas y escayolado, lo que había provocado que en mas de una ocasión la escayola se resquebrajara y como solución hubieran tenido que seguir poniendo mas escayola sobre la ya existente, lo que provocó no pocos esfuerzos en Samaniego, el enfermero ayudante de este médico, a la hora de quitar tanto yeso con la simple ayuda de una gran tijera, pues en aquel entonces no había sierras eléctricas como ahora.
Cuando le hable de mis últimos achaques y el diagnostico que ahora hace seis años me hicieron, noté como se torcía su gesto, quizá pensó que todos sus esfuerzos han sido inútiles, desvió la mirada y dijo: No pudimos hacer mucho, otros se quedaron en el camino y tu tuviste la suerte, por decir de alguna manera, de ser uno de los que se fue recuperando, muchos murieron en el pulmón artificial (otro invento para salir del paso) y a otros no se les pudo atender como se hizo contigo, eran otros tiempos, tiempos difíciles en los que estábamos en pañales y esto nos vino grande.
No, si no me quejo, respondí tratando de devolverle el animo, se que hicisteis mas de lo esperado, que no teníais medios como ahora en que me controlan cada cierto tiempo con unos equipos informatizados, haciéndome elctromiografias y demás perrerías, hoy me sorprendo al recordar aquellos quirófanos, espartanos, en comparación con los actuales, donde el único artilugio espectacular era aquella lámpara que eliminaba todas las sombras, no había electrocardiógrafos, ni equipos de resucitación, ni UVI, solo un médico, sus manos, pinzas, bisturís, escalpelos y la ayuda de algún o alguna enfermera que junto con el anestesista componíais un equipo capaz de casi todo.
En fin amigo mío, aquí estamos tú y yo hablando de la prehistoria, apuremos nuestra caña y dame tu número de móvil, no hay que dejar que pase tanto tiempo sin tener noticias tuyas.
Hoy en mi paseo habitual, había cambiado la ruta, no deseaba encontrarme con el gentío de las fiestas de Salamanca ocupando calles y plazas, necesitaba caminar en calles solitarias, sin empujones, sin voces ni charangas.
Al volver en una esquina, encontré de frente sobre un viejo edificio una placa que rezaba: "Hospital infantil Guillermo Arce". Aquel nombre trajo a mi recuerdo una niñez de peregrinaciones por consultas médicas, hospitales, quirófanos, salas de rehabilitación.Guillermo Arce, Santanderino afincado en aquella época en Salamanca, fue el primer medico que me diagnosticó la Polio, el primero de otros muchos que trataron de hacerme un mundo mejor, un mundo mas accesible.
Mi recuerdo se aviva frente a este edificio, ¡Cuantas horas de espera, de rehabilitaciones, de consultas!, apenas con dos años y aún siguen en mi recuerdo aquellas enormes salas de espera casi vacías (igualito que las urgencias y las consultas de hoy día), aquel extraño olor del éter y el cloroformo, que todo lo inundaba, aquellas máquinas rudimentarias para hacer ejercicios y aquellas monjas que siempre tenían un caramelo a mano para distraerme en las largas horas que pasé entre estos muros.
Hicieron todo lo humanamente posible, dentro de los conocimientos de la época (hablo de los años 50), corrientes, rayos ultravioleta, ejercicios de levantamientos de pesas (las pesas eran sacos de tela llenos de arena), baños en agua de mar con algas incluidas, que me traían en garrafas desde el Cantábrico, y por fin las operaciones, esas cinco operaciones que poco pudieron arreglar y que me tuvieron postrado en cama o escayolado mas de dos años.
Siempre hay una pregunta en mi cabeza. ¿Cuanto sufrieron mis padres? Y no hay respuesta, pues nunca los vi tristes, nunca los vi pesarosos, ni nunca escuche una queja, un lamento una palabra de tristeza, la sonrisa permanente de mi madre y la alegría de vivir que infundía mi padre estaban siempre presentes. Los largos viajes en tren a Madrid para conseguir un aparato ortopédico, (El Seat 600 no daba para mucho), el recuerdo del Hotel Niza en plena Gran Vía, (ya desparecido), las figuras de chocolate (mi preferida era la que tenia forma de pistola).Las escaleras mecánicas de Sepu o El Corte Ingles). Los primeros pasos con aquel andador (muy parecido al que hoy llevo), las visitas al Zoo en el Retiro y de nuevo Salamanca con los ejercicios, las corrientes y la vida rutinaria.
Miles de recuerdos, ha traído hoy este edifico a mi memoria, donde escondidos han permanecido hasta hoy. Necesitaría muchas horas para contar aquellos días ya tan lejanos, ya casi olvidados en los que otros lucharon por que yo pudiera caminar.Años 50, tan lejanos y hoy tan vivos en mi memoria.
Algo que pretendo enseñar a mis hijos, es que el respeto de los demás hacia uno, hay que ganárselo día a día, con el ejemplo en nuestro trabajo y en la vida diaria, que la generosidad, (muchas veces mal entendida), no hay que escatimarla, no debe ser algo excepcional que se administre con cuenta gotas y que nunca, nunca, hay que asustarse ante las dificultades y poner auto freno por miedo a ellas.
Que los demás no tengan respeto a nada, que la lucha por medrar sea moneda de uso corriente, que la zancadilla este a la orden del día y que todos parezcan lobos luchando contra lobos, no debe ser el ejemplo a seguir.
No hacer nada de lo que no quieres que hagan contigo, ponerte en el lugar del contrario, tratar de ver sus puntos de vista, aunque no se compartan, asumir a veces cargas que no te corresponden, pero que en conciencia debes asumir, puede llevarte a sentir la satisfacción personal de que has hecho lo correcto, lo que tenias que hacer en un momento dado, aun a sabiendas de que no será comprendido, reconocido o pagado.
Recibirás puñaladas de aquellos a quien mas favoreciste y sentirás el desprecio de aquellos a los que ayudaste, pero nadie podrá quitarte la recompensa intima de haber escuchado a tu conciencia, de no haber dañado a nadie y haber tratado de hacer un mundo mejor.
No hace mucho, un amigo, profesor de Instituto, me decía, "Si supiéramos en manos de quien dejamos la enseñanza de nuestros hijos muchas veces, no los enviáramos al colegio". ¡Hombre, no creo que sea para tanto!, para eso estamos nosotros, los padres, para enseñar con nuestro ejemplo, con nuestro comportamiento diario, sin grandes lecciones magistrales, con nuestra actitud diaria ante la vida, puedo asegurar que a mi me ha dado resultado, solo tengo que ver el comportamiento de mis hijos y sentir orgullo por ellos. Lo aprendí de mis padres y creo que ellos harán lo mismo con sus hijos. Si ayer hablaba de educación, hoy hablo de respeto, ese respeto que muchas veces echamos de menos en nuestros interlocutores, que quizá tratando de demostrar que son superiores a uno, lo único que hacen es demostrar con su actitud que siempre estarán por debajo de uno.
Algún día quizá, en algún momento, cuente lo que hasta ahora he callado, por respeto a quien no lo tuvo conmigo, quizá siga en silencio, por aquello de que no merece la pena dar importancia a quien no la tiene y seguir viviendo la vida sin rencores ni espinas clavadas, ganándome el respeto de quienes me rodean sin necesidad de herir a nadie, sin necesidad de demostrar a nadie nada y solo por la satisfacción de hacer lo que hay que hacer en cada momento. Respeté a mis superiores e inferiores, respeté a quien merecía ser respetado y a quien no me respetó y por respeto callo incluso lo que me hirió.
Uno que ya debía de haber superado muchas cosas, aunque solo fuera por la edad y la experiencia de la vida, sigue sobresaltándose y sintiendo una punzada en el estomago, cada vez que recibe una noticia que pueda afectar a un hijo.
Hoy mi hija esta camino de Estambul y las noticias que llegan no son precisamente tranquilizadoras, el teléfono, ese cordón umbilical que nos une desde hace meses, no funciona en alta mar, las conexiones se cortan y solo puedo intuir que esta bien, un mensaje rompe el silencio de la mañana, esos dos pitidos me indican que hay noticias que leo ávidamente, está bien, pero no sabia nada de la riada en Estambul, nadie les ha informado en el barco. Un nuevo intento y al final me coge el teléfono, hablamos, me tranquiliza, (o al menos lo intenta) diciéndome que esta bien y todo bajo control.
El mundo se les ha quedado pequeño, hace dos meses, estaba recorriendo Croacia, hoy navega entre las islas griegas, mañana quizá la luna.
Y mientras tanto, aquí hay un padre preocupado, quizá por que ese mundo que a ellos se les ha quedado chico, y a mí me parece una enormidad.
Ha salido viajera, Bruselas, Paris, Londres, Irlanda, Mostar, Venecia, Berlín, Praga, Viena, Budapest, Atenas, Rodas y ahora una Turquía bajo las aguas. (cada vez mas lejos de casa, que será lo proximo ¿India, Nepal?, no le daré muchas ideas) . Envidio su capacidad de trabajo y esa avidez por conocer el mundo en que vive, ese mundo revuelto y lleno de historia. Hoy bromeaba con ella... ¿para que has ido a Atenas, si todo esta lleno de escombros y ruinas?... Y luego caía en la cuenta de que las ruinas y los escombros, están realmente en Estambul, donde la naturaleza se ha vuelto a revelar inundando una ciudad llena de historia. En fin, que no se si llegaré a acostumbrarme, de momento hay que hacer de tripas corazón y desearles que sean felices allá en cualquier punto del globo en que se encuentren.
Leyendo la prensa del día, me encuentro con un artículo y una afirmación rotunda sobre la educación en nuestro país.
España es una de las naciones "peor educadas", ¿por que no me sorprende esta afirmación?, ya en algún post hable de la falta de educación y respeto con que nos encontramos a diario en nuestro trabajo. Todo el mundo exige (y exigir esta bien), pero se hace groseramente, con falta de respeto y educación, avasallando al prójimo y demostrando en la mayoría de las ocasiones una incultura que se disfraza de sapiencia prepotente frente a nuestro interlocutor.
Todo el mundo sabe de todo (o al menos presume de ello), todo el mundo es experto en todo y se permite dar opiniones sobre cualquier cosa, desde la Gripe A, a la política económica, pasando por alineaciones del equipo nacional o criticas a obras de teatro que nunca se han leído o visto, pero de las que se tiene conocimiento por la televisión. Se critica al gobierno, al seleccionador, al autor y al actor y se hace sin respeto ni educación alguna.
Las revueltas callejeras tras un botellón y el botellón mismo son el resultado de una educación defectuosa que no se ha podido corregir con cambios en planes de estudio, métodos de enseñanza avanzados y experimentos como la asignatura de educación para la ciudadanía.
Uno echa de menos el respeto a los mayores (Quizá por que uno ya va sintiéndose mayor), la cortesía hacia las mujeres (sin menospreciarlas por ello o sin llegar a ser tachado de machista por ceder el paso, el asiento o la parte interior de una acera cuando se camina al lado de una mujer) y el trato afable y cordial que han desaparecido por mor de un cabreo general y generalizado, que nos hace ir siempre con la escopeta cargada, el ceño fruncido y buscando motivos de gresca ante el menor gesto o la menor palabra, demostrando con ello, que esos estudiosos con sus estadísticas tienen razón, somos un país de maleducados y yo añadiría de groseros, irrespetuosos, incultos que nos hemos cargado, o nos estamos cargando la fama de ser un país acogedor donde se puede vivir bien, con seguridad, con la alegría de ver salir el sol cada día y poder disfrutar de una libertad que hoy nos limitan los botellones, los navajeros, los desocupados (entiendase, parados) que necesitan buscarse la vida como sea.
Nunca tiempo pasados fueron mejores, pero en tiempos pasados, uno sentía el respeto y respetaba, uno sentía la educación y la transmitía a los hijos, ¿seguiremos perdiendo el camino del respeto y la educación?, ¿seguiré encontrándome con el animalito que no respeta los pasos de cebra?, ¿con la señora que siempre pretende colarse en la cola del supermercado?, ¿con el listo que siempre cree saber mas que los demás y pretende imponer su opinión a base de gritos?,¿con la puerta del garaje pintada con spray?,¿con el contenedor de basura ardiendo día si día no?,¿con las serenatas machaconas del coche negro que pasa a las 3 de la madrugada, retumbando "bacalo"?,¿con la plaza reservada a minusvalidos ocupada por una camioneta de reparto?.
Dicen que si uno mira atrás, cuando se encuentra mal, siempre verá a otro que esta aún peor o en peor situación.
Es cierto... no sirve de mucho consuelo que otro lo pase peor, pero es cierto... en esta vida, cuando creemos ser los mas desgraciados, los que peor lo estamos pasando o a los que la injusticia ha alcanzado en algún momento, es cuando observamos que siempre hay situaciones injustas, dolorosas y graves en gente que nos rodea.
Ayer fue uno de esos días, ayer vía a Miguel, la mirada perdida, inconsciente de lo que le rodeaba, ¿O no?, postrado en su silla de ruedas por culpa de un derrame cerebral, atendido con cariño por una esposa entregada que no ha perdido la sonrisa. Él, que fuera un científico y catedrático de Universidad, de renombre y categoría reconocida, autor de cientos de estudios sobre temas neuromusculares, investigador incansable, hoy vegeta sobre dos ruedas incapaz de articular palabra, incapaz de de mostrarnos si siente o padece, si se alegra viendo a sus dos pequeños trastear a su lado.
¡No es justo!, pensé, aún podría con su edad haber conseguido grandes avances sobre la enfermedad que hoy le mantiene atado a una silla. Esta vida es pura ironía, quien podría tener en sus manos la solución a un problema, es el propio problema el que le impide llegar a encontrarla.
La misma ironía que la vida deparó hace ya años, al Fiscal Jefe de la Audiencia, Sr. Almendral, que tas sufrir un infarto, trabajando, se utilizó el furgón celular donde la llevaban los presos, para trasladarlo al Hospital, falleciendo durante el traslado.
Ironía, pura ironía, con la que la vida parece estarnos diciendo que no somos nada, que nuestras preocupaciones que creemos inmensas, insuperables, injustas, no dejan de ser una gota en un océano, el océano de la vida, en la que millones de seres humanos se miran al ombligo pensando que es el centro del universo. Ironía, pura ironía.
¡Que miedo me dais!, dejar en vuestras manos el patrimonio de miles de personas, la gestión de una economía nacional que padece una gripe y la gestión de una pandemia de gripe que en otros países parece tener un plan de ataque, al menos a escala mayor que la planificada en este país. ¡Que miedo me dais! Se envían circulares internas con instrucciones la mayoría de las veces contradictorias o incongruentes,(He podico leer alguna de ellas), se ataca el patrimonio de las clases medias que sustentan la economía de mercado y se ataca la pandemia con instrucciones a los Centros de salud y los médicos sin siquiera darles a estos y a los ATS una protección frente al mal, ese mal con el que a diario tienen que bregar y siguiendo instrucciones... "En directo"... es decir, acudiendo al domicilio del paciente. ¿Y la vacuna para cuando? Y la vacuna ¿para quien? Mucha publicidad de que se están fabricando en cantidades ingentes, pero si echamos cálculos, sumamos dos mas dos (estos no saben hacerlo, su resultado es siempre cinco y se llevan una) resultan insuficientes.
Uno que pertenece al grupo de alto riesgo de enfermedades neuromusculares graves, se echa a temblar cuando escucha que solo se va a vacunar al 30% de la población, que las medidas de prevención, que me parece muy bien, se van a publicar por todos los medios, pero ¿Quien va a controlar que se cumplan?, que la gente se lave las manos, que no te estornuden encima, que algún cariñoso/ cariñosa no suelte algún beso envenenado. ¿Habrá policía anti-besos?, o todo va quedar en lo mismo que la lucha contra los sufridos fumadores, mucho bombo y platillo, para luego que cada cual haga de su capa un sayo.
Propongo una policía anti besos, anti guarros que no se lavan las manos, anti incívicos estornudadores, que las vacunas lleguen a todos, que para eso pagamos Inseguridad Social (Perdón, en que estaría yo pensando) Seguridad Social, De esta manera darían trabajo a miles de parados que hoy inundan las oficinas del paro y de paso con las multas se evitaría tener que subir impuestos. La solución es bien fácil, no haría falta hacer oposiciones para vigilar la gripe, solo un curso de detección y prevención de cariñosos públicos, de manos sucias y de estornudos no contenidos, el diploma podía decir: Ha superado el curso anti gripe quedando diplomado como inquisidor de besos, manos y estornudos. ¡Somos C...! (rimar vosotros, Atttttttttchiiiiiiiis, malditos cambios de tiempo), y encima nos meten la mano en el bolsillo de los españolitos, que como los tenemos rotos, nos van atocar los C... luego dicen que es "limitada" y "temporal" esta medida de la subida de impuestos ¡Claro!..."limitada" a quienes cobramos por nómina y "temporal" hasta que nos toque ir al paro... En fin, ¡Vaya Otoño que nos espera!...
Sin Declararme anti-taurino, admirando el valor y arte que supone ponerse delante de un toro dándole capotazos y verónicas, jugando con el animal, en el ruedo y terminar en un enfrentamiento noble entre bruto y maestro con la muerte del primero y en algunos casos ,por desgracia, con la el seguno, lo que no entiendo, son las fiestas del Toro de la Vega, Los encierros de San Fermines y San Sebastián de los Reyes, los Espantos de Ledesma, el toro embolao y tantos festejos, en los que la gente se juega la vida, no por profesión y con la preparación debida, cargados de alcohol o en el mejor de los casos de simple cansancio tras unos festejos.
Es como si todo el mundo se pusiera a hacer carreras tipo formula 1 sin la preparación de un Fernando Alonso o un Marck Jené, por libre en zonas publicas y con unas copas de más.
Uno puede entender y admirar, la profesionalidad del torero, del piloto de carreras y hasta del trapecista de circo que se juegan la vida como profesión, pero con años de preparación y sentido común, con el apoyo de otros profesionales que saben lo que hacen y minimizan el riesgo que siempre esta presente.
Lo que no puedo imaginar,ni entender, es a ningún Ayuntamiento o entidad pública promoviendo carreras de turismos entre sus ciudadanos en sus propias calles o retos entre paisanos para cruzar una calle colgados de unos cables tendidos entre edificios.
Se que la tradición manda, que las costumbres deben respetarse. ¿O no?, también la ablación es una costumbre en determinados pueblos, también el burka, también la lapidación por que una mujer tome una cerveza en publico en algún país lejano.
Argumentar que son costumbres antiguas no debería justificar ninguna muerte, la vida tiene más valor que la costumbre, el uso o la tradición. Aducir que quien allí va lo hace voluntariamente, tampoco me sirve, pues voluntariamente el kamikaze circula en dirección contraria y nadie se lo permite.
No entro en si se maltrata o no a un animal, mayor maltrato reciben los ciudadanos de algún país totalitario, los emigrantes e incluso muchos ciudadanos de este país que se permite y permite jugar con la muerte en tiempos de fiesta.
En fin, no lo entiendo pero la vida es así contradicción pura.
Volver al lugar de trabajo, en una ciudad casi desierta por las vacaciones de otros, intentar recuperar el ritmo anterior y tratar de conciliar el sueño con temperaturas de 35 grados, nuevamente la rutina atenuada por una jornada solo de mañana y unas tardes de piscina y sol que prolongan la sensación de vacaciones. Nuevamente Salamanca, esta calurosa y asfixiante Salamanca en la que no hay brisa marina para amortiguar los rigores solares de este Agosto desconocido. ¿El calentamiento global? Quien sabe, pero lo cierto es que hacia ya muchos años que estos calores no pasaban de finales de Julio y me traen el recuerdo de aquellos de mi niñez en los que mi madre nos prohibía salir a la calle a jugar antes de las 6 de la tarde, obligándonos a hacer siesta en el hall de casa, único lugar fresco de la vivienda, donde sobre unas alfombras estratégicamente colocadas en el suelo podíamos soportar aquellos calores.
Hace unos días me quejaba del asfixiante calor de Valencia, donde la humedad ambiental pegaba la ropa al cuerpo, hoy el calor seco de esta Castilla casi esteparia invita a estar todo el día metido en el agua y es que este verano esta siendo caluroso de verdad, quizá lo echemos de menos en los meses de invierno, quizá añoremos esta luz, el caso es no estar nunca satisfecho con el tiempo que hace ni con nada, así somos.
No pude subir al castillo, los años me pesan demasiado y ya no tengo la fuerza de hace años cuando recorrí las calles de esta ciudad amurallada. Peñiscola sigue siendo la misma, monte incrustado en mar, rodeado de murallas y almenas presididas por el castillo y la iglesia, donde aún pervive la historia de un Papa rebelde y autoexiliado. Las callejas empedradas con cantos rodados, gastados por el paso de los viandantes y el tiempo, eran una pista resbaladiza y en pendiente que no pude superar esta vez. Lo intenté pero me fallaban las rodillas y ante el miedo a caer por aquella empinada cuesta opté por quedarme en la parte baja de la muralla observando un mar tranquilo y una playa bulliciosa, respirando la brisa marina y agotando las ultimas horas antes de regresar a Valencia. Fue un paseo corto en el que la mirada trataba de fijar imágenes y conservarlas en la mente para un invierno largo en tierras de castilla, donde el mar es una utopía, el recuerdo conservado y la añoranza de días felices
La mirada, perdida en el horizonte que hermana mar y cielo, mientras una variopinta fauna de veraneantes pasea a la orilla de la playa, poblada de multicolores sombrillas y niños jugando en la arena. El murmullo adormecedor de las olas y el calor hacen que uno se sienta pesado y torpe, sin ganas de moverse, sin ganas de pensar, pero he tomado mi bloc de notas y escribo un pequeño recordatorio con palabras sueltas, calor, luz, murmullo, el mar.
Dejo el bloc y cierro los ojos dejando volar mi imaginación a tierras lejanas, paraísos tropicales donde este mismo calor rompe la actividad de las gentes haciéndolas calmadas, lentas, quizá indolentes, pero llenas de alegría vital por esa luz y ese sol que todo lo inunda.
Por un momento olvidé que el mar era el Mediterráneo y me sentí trasportado a ese mar canario de la Playa de las Canteras o la Playa de las Burras en el Sur de Gan Canaria. El calor era el mismo, pero no la luz, el Mediterráneo brilla con luz propia, con luz amiga haciendo guiños entre sus olas, jugando agua y sol, brisa y paz, esa paz interior que uno va logrando con los años, minimizando y relativizando las cosas, una sonrisa se dibujó en mis labios al recordar que aún me quedan días para disfrutar de esa paz, en compañía de mi mujer y mi hija (recordando siempre a Fernando que se quedó en Salamanca) y los días pasados en que asumiendo una avalancha de trabajo, creía que nunca tendrían fin.
Sol, agua, luz, me están devolviendo las fuerzas perdidas y siento una nueva energía fluir en mis brazos, mis piernas, mientas me hago el propósito de seguir durante el invierno acudiendo a la piscina para no perder esta nueva energía. ¡No todo esta perdido!, puedo recuperar algo aunque solo sea la ilusión de que algo se recupera.
Perezoso, es cierto, he estado perezoso para coger el portátil y ponerme a la tarea de escribir algo para este blog, pero no tanto como para no haber tomado alguna nota a vuela pluma para luego plasmar mis impresiones con más tranquilidad.
Quizá la saturación de ordenador de los últimos días antes de las vacaciones hizo que tratara de olvidar el teclado y volví al bolígrafo y el bloc de notas que siempre me acompaña, allí anote casi taquigráficamente alguna impresión que hoy con mas calma termino de rematar, con la perspectiva de la distancia en el tiempo y el regusto de unas vacaciones que aunque ya terminadas, siguen en el recuerdo de horas felices en compañía de mi familia, disfrutando del sol y haciendo ese ejercicio que tanta falta me hace y que durante el invierno abandono por culpa de la rutina diaria y la pereza de ir a nadar cuando ya el sol se ha puesto y solo apetece sentarse frente a un café y charlar un rato.
Hoy retomo una primera nota que tome paseando por Peñiscola y que anoté como...
Los nuevos piratas
Una manta como navío, en el que el botín depositado eran copias de bolsos de Prada, Carolina Herrera, relojes de Cartier y Rolex, la mirada oteando el horizonte, por si la autorizad aparece y el regateo como arma, uno tras otro aquellos hijos de África, venidos al continente, quizá en patera, quizá ocultos en algún camión, ofertaban sus mercancías sobre aquella acera al lado del mar. Piratas modernos que poco daño hacen, salvo a las grandes marcas y a nadie engañan con su mercancía y si pueden, si en el precio.
He de confesar que yo fui uno de los que cayó en sus redes, un reloj y un bolso, copias de marcas conocidas y buenas imitaciones, el precio fue la batalla librada y siempre queda la duda de si se ganó o se perdió en el regateo, pero a fin de cuentas que importa.
Estos piratas no matan, no secuestran, no dañan a la gente y producen la ilusión de tener al alcance productos de marcas famosas y caras. No pretendo hacer apología de ellos, tampoco sentirme culpable por haberles comprado algo, solo dejar constancia de su existencia, quizá mísera, quizá explotada por manos ocultas que se aprovechan de su necesidad de subsistir en este mundo en que la economía va como va y el reparto de los bienes nunca llegará a ser equitativo. Piratas descafeinados, piratas de la ilusión, que un día vi. Junto al Mediterráneo
Por unos instantes dude en aceptar aquella proposición de mi sobrino, ¿dar un paseo en bicicleta?, hacia ya tanto tiempo que temí haber olvidado el ritmo de pedaleo y el equilibrio, pero pensé ¡Que demonios! Me pasé mi niñez montado en una, que fue mi medio de movilidad para ir al colegio, ¡Como no voy a poder ahora! Con recelo, he de confesarlo, subí al sillín, con recelo puse el pie izquierdo en el pedal y con recelo di mi primera pedalada, aquello se movía, y sin dificultad comencé a sentir la ligereza de un moverme sin demasiado esfuerzo, al principio, saboreando el aire del campo y la libertad que aquel artilugio me daba para ir mas rápido y mas lejos.
Recordé mi niñez, en la que una bicicleta Orbea, roja me acompañaba a todas partes, dos muletas colgadas en la barra y una mochila a la espalada, eran mi bagaje diario para acudir a las clases y en las horas libres, mi inseparable compañera de juegos, la manejaba con soltura, con fuerza entonces, sintiéndome el rey del mundo por mi habilidad sobre las dos ruedas.
Hoy, torpe y dubitativo, apenas hice unos cientos de metros, pero me sentí libre y ligero, quizá falto de fuerzas, por ese tabaco que soy incapaz de dejar y unos años que pesan más de lo que uno quisiera. Por un momento me sentí niño otra vez y traté de echar una carrera a mi sobrino, por supuesto ganó el pero volví, como cada instante de mi vida, a retarme a mi mismo y como siempre, gané a lo que mi cabeza me decía. ¡Puedo y lo hago! y este retarme constante me hace sentir bien, recuperar ánimos para seguir pedaleando en la bicicleta de la vida donde cada instante es un reto que tengo que superar.
Como todos los días, inicié mi rutinaria caminata de una hora, obligando a mis músculos a ejercitarse, a no olvidar su función y no perder la poca fuerza que ya conservan.
Hoy en mi cabeza había una preocupación especial subrayada por un extraño dolor de espalda y piernas, algo no estaba funcionando bien y por eso mis pasos eran cautelosos, pues tengo comprobado que los días en que ese cansancio extraño e incomprensible, hace aparición, mis caídas suelen ser frecuentes.
Quizá he forzado la maquina en estos días pasados, los nervios por querer hacer y sacar todo adelante, puede que hoy me estén pasando factura, espero que no,(ya pasó todo) pues las vacaciones están ya a la vuelta de la esquina y mi mayor ilusión es poder disfrutarlas con mi familia sin ser un lastre en sus diversiones.
Este año me espera el Mediterráneo, hace ya 16 años que no paso por Peñíscola y espero poder subir nuevamente al castillo del Papa Luna, por las tortuosas e inclinadas callejas de sabor marinero y medieval, cruzar el arco de entrada desde el puerto y bordeando las murallas ascender hacia la plaza de la iglesia, para terminar sentado en una de sus terrazas tomando un cerveza, mientras recuerdo como la ultima vez que llegué a aquel lugar fue con mucha dificultad, pues entonces no tenia aparato ortopédico para caminar erguido y solo un bastón de apoyo en mi mano derecha, mientras con mi mano izquierda sujetaba la rodilla para que esta no se doblara.¿Como he podido durante tantos años caminar de esa forma?.
Mis hijos eran entonces unos renacuajos, Fernando, siempre revoltoso, corría tras las palomas de la plaza y mi hija, ejercitaba su deporte favorito, subir y bajar escaleras en la entrada de la basílica, 16 años han pasado y puede (seguramente) nada será igual, pero el mar me espera, la luz del Mediterráneo y desde luego un descanso que el cuerpo ya me esta pidiendo a gritos.
Volveré a recuperar fuerzas y quizá a leer esos libros que tengo pendientes, quizá también a escribir con mas reposo y terminar ese articulo que prometí a mi amigo German, para su revista y pasear con mi mujer a la orilla del agua planificando con ilusión reformas de la casa o escapadas de fin de semana, para el largo invierno que nos espera.
¡Allá voy Mediterráneo! ¡Allá voy!
Me había prometido no hablar mas de mi trabajo, me había hecho el propósito de nunca quejarme del trato de algunas personas, ni afear situaciones en las que uno, quizá por sensibilidad personal, llegaron a herirme sin que yo exteriorizara queja alguna.
Hoy la espina clavada a traición ha sido arrancada de cuajo, alguien a quien estimo por su saber hacer, me ha mandado cerrar la puerta de un despacho y tras pedirme disculpas por la situación de estos días pasados me ha dado las gracias. No tenía por que darlas tampoco lo necesitaba, pero ha sido un bálsamo en una herida abierta que me ha devuelto la confianza en las personas.
Si algún esfuerzo hice en estos días, no fue por la empresa, no fue buscando el reconocimiento que hoy se me ha dado ni por ganar puestos, lisonjas ni felicitaciones, mi afán de superarme cada día, de sentir que lo que hago lo hago por satisfacción propia y que al terminar el día pueda retirarme tranquilo, ha sido mas fuerte que cualquier otra cosa.
Alguien me dijo esta mañana…”Con tu actitud has demostrado lo que vales y mas de uno tendrá que envainarse comentarios”… ¿Hubo comentarios tras mi salida de la dirección de la sucursal?...ni presté atención, ni me importa y solo debo justificarme ante mi conciencia que siempre ha estado tranquila. No debo nada a nadie ni nadie me debe nada a mi, solo quiero que quien me trate y con quien trate lo haga con el mismo respeto que yo trato a las personas (a veces por desgracia uno lo practica y el interlocutor te trata con tal desprecio que te entran ganas de mandarle a hacer puñetas). Hoy el león ya yo tiene espina clavada y siento una gran paz interior que compensa el cansancio acumulado durante estos últimos 15 días. Gracias Javier, has hecho mucho mas de lo que yo esperaba (la verdad es que no esperaba nada), Ahora si me voy a ir de vacaciones tranquilo…Muy tranquilo.
Jugando en plan Sakespiriano al ser o no ser, hoy si vuelvo a ser soy yo, con el humor de siempre con la mirada hoy clara no enturbiada por la grosería, la falta de educación y los malos modales de algún visitante inoportuno. Otro día mas y ya van seis que en mi soledad laboral, recupero el buen tono y la satisfacción de haber servido de algo, de haber cooperado a no se que objetivo, pues ya no tengo mas objetivo que el de sacar mi trabajo diario adelante y dejar cumplido un deber conmigo mismo, de terminar todo lo empezado y si es posible satisfechos a los mediadores y clientes con los que hoy he tenido que bregar.
Otro día mas en un camino que no se a donde lleva, pero que como todo camino tiene un destino, un final igual que tuvo un principio.
Ciertamente las cosas han cambiado en los últimos tiempos, hay nuevos modos que me van gustando, nuevas formas en las que reconozco una manera de ser muy "Astur", muy del carácter que siempre eche de menos en esta árida castilla, donde la sequedad de la tierra contagia a las personas volviéndolas, áridas y estériles como los yermos campos incapaces de ser sembrados con provecho.
He sentido apoyo moral en mi camino, dos llamadas, cortas pero suficientes, unas órdenes oportunas, (que imagino, pues no me consta fehacientemente), han cambiado algo en mi labor de ermitaño diaria y me han dado nuevas fuerzas.
Hoy vuelvo a ser yo, sin la acidez de un ayer en el que me llegué a sentir explotado, incomprendido, abandonado, olvidado en un rincón como se olvida al trasto viejo e inútil que solo ocupa un espacio y al que no se tiene en cuenta para nada, ni para decorar la estancia.
He sonreído cuando alguien esta mañana me decía… "nunca he visto una actividad tan frenética como la tuya y el aguante que tienes"…si supiera que la actividad era para terminar pronto y para que se marchara, no habría dicho tal cosa, estaba deseando perderle de vista para poder fumarme ese cigarrillo clandestino que me supo a gloria, y es que no tengo remedio, necesito como las locomotoras antiguas echar humo para seguir adelante.
Si, quizá la luna negra de Julio este afectándome, quizá los acontecimientos de los últimos dos meses o un deseo irrefrenable de descansar y olvidarme de todo.
Hoy he sentido un cansancio agotador que en algún momento me ha tentado con tirar la toalla, con gritar y decir cuatro verdades que muchos esperan suelte en cualquier momento, pero no, aún no es tiempo y tiempo habrá para dejar en su sitio las cosas y a cada uno.
Hoy solo tengo fuerzas para teclear sobre este portátil unas líneas casi sin sentido con la intención de dejar claro que sigo vivo y vivo mantengo mi deseo de seguir siendo útil aunque nadie lo reconozca (ni falta que me hace pues me basta con sentirlo yo).
La satisfacción de mantener todo a raya, controlado y sin sobresaltos es tan placentero como un buen cigarrillo después de la larga jornada, nada ha quedado pendiente, nada ha quedado sin contestar y nadie sin atender. ¿Para que el es fuerzo?, pues desde luego no para recibir palmaditas en la espalda (que nadie va a dármelas) ni medallas de latón, quizá sea solo para demostrar a quien no confió en mi ,que se equivocó, no estoy terminado y si soy capaz de esto y de superarte a ti en tu trabajo, pero yo no tengo padrinos, solo soy un pobre burro de carga que saca el trabajo adelante como lo hice durante mis treinta años de vida laboral y veinte de director y como espero poder seguir haciendo si a alguien no vuelven a cruzársele los cables y le da por pensar que hay que cambiar todo aunque solo sea para justificar lo injustificable. Hoy estoy acido y no me gusto así, prefiero la música de los violines al retumbar de tambores, mañana habré recuperado mi tono habitual y volveré...volveré a ser yo.
Si de locura hablaba hace unos días hoy me encuentro sumido por mor de las circunstancias en la mayor locura que he podido vivir en los últimos tiempos laborales.
De seis personas que componíamos el equipo de trabajo, solo yo permanezco al pide del cañón asumiendo el trabajo de todos ellos.¿Imprevisión?, ¿desidia?, ¿intencionalidad?, lo cierto es que tras el fallecimiento de dos de mis compañeros y la baja maternal de otra han venido las vacaciones para el resto quedándome solo de solemnidad al frente de una oficina y asumiendo el papel de director, comercial, tramitador y casi señora de la limpieza ( que por cierto lleva días sin pasar el paño del polvo por mi mesa). ¿Pretenden ahorrarse mi jubilación enterrándome y aprovechando las circunstancias en que un muerto mas no se notaria?,¡No basta con llamar preguntando si necesito ayuda!, sobra la pegunta, de sobra se sabe que si y de sobra saben y se aprovechan, que por mi manera de ser, lo asumo casi todo, seguiré por pundonor dando todo lo que se y puedo, aunque solo sea por orgullo propio ( orgullo mal entendido por mi parte, lo sé),dos días y aún quedan por delante otros trece, me parece muy bien que me pongan al lado a un compañero al que aprecio, pero que en nada puede ayudarme, al menos tengo un espectador que quizá en algún momento aplauda y todo, por los C… que le estoy echando al asunto, ya que al terminar la mañana no ha quedado ningún papel pendiente ni llamada por contestar, ¡pero no es así!,¡esto, no debería ser así!, que nadie me cuente la milonga de que una oficina con un fuerte movimiento comercial puede ser atendida por una sola persona, quien así lo diga, es que en su P… vida no se ha puesto a trabajar atendiendo llamadas, atendiendo visitas, sacando el correo, la agenda, los faxes, cotizando riesgos, tramitando documentación de siniestros y llevando caja y contabilidad.¿Y este era el puesto cómodo al que decías se me trasladaba amigo Fernando?, pues vaya ojo que tuviste. Menos mal que como de costumbre el humor me salva, pero ¿ no es para estar todo el día soltando maldiciones? Y es que a pesar de todo y todos, estoy como pez en el agua. Debo ser masoquista.
Algunas veces, uno piensa que el mundo se ha vuelto loco, (un bloguero amigo así encabeza su blog y quizá tenga que darle la razón), la razón de la sinrazón, ha anidado en nuestra vidas y todo ocurre sin causa aparente, sin razones que avalen los hechos y por que sí, como si de una decisión dictatorial y atavica se tratara.
Nadie piensa en los años dedicados al trabajo, a los esfuerzos y desvelos por dar, lo mejor de uno mismo a una empresa, sobrepasando en ocasiones la obligación que te impone el sueldo que percibes a final de mes.
Nadie valora, que a altas horas de la mañana corras tras recibir una llamada, en auxilio de un enfermo que una vez reconocido, no tenia mas que una crisis de ansiedad, que te la juegues (como hizo mi mujer no hace mucho) colgándote de una grúa y te bajen a una zanja donde un desgraciado operario había sido atrapado por un derrumbe(intrepida ella...)
Que te cambien de puesto, para que otro, quizá con menos experiencia y avalado por su juventud como único valor, destroce tu trabajo de años (las cifras cantan).
Siempre se encuentran razones, hasta para el mayor de los desatinos, que se permita abortar a una menor hasta sin el conocimiento (no solo sin consentimiento) de sus padres o que se penalice y persiga como si de delincuentes se tratara a los fumadores, tratándonos como auténticos apestados y encima nos lo vendan como un logro social cuando no hace muchos años, el no fumador era tratado como un "rarito".
Yo seguiré defendiendo al vaquero sobre su caballo, cigarrillo en mano y la libertad que representa. La salud ¿por decreto? ¡ojalá fuera verdad!, pero me temo que no es cierta, como tampoco lo fue en su día aquello de que el Jamón tenia muchas grasas y era malo para el corazón, que las hamburguesas de Macdonals no son buenas y producen obesos, que la cerveza engorda etc.
Desatino tras desatino, estamos creando un mundo donde la palabra tolerancia se parece cada ver mas a la de libertinaje, cada cual hace lo que quiere en nombre de unos derechos que no suelen estar recogidos en ninguna parte, el botellón y las voces a altas horas de la noche, perturbando el sueño de quien necesita estar descansado para trabajar al día siguiente o necesita simplemente el reposo ante una enfermedad, son el derecho de una chusma, arropado por una autoridad miedosa de tomar cartas en el asunto ante el temor de que se la trate de dictatorial."Gritad gritad malditos"...
Solo cuando hay posibilidad de recaudar para las arcas del estado o del municipio, se toman medidas ante excesos de velocidad, imprudencias, gamberradas y salvajadas en nombre de una modernidad que ve bien las borracheras del fin de semana,(siempre y cuando no se conduzca). ¿Se persigue al fumador y no al borracho?, escandaloso, pendenciero, mal educado, irrespetuoso, delincuente en algunos casos,(aun no conozco ningún fumador que lo sea), EL MUNDO ESTA LOCO y su locura nos contagia en algún momento... ¡QUE PAREN EL MUNDO, QUE ME BAJO AQUÍ!
De nuevo la incansable Parca, arranca a una persona buena de mi entorno, nuevamente vuelvo a sentir esa honda tristeza y el vació que deja una compañera, con la que he compartido horas de trabajo y algún que otro café mientras me reñía por encender ese cigarrillo del que no puedo desprenderme.
43 días han sido suficientes para que un maldito tumor cerebral acabara con su alegría y entrega a un trabajo que cada día se hace más exigente.
Como siempre, mil preguntas sin contestar, mil preguntas que no tiene sentido hacer, pero en las que como humanos, buscamos respuesta a nuestro dolor, desconcierto y tristeza. ¿Por que?, ¿Por qué tan joven?, ¿Por qué ahora que podía ver cumplido su deseo de ser abuela?, ¿Por qué se van los mejores?, ¿Por qué tan rápido?, ¿Por qué de esa forma?... y uno estaría haciendo pregunta tras pregunta en busca de una justificación a algo que no la tiene, dicen que es ley de vida y uno entiende que esa ley rompe su lógico devenir cuando no se muere de anciano, cuando no se muere después de haber vivido y colmado una vida con los anhelos de padre, madre, hijo o hermano.
Pedro me decía antes de entrar en la iglesia: "Aquí nos casamos, aquí bautizamos a nuestros hijos y aquí termina todo"... ¡No!,amigo mio, no termina, el recuerdo y mientas este exista, en nosotros viven los que nos han dejado.
Eres injusta parca maldita, parece que tienes prisa y ahora vas a por los mas jóvenes, ¿también a ti te pagan por productividad?, ¿también te ha afectado la crisis?, ¿también las prisas y la aceleración de este mundo te han contagiado?
La mesa de al lado vacía, un teléfono que ya no suena, un ordenador apagado y un silencio que grita por una ausencia, ya no hay bromas, no hay respuestas ante una duda, ni ayuda en momentos de atasco.
Solo me sale un grito del alma...¡OLVIDATE DE NOSOTROS!,PARCA CRUEL, OLVIDATE...
Nuevamente vuelvo a sentir mi mal, los brazos me pesan y los dolores no son calmados por los medicamentos habituales, nuevamente el aviso de que debo cuidarme llega de manera dolorosa. ¿No había otra manera de decirme que debo cuidarme? "Joe..." La naturaleza es sabia, a veces despiadada y como en los vehículos antiguos, una luz roja avisa que uno puede estar forzando demasiado la maquina y que hay que parar. ¡Parar que!, mi ritmo diario no es maratoniano, incluso yo diría que es muy inferior al de hace dos años, (salvo por la avalancha de llamadas telefónicas diaria y el empeño de muchos en que sea yo quien les atienda, cuando hay mas personas a mi lado, algún día me detendré a analizar este hecho y las posibles causas) pero la maquina ya esta muy usada, ya presenta síntomas de un desgaste que los años y esfuerzos anteriores la han dejado resentida.( claro que como aficionado a los automóviles, las maquinas viejas también son la de mas valor) No hay restauración posible, solo revisiones periódicas que buscan saber hasta donde llega el desgaste y si este aumenta o esta solo detenido.
Nuevamente ese cansancio incomprensible, pues el esfuerzo ha sido mínimo, durante el fin de semana, me deja sumido en una tristeza hija de la incapacidad para hacer el menor esfuerzo.
Solo el humor es capaz de disipar los pensamientos negativos y hacer más llevadero el día y nuevamente me aplico a la terapia de sonreír y tomarme las cosas con humor.
"Leñe", lo que cuesta hoy alzar el brazo, para llegar a pastilla de chocolate en el estante alto de la cocina, vale, hoy hago penitencia y me abstengo de pecar con el cacao, pero no paso por no poder doblar el espinazo, para coger esa cerveza fría del frigorífico, que se jorobe la espalda, pero nadie me quita a mi tomarme hoy esa cerveza, sentado en la terraza de casa mirando el bullicio de la calle y los cabreos de los conductores por la obra de asfaltado, que desde hace 15 días tiene la calle patas arriba. Y es que no hay nada mejor que relajarse, dejar de lado cualquier problema o preocupaciones y como dice el anuncio "Señores, tomar una cerveza bien fría". A vuestra salud blogeros, no me envidiéis y hacer lo mismo
Hace algún tiempo recibí una llamada de un amigo que me pidió si podría arbitrar en la calificación de una pregunta de examen, pese a mis escasos conocimientos de fisica. Iba dar un cero a un estudiante por su respuesta a una pregunta de física, mientras que el estudiante afirmaba que debería recibir la máxima nota y así se haría si el sistema no se hubiera organizado en contra de los estudiantes: El profesor y el estudiante acordaron acudir a un árbitro imparcial, y me eligieron a mi.
Acudí al despacho de mi amigo y leí la pregunta del examen: “Demuestra como se puede determinar la altura de un edificio alto con la ayuda de un barómetro”
El estudiante había contestado: “ Lleva un barómetro a lo alto del edificio, átale una cuerda larga, haz que el barómetro baje hasta la calle. Mide la longitud de cuerda necesaria. La longitud de la cuerda es la altura del edificio”
Hice notar que el estudiante realmente tenía derecho a una buena nota ya que había contestado a la pregunta correctamente. Por otra parte, si se le asignaba una buena nota contribuiría a que recibiese una buena calificación en su curso de física. Se supone que una buena calificación certifica competencia en física, pero la respuesta dada no se correspondía con esto. Sugerí entonces que se le diera al estudiante otra oportunidad para contestar a la pregunta. No me sorprendió que mi amigo estuviese de acuerdo, sin embargo si lo hizo el que el alumno también lo estuviera.
Le di al estudiante seis minutos para responder a la pregunta con la advertencia de que la respuesta debía mostrar su conocimiento de la física. Al cabo de cinco minutos, no había escrito nada. Le pregunte si se daba por vencido, pero me contesto que no. Tenía muchas respuestas al problema ; estaba buscando la mejor. Al minuto siguiente escribió corriendo su respuesta que decía lo siguiente:
“Lleva el barómetro a lo alto del edificio y asómate sobre el borde del tejado. Deja caer el barómetro, midiendo el tiempo de caída con un cronómetro. Luego usando la fórmula S=1/2 at2, calcula la altura del edificio.
En este momento le pregunte a mi amigo si se daba por vencido. Estuvo de acuerdo y le dio al estudiante la máxima nota.
Al salir del despacho de mi amigo recordé que el estudiante había dicho que tenía otras muchas respuestas al problema, así que le pregunte cuales eran. “Oh, si, ” dijo el estudiante. “Hay muchas maneras de determinar la altura de un edificio alto con un barómetro. Por ejemplo, coges el barómetro en un día soleado y mides la altura del barómetro, la longitud de su sombra, y la longitud de la sombra del edificio; luego usando una simple proporción, determinas la altura del edificio.”
“Excelente, “ le respondí. “¿Y las otras?”
“Si, “ dijo el estudiante. “Hay un método muy simple que le gustará. En este método se toma el barómetro y se comienza a subir las escaleras. A medida que se van subiendo las escaleras, se marca la longitud del barómetro a lo largo de la pared. Luego se cuenta el número de marcas y esto dará la altura del edificio en unidades barómetro. Un método muy directo.”
“Desde luego, si quiere un método más sofisticado, puede atar el barómetro al final de una cuerda, balancearlo como un péndulo; con él determina el valor de ‘g’ a nivel del suelo y en la parte superior del edificio. De la diferencia entre los dos valores de ‘g’ se puede calcular la altura del edificio.”
Finalmente, concluyó, “hay muchas otras formas de resolver el problema. Probablemente la mejor,” dijo, “ es llamar en la portería. Cuando abra el portero, le dices lo siguiente: “Sr. portero, aquí tengo un barómetro excelente. Se lo daré, si me dice la altura de este edificio.”
En este momento le pregunté al estudiante si conocía la respuesta convencional a la pregunta. Reconoció que si, dijo que estaba harto de que los profesores del instituto y de la facultad trataran de enseñarle como tenía que pensar, usando el “método científico,” y a explorar la lógica profunda de la materia de una manera pedante, como se hace a menudo en matemáticas, en lugar de enseñarle la estructura de la materia. Teniendo esto presente, decidió recuperar el escolasticismo como un asunto académico para desafiar las atemorizadas aulas de salmantinas.
La pantalla de aquel teléfono indicaba que la llamada procedía de un número oculto, el recelo de miles de llamadas con publicidad sobre líneas ADSL, ofertas telefónicas y libros, alteró por unos momentos mi natural tranquilidad, fue entonces cuando decidí seguirles el juego, haciendo lo mismo que hacíamos cuando éramos pequeños y repetíamos una y otra vez lo que decía nuestro interlocutor, hasta llegar exasperarle.
-Buenos días ¿Don Fernando?
-Si, dígame (seco y distante)
-Le llamamos de la compañía telefónica BTB para ofertarle nuestro nuevo producto línea 2009
-Perdone, ¿se trata de una oferta?, le paso con mi departamento de compras.
Separo el auricular y me pongo a silbar el Puente sobre el Río Kway
Tomando de nuevo yo la iniciativa sobre la conversación al cabo de unos treinta segundos.
-Buenos días, le habla el departamento de compras de Fernando ¿dígame?
-Mire le llamamos de telefónica BTB para ofertarle nuestro nuevo producto línea 2009
-Perdón,¿es para vendernos algo?
-Si (empieza a mosquearse la interlocutora)
-Pues un momento que le paso con el departamento de servicios
Nuevamente separo el auricular y esta vez entono silbando, La muerte tenía un precio.
-Buenos días, le habla el departamento de servicios de Fernando ¿dígame?
-Pues mire ya les he dicho antes que le llamamos de telefónica BTB para ofertarle nuestro nuevo producto línea 2009
-Un momento, ¿Quién le ha dicho que tiene que hablar conmigo?...
El mosqueo aumenta y la voz de la telefonista comienza quebrase y ser dubitativa...
-Mire le voy a pasar con Almacén que ellos se encargaran de este asunto.
Nuevos silbidos y esta vez una espera mas larga, comienzo a oír unos jadeos de la telefonista, comenta algo con alguien en voz baja le dice, ¿No se si me están vacilando o esto es así?...
-Almacén ¡¡¡diga!!!...
-No... esto... que yo, bueno... que le llamamos de telefónica BTB para ofertarle nuestro nuevo producto línea 2009
-¡Aquí no compramos nada!, somos unos currantes oiga, dígaselo a nuestro jefe
Por fin le paso el teléfono a mi mujer y pregunta...
-¿Es usted la señora que va a venir a hacer la limpieza de casa?
-No mire soy de telefónica BTB para ofertarle nuestro nuevo producto línea 2009, pero si no lo quieren da lo mismo y renuncio...le juro que renuncio...
A veces un poco de su propia medicina no les viene mal ¿verdad?
DEDICADO: a ese impertinente numero de teléfono oculto que todos los días me interrumpe la siesta
Hace ya dos años que comencé la andadura en este blog, plagado de añoranzas, buenos deseos y una pizca de humor, dos años en los que he compartido desvelos preocupaciones, sustos, ilusiones, celebraciones, ratos de preocupación y ratos de alegría, contestados en ocasiones por amigos y por desconocidos que ocultándose tras un seudónimo, dejaron su comentario que siempre fue bienvenido fuera cual fuera su contenido y su tono.
Uno se expone y expone parte de la vida cotidiana, quizá sin pudor, sin medir palabras o gestos, pero con sinceridad, sintiendo lo que se dice y con respeto a todo aquel que quiera entrar en esta vuestra casa. Respeto que aprendí de mis padres, a los que siempre tengo presentes. Fueron sus enseñanzas y su ejemplo los que hoy me hacen ser como soy y de los que tan orgulloso me siento.
Heredé el humor de mi padre al nunca vi. serio ni triste, volcado en su familia y trabajo como yo pretendo hacer en esta vida, sin llegar a igualarle. La alegría y fuerza de mi madre que supo sacarnos adelante a cuatro retoños cuando falleció mi padre, hace ya mas de treinta y dos años (yo tenía 25 y era el mayor). Y solo aspiro en esta vida que quien se acerque a mí, en la calle, en el trabajo, a este blog, se sienta cómodo y al lado de un amigo.
Hoy he repasado el blog, ¡Cuantas horas le he dedicado!, por bien empleadas las doy si en algún momento han servido de consuelo a alguien, si han hecho esbozar una sonrisa y olvidar algún mal momento.
Son las nueve y cuarto de la noche, el cansancio del día se ha disipado mientras escribo este post, que comencé sin tener nada en la cabeza para contar y quizá una pizca de morriña en un día casi norteño que me recuerda mucho a mi añorada Asturias.
Que Dios os guarde lectores amigos, quizá mañana tenga el día mas animado y os cuente algo gracioso.
Un arte difícil en el que cada día uno va aprendiendo algo nuevo, es el de sacar una sonrisa a alguien.
Siempre admiré a los cómicos y escritores con humor fino y certero, Jardier Poncela, fue uno de mis primeros autores preferidos y hace muchos años devoré sus libros, que ahora releo encontrando verdaderas perlas de humor en sus relatos. El inefable Gila, maestro del monologo al que nadie, ha logrado superar en sus conversaciones telefónicas, o los inimitables Tip y Coll auténticos humoristas de lo absurdo junto con un Groucho Marx o un Búster Keaton, ¡Mas madera es la guerra!...siempre serio y de cara imperturbable como nuestro Eugenio, de pitillo y copa en mano que nunca cambiaba su expresión seria, pese a que lo que estaba contando fuera para partirse de risa.
El truco no es más que ser muy observador y sacar de quicio,las cosas, buscando la parte cómica a las situaciones mas serias.
He oído un monologo sobre un funeral, he visto la disparatada manera de llenar un vaso de agua o comerse una manzana y me he reído con un camarote lleno de gentes dispares.
La actitud del humor, es cuestión de ejercitarla y es uno de los mejores medicamentos que he llegado a probar, he tenido ocasión de sentir como aquel dolor que me estaba agobiando, casi desaparecía o al menos se hacia mas soportable, escuchando a Gila contar su vida y como nació, cuando su madre estaba a haciendo la compra. Viendo el absurdo dialogo de,"La parte contratante de la primera parte será considerada como la parte contratante de la primera parte" con una inimitable Groucho, discutiendo con Chico, puro en mano, sobre un contrato disparatado. Uno trata de aprender de estos grandes maestros, con la sana intención de dar a esta vida un punto de humor del que tan necesitados estamos todos. La verdad es que la situación actual no es para tomarla a risa, problemas de paro, problemas económicos, guerras injustas, no son precisamente el caldo de cultivo para esbozar una sonrisa, ¿o si?, Gila contaba la guerra a su manera, Groucho se reía de la severidad de los banqueros y abogados, Eugenio contaba con gracia aquella orden de un general sobre un eclipse, que al ir pasando a eslabones inferiores terminaba haciendo que el que se eclipsara fuera el general dentro del hangar.
Reír, ensancha los pulmones, expulsa de nosotros ese mal humor permanente al que hacia mención hace unos días y lo mejor de todo es que contagia y hace mas llevadero el trato con los semejantes, por eso si un día me veis reír sin sentido, no penséis que me he vuelto loco, solo trato de que mi vida no caiga en la tristeza y estoy haciendo un simple ejercicio de buen humor.
Hay ocasiones en las que la intranquilidad, hace que uno se ponga en lo peor de cualquier situación. Un examen de un hijo, un viaje inesperado, una enfermedad de alguien cercano, la espera de noticias de un hijo en la lejanía, la revisión medica que hay que pasar periódicamente, el comentario, al que uno no da importancia por pensar que es, "radio macuto" otra vez.
Siempre hay algún motivo perturbador de la tranquilidad espiritual en la que uno piensa que debería vivir, cuando ya tienes un numero de años suficiente para considerarte mayor, aunque solo fuera por habértela ganado tras el esfuerzo diario y las dificultades que durante años arrastré y arrastro, sin quejas, tratando se superarme cada día y superar limites o limitaciones, dolores y cansancios, propios de un mal con el que convivo casi desde mi nacimiento.
Todo el mundo tiene esas incertidumbres, esas perturbaciones, esos temores y por que no, esos miedos que en ocasiones nos quitan el sueño, nos distraen de lo mas inmediato transportándonos a un, ¿Y si ocurre que?...
Vivimos sin quererlo, tratando de pronosticar y adelantarnos a acontecimientos futuros que pueden o no suceder, a previsiones posibles pero no ciertas y a miedos atávicos a enfermedades, tropiezos, zancadillas, encontronazos, patinazos y demás imprevistos que esta vida nos brinda a diario y que en el fondo no dejan de ser la salsa del guiso.
No imagino (tampoco lo deseo) una vida monótona, aburrida, lineal y estática en la que lo cotidiano es un repetirse continuo de situaciones previstas, previsibles y sin chispa, en un bucle permanente, eterno, inacabable.
Últimamente, por circunstancias laborales estoy sufriendo una aceleración en mi ritmo de trabajo, que se ha convertido en un nuevo reto que me he propuesto superar, se que suplir la falta de dos compañeros,(tres para ser mas exacto: uno por fallecimiento, otro por enfermedad y una tercera por maternidad), puede parecer descabellado, exagerado, improcedente incluso y fuera de toda lógica a la vista de cómo se me alejó de un puesto que venia ocupando desde hace varios años,sin expliación alguna. Pero hay algo que me empuja a ello, no es el agradecimiento a la empresa,(dado que ella nada me debe pues me pago mi trabajo, yo tampoco a ella pues lo hice cumpliendo mi obligación,"estamos en paz") , esa fuerza es mi orgullo personal que me empuja a superarme cada día, a aprender cada jornada algo nuevo, a vencer miedos, temores y contrariedades, para que al terminar la tarde y sentado frente a una cerveza, respire hondo mientras apuro un cigarrillo, pensar, otro día mas y sigo haciendo un trabajo bien hecho,(al menos a mi me satisface), donde mis interlocutores han quedado atendidos y satisfechos, donde he conseguido resolver mil problemas y donde me he sentido a gusto, y útil, sobretodo a un compañero, con el que compartí la misma posición y que hoy es mi superior,del que entre bromas y veras, recibo lo que la empresa no supo o quiso darme. COMPAÑERISMO, ese compañerismo, forjado entre viajes y reuniones, que uno trata de agradecer arrimando "el ascua a la sardina" en momentos que hacen falta.
Que la vida hay que vivirla, no es ningún secreto para nadie, (mas aún, yo diría que es una perogrullada lo que acabo de escribir y lo podría entender hasta un niño de cinco años-¡Que traigan un niño de cinco años!), de cómo se viva y disfrute o padezca la misma depende solo de uno. Aquí no hay consejos que valgan ni buenas intenciones, solamente la decisión intima de vivir y disfrutar de las pequeñas cosas, de arrinconar temores y rencores, de crear momentos dulces y echar a la cuneta los dolorosos, dejando en el camino lo malo y desagradable, encarando el futuro con esperanza y la alegría de que uno vive y trata de seguir adelante, aunque sea con dificultades, pero siempre adelante.
Ya no es cuestión de que uno se sienta bien, hay que hacer que los que te rodean, compartan contigo esa alegría de vivir, de poder levantarse cada día y dar gracias por ver el sol, por sentir el frío de la mañana y quizá por padecer ese dolor incordia, que en el fondo no hace otra cosa que recordarte lo frágil que eres, pero también que estas vivo.
Los últimos días han sido tristes, no obstante, uno ha encarado esa tristeza con dos armas muy poderosas, LA ESPERANZA y el HUMOR, un humor que ha podido parecer a alguien, fuera de tono, cuando tratando de romper la seriedad de determinadas situaciones he comentado:
Menos mal que el refrán dice- "parece que nos ha mirado un tuerto"- pues si dijera-!parece que nos ha mirado un cojo"- a mi me habrían tirado ya por la ventana. La mayoría de las ocasiones he logrado arrancar una sonrisa, y de eso se trata, de hacer reír, de descargar tensiones, pues estas vienen solas y nunca son buenas compañeras de camino.
Hay armas mas poderosas que las de fuego, incapaces de lesionar a nadie, pero capaces de desarmar al enemigo mas fiero, al que viene con ganas de guerra y al que es incapaz de asumir que sus semejantes pueden ser superiores en algo a él mismo.
Una de esas armas, es la sonrisa, que unida al humor inteligente y no grosero son capaces de desmontar argumentos airados que expresados a voces y con malos modales pretenden justificar en ocasiones lo injustificable.
No hace mucho hablaba en este blog del cabreo nacional, ese cabreo que ya se ha asentado en casi todos los españolitos de a pie, aumentado por la situación de crisis actual y la presión generalizada de las deudas, hipotecas, paro, jubilaciones anticipadas, etc.
Solamente cuando alguien, es capaz de hacernos reír, olvidamos los agobios diarios, las prisas, el mal humor y llegamos a prestar mas atención a lo que nos cuenta, teniendo una mejor predisposición a los posibles argumentos que pueda esgrimir entre broma y broma.
Todo esto, que puede parecer una tontería, en el fondo lo es, por lo obvio, pero me ha servido en más de una ocasión para amansar interlocutores airados, impacientes, intransigentes, nerviosos que a diario se nos presentan en el trabajo.
Tengo la satisfacción personal, de haber superado en más de una ocasión la prueba y cada día, mientras me afeito, y tras preguntarme ¿cuando me hice yo esta foto de carné tan grande?, ya voy preparándome para la lucha cotidiana mentalizándome ante el espejo de que el humor, el buen humor se entiende, me va a ayudar durante todo el día. Haced la prueba, recordar un chiste gracioso al levantaros y veréis como la mañana se da mejor.
Ahi os dejo uno...
"El otro dia ligue con una extranjera, que me dijo que me enseñaria el Bulgaro... y resultó que era un idioma"...
Soledad, sensación de vació, tremenda tristeza, una rabia contenida y un montón de recuerdos se revuelven ante mi cada vez ,que desde el lunes, miro a la mesa de enfrente. Vacía, con sus cajones llenos aún de sus pertencias personales. Tampoco me queda el consuelo de mirar a mi izquierda, pues hay otra mesa de la que solo me separa un alerón, que también grita por la ausencia de su ocupante habitual.
Hoy he echado de menos ese cigarrillo antes de subir a la oficina, apurándolo junto con mi compañero ausente, (los dos únicos fumadores de la oficina) comentando incidencias del trabajo, de nuestros hijos o del último partido de fútbol. Hoy ese cigarrillo no me ha sabido a nada,¡SI!, me ha sabido a soledad...
Hace un año y medio me preguntaba que sentido podía tener mi traslado a esta oficina en la que sobraba personal. Siempre hay alguna razón, aunque esta no tenga que ver con el trabajo, para que las cosas ocurran, hoy haciendo una elucubración, quizá forzada, me consuelo diciendo que fue para compartir horas con buenos compañeros que supieron ayudarme en mi traslado y el los que encontré el apoyo que hoy me falta.
Soy de una generación en la que se nos dijo que los hombres no lloran. Pero he llorado... lo hice cuando el ataúd entro en el coche fúnebre y vi, que no era el único, alguno ocultándose tras unas oscuras gafas de sol, otros como yo, torciendo la mirada al suelo, sentíamos la marcha de un compañero con el que compartimos quizá mas horas del día, que con nuestra propia familia. Una herida abierta que el tiempo ira curando, y mientras, la vida sigue
Cuando uno se acuerda de lo bueno que es tener salud... es que algo no esta funcionando bien.
Últimamente por una serie de circunstancias, he comenzado a plantearme nuevamente, que la vida esta para vivirla, disfrutarla, paladearla, "aunque sea trabajando" y no perder el tiempo en disquisiciones inútiles ni en proyectos lejanos en el tiempo.
Alguien dijo, que la vida es lo que pasa mientras perdemos la misma planeando el futuro.
Hoy la grave e inesperada enfermedad de dos compañeros muy cercanos que hasta hace pocas horas compartíamos (pegados mesa con mesa), el que hacer diario, me hace meditar sumido en una profunda pena.
Una tristeza extraña se ha apoderado de mí desde que ambos cayeron en garras de esa terrible enfermedad que no quiero ni mencionar, y los echo de menos durante mis horas de trabajo. Su ausencia es más patente que su presencia anterior.
Esta tarde, saldré a dar mi paseo diario y prometo que iré fijándome en las caras de la gente, que respiraré entre bocanadas de mi cigarrillo, el aire fresco del día, levantaré la cabeza y miraré jugar las nubes con el sol, y aunque me gane el cansancio, alargaré el paseo disfrutando del bullicio de las calles,el canto de las aves de primavera entre los arboles, las luces de los escaparates, la compañía de mi mujer, dando gracias a Dios por estar vivo y sintiendo, frió, luz, empujones, cansancio, pensaré...¡Que suerte tengo amigos mios,que suerte tengo!
La edad de piedra, que tan lejana nos parece en el tiempo, puede estar a la vuelta de la esquina. Todos los avances tecnológicos pueden irse al garete de un momento a otro y encontrarnos con que no tenemos luz en casa, la TV no funciona, el portátil no se puede conectar a Internet, los semáforos no funcionan, los cajeros dejan de funcionar en los bancos, las compañías de seguros no pueden atender a sus clientes y hacienda, incluso hacienda, no puede cobrarnos los impuestos pues todo su sistema informático se ha quedado muerto. No podemos encontrar una dirección pues nuestro Tomtom no tiene línea con el satélite, en casa la lavadora, el lavaplatos, la plancha, el teléfono han dejado de funcionar por un fallo generalizado en la corriente (Barcelona experimento un apagón general no hace mucho que se solucionó con generadores provisionales en determinadas calles,¡Vaya chapuza!).Los aviones no podían despegar pues no había corriente para la comunicación con los controladores, las vías férreas estaban paradas sin corriente en sus catenárías, los comercios cerraron pues sus sistemas informáticos sin corriente dejaron de controlar sus existencias y tampoco podían controlar sus cajas (cientos de cajeras de brazos cruzados, ¡Vaya espectaculo! lo imaginais). Algo tan habitual como tomar un café en el bar de la esquina, fue imposible, al no poderse poner en marcha la cafetera Express.
¿Creéis que exagero?, pues esta semana solo he visto la punta de un gigantesco iceberg como el descrito antes, cuando por motivos que desconozco, en mi trabajo todo el sistema informático comenzó a fallar, la cadena de llamadas telefónicas, paso a multiplicarse exponencialmente a medida que pasaban las horas sin conexión informática y exponencialmente los nervios de todos comenzaron a resentirse sin que nada pudiéramos hacer para remediar la situación.Por primera vez sentí "mono de ordenador", no podiamos hacer nada y el trabajo se acumulaba a medida que pasaban los dias y las horas.
Tres días después cuando todo parece normalizado, uno se pregunta ¿Cuánto ha costado esta broma informática? ¿Y si la broma no fuera solo de una sola empresa si no de varias y simultáneamente? Y si en lugar de seguros habláramos de Hospitales, grandes almacenes, transportes, como indicaba al principio y en lugar de durar tres días durara veinte, os imagináis ya que el caos puede ser total.
Cada vez dependemos más de las maquinas, del sistema informático, para comunicarnos, guardar nuestros archivos y notas, resolver el trabajo diario.
Cuando escribo estas líneas me llega la información y la contrasto confirmándola, de que el sistema informático de varios hospitales de de Castilla y León dependientes de la Junta, están afectados por un virus informático que no permite a los profesionales acceder a las historias de los pacientes ni emitir recetas informaticamente.
¿Volvemos a la edad de piedra?, la verdad no me gustaría tener que salir a cazar para poder comer y menos aún correr (no lo podría hacer), delante de un mamut.
Caía un fino orballo, empapando la fértil tierra que mostraba su agradecimiento con un verde esplendoroso entre castaños y robles. A lo lejos, entre la cortina de agua se adivinaban las siluetas de un grupo de vacas, que con parsimonia rumiaban su sustento, sin ser alteradas por el ladrido de Yul, que intuía la cercanía de su amo.
Pelo rojizo y grandes orejas que bailoteaban al son de sus saltos, mientras sus brillantes ojos buscaban con alegría lo que su olfato ya le había adelantado.
Juan, guadaña al hombro y paraguas alzado, aceleraba el paso tanto como sus madreñas le permitían, tratando de ganar cuanto antes el cobijo de su pequeña casa, levantada en el centro de aquel bosque.
Tres ventanas a la altura de la puerta principal, puerta de arco de medio punto, cerrada por dos hojas de madera, ya comida por el tiempo, pero aún lo suficientemente sólida y robusta para guardar el hogar.
Sobre la puerta un balconada de madera adornada con mazorcas de maíz y en el costado derecho de la vivienda un cobertizo para guardar los aperos de labranza.
Varias generaciones vivieron en aquella casa, entregando su esfuerzo cotidiano a cultivar una tierra agradecida, que les había dado sustento y cobijo, pero hoy, era un día triste, había que abandonar la cuna de su estirpe, la poderosa industria que todo lo arrasa en nombre del progreso, había puesto sus ojos en aquel valle fértil y pronto en lugar de castaños y robles habría torres de hormigón y chimeneas de una central térmica. ¡Una central térmica!, ¿para que servia aquello?, se preguntó y alguien le explicó que el progreso necesita de energía eléctrica y que esta se consigue quemando combustible que genera esa electricidad.
Una y otra vez le daba vueltas al asunto,¡si hay que quemar algo, será madera, seguro! Y la madera sale del bosque y el humo contaminara el aire y el aire la tierra y mis vaques non tendrán donde pastar, no habrá leche para los neñus y los guajes, non crecerán bien,¡este mundu va pal desastre!.
Con gesto cansino, acarició a Yul, que había salido a buscarle, el inteligente animal, presentía que algo no iba bien y como queriendo animar a su dueño, hoy estaba especialmente revoltoso, tratando de jugar y que se le siguiera en el juego, pero... ¡el horno no ta pa bollus!, maldito progresu, van terminar con tou.
Juan no pudo ver la térmica, aquella primavera, mientras los almendros entraban en flor, una extraña enfermedad, quizá la tristeza, quizá su negación ante el progreso, dejó a Yul solitario vagando por los campos ya vacíos, silenciosos, sin las asturiandas que Juan entonaba durante su labor diaria.
Todas las tardes, como cumpliendo un rito litúrgico, casi sagrado, abro mi portátil y entro en tres blogs, de tres amigos distantes en el espacio, cercanos en el sentimiento.
Uno, un gallego con sorna y un sentido el humor, que no se por que me recuerda al que tenia mi padre en sus buenos tiempos. Otro, un cabreirés amigo de los buenos manjares y vinos, erudito en mil historias y compañero de muchas horas de trabajo, amigo donde los haya, y un tercero, catalán inteligente que fuera director de recursos humanos y ahora interlocutor amable del que uno aprende de sus viajes e historias,¡Pena no haberte conocido antes!.
Tres blogs enlazados entre si, a los que se puede tener acceso desde cada uno de ellos, al resto. No ha sido por acuerdo verbal, ni escrito, todos pusimos enlaces de los blogs de los otros, en el nuestro y creamos una red de amigos unidos por un pasado común, haber pertenecido a la misma empresa. Dos están ya prejubilados, lo otros dos, sobrevivimos en un mundo difícil y complicado por la situación actual. Me consta que mi liturgia diaria se repite en cada uno de ellos y seguimos con interés cada relato, cada duda, cada tristeza, alegría o incertidumbre que el otro expresa, poniendo a veces nuestro granito de arena en algún comentario. Hemos formado sin quererlo, una mesa de tertulia, (de momento la tabla cuadrada) una mesa con cuatro patas (una de ellas cojea), pero sólida, constante, variada, donde los lazos de amistad se amplían de día en día compartiendo retazos de nuestra vidas, de nuestros anhelos, aportando historias curiosas o simplemente diciendo,¡Aquí estamos!.
Adelante caballeros, seguid contando con este lector fiel, al que vuestras historias divierten y hacen pensar.
Un brazo a todos.
Desde hace un año, mi móvil se mantiene en un silencio casi absoluto, únicamente las llamadas de la familia o la del algún amigo, hacen que reviva por unos momentos.
El teléfono, ese gran invento de Alejandro Graham Bell, es en ocasiones motivo de llamadas inoportunas, es fuente de mil anécdotas y como no de mil incordios por llamadas tontas innecesarias y cargantes que padecemos todos en nuestro trabajo.
El uso sin sentido lleva a que alguien te llame para ver si has recibido un fax, para ver si has oído su mensaje anterior e incluso para recordarte lo que hace breves momentos acabas de comentar con él. Esta tarde sin más, a las 21,20 me ha sonado el móvil, un agente se empeñaba en que le dijera, fuera de horario y sin medios, mientras apuraba un caña, el precio del seguro para un camión, esto me ha llevado a pensar que no solo se usa el teléfono sin sentido, sino que además hay bastante inconsciente e impulsivo que cree que te puede importunar en cualquier momento independientemente de la hora y el lugar. ¿Quien a esas horas esta delante de un ordenador trabajando?, pues el interlocutor cree que somos como la funeraria, los bomberos o el 112, servicio permanente.
Otras veces, el teléfono y sobretodo el móvil, puede jugarnos malas pasadas, no hace mucho, a una compañera que estrenaba teléfono y aún no sabia bien manejarlo, hizo una llamada al mío sin darse cuenta y lo dejó en su bolso encendido, mi curiosidad, después de gritar su nombre un montón de veces sin que contestara, hizo que siguiera escuchando la conversación que mantenía con otra compañera, sobre una tercera (tres mujeres implicadas y una de ellas ausente,¿imagináis como fue el traje que se cortó?).
He oído contar mil historias, alguna macabra como la del ATS del 112 que contesta el móvil de un accidentado que acaba de fallecer y la que llamaba era su esposa, otras divertidas como el cruce de frecuencias que casualmente se produce entre el teléfono de un marido engañado, su esposa y el amante de esta, o la mas común de todas que alguien que no te conoce de nada, se equivoque de numero y te deje un mensaje en el buzón de voz quedando contigo en no se que sitio y a no se que hora, confieso que si la voz es de mujer, he estado tentado en acudir a la cita, aunque solo fuera por ver la cara ante su error.
En fin, antes que me quejaba de la cantidad de llamadas inútiles que recibía, ahora lo hago del silencio del aparatito, el caso es no estar conforme con nada, pero si agradezco que todas las llamadas que recibo, suelen venir con buenas noticias de familia y amigos, esto es lo importante, siguen acordándose de uno
Mañana es LUNES DE AGUAS en Salamanca,
Festividad que se celebra cada año el lunes siguiente al de Pascua en la ciudad de Salamanca,y que, además, se ha extendido a algunos pueblos de los alrededores de la ciudad.
Los orígenes se remontan al siglo XVI, cuando el rey Felipe II dicta unas ordenanzas según las cuales las prostitutas que habitaban en la Casa de Mancebía local debían ser trasladadas, durante la Cuaresma, fuera de la ciudad, para que los hombres de Salamanca, sin la presencia de busconas, evitasen las tentaciones del pecado de lujuria. A partir del Miércoles de Ceniza dichas meretrices eran trasladadas al otro lado del río Tormes. Hasta el primer lunes después del de Pascua permanecían bajo la custodia del Padre Putas. En esta fecha éste las conducía de vuelta a la ciudad, vitoreado por una multitud de estudiantes que no ahorraban en hornazo, bebida y bailes para celebrar la llegada de estas cortesanas con una fiesta en las riberas del Tormes y barcas engalanadas.
Mañana comeremos ese HORNAZO. Un plato exquisito en cualquier época del año, aunque la tradición es comerlo el domingo de resurrección o el lunes de Pascua en la provincia y el lunes siguiente, llamado Lunes de aguas, en la ciudad de Salamanca. El hornazo es el escogido para representar a la provincia salmantina en cualquier evento gastronómico que se produzca. En el hornazo se dan cita algunos de los productos típicos más representativos de la región, como el lomo de cerdo, el chorizo o el jamón y, naturalmente, el huevo duro. La tradición es salir a comerlo al campo en pandilla..
Aquí recuerdo, que hace algunos años, y durante una reunión de trabajo en Galicia, en concreto en La Toja, se me ocurrió llevar algunos hornazos para compartirlos con los compañeros, no sin el cierto temor de que los compararan con la fina y sabrosa empanada gallega, de la cual soy adepto e impenitente consumidor los días en que mi mujer esta de guardia y no me apetece cocinar.
El miedo se disipó con los primeros bocados, el Hornazo fue aceptado por todos con agrado y motivo para que yo repitiese la historias que al principio contaba. Así pues, uno hizo patria aquel día, con un producto típico de la tierra y mañana seguro que lo volveré a recordar y recordaré a todos esos compañeros que un día supieron valorarlo.
Si ayer hablaba de escaleras hoy el tema va por otro lado, por la escalera que uno asciende día a día, tratando de no entorpecer el ascenso de otros que más rápidos, más jóvenes y con más ganas de ascender me sobrepasan en su subida.
Mi escalera ha sido larga, los peldaños subidos van pesando en el ascenso actual y el recuerdo de cada paso que di en el pasado, sin querer, lo comparo con los pasos de aquellos que me adelantan viendo que tropezaron donde yo tropecé y sortearon el obstáculo de manera distinta a la que yo lo hice.
Ni uno, ni otro lo hicimos mal, solo de manera distinta, con habilidades distintas y métodos dispares, pues no hay nada nuevo inventado en este mundo laboral en el que uno se mueve, un mundo continuamente cambiante que en nada se parece al de mis comienzos allá en los años ochenta, donde aún la informática no existía y el trato era de persona a persona, cara a cara, sin caídas de línea, ni impersonales y asépticos teléfonos de call center.
Las cosas han cambiado, y no entro a valorar si para mejor o peor, pero uno echa de menos las conversaciones directas, en las que en la gran mayoría de las ocasiones se mezclaban los asuntos de trabajo con los personales, donde un cliente se desahogaba de su preocupación por un siniestro, o te confiaba sus dudas sobre una póliza, una garantía y el tiempo que empleabas en ello acababa siendo rentable y creando una fidelidad del cliente hacia la empresa, basada en el conocimiento mutuo entre cliente y empleado que solía perdurar mas allá del mero tramite e incluso del ámbito laboral.(a dia de hoy conservo buenos amigos hechos en aquellos tiempos y de vez en cuando recordamos como nos conocimos y lo agusto que se encontraron en un momento en que necesitaban alguien que les escuchara),Hoy tengo la impresión de que el trato impersonal,no suele dejar a casi nadie fidelizado con la empresa que le atiende y si no ¿Por que tantos cambios de operador en la telefonía móvil?, ¿Por qué tanto cambio en las líneas ADSL?, en la compañías de seguros, en las de energía eléctrica, en las de gas, en las de servicios en general, cuando me consta que los servicios y prestaciones han mejorado considerablemente con respecto a aquellos años. ¿Es que la gente se ha vuelto demasiado exigente?, ¡Lo dudo!, exigen lo mismo, pero me temo que les falta o echan en falta aquel trato personal, cara a cara viendo las reacciones de interlocutor y sacando de las mismas sus propias conclusiones afianzando su confianza en el producto que compraban, y la tranquilidad de saber que detrás del mismo había un ser humano y no una voz impersonal, monótona a veces y hasta machacona en otras.
Un nuevo escalón que uno tiene que subir, crear confianza solamente con la voz a través de un teléfono, sonreír mientras se habla, para infundir seguridad y si es posible crear un lazo que ate al cliente, sin que este se sienta atado, otro peldaño mas que hay que subir aprendiendo algo nuevo cada día. También la vida es una escalera y peldaño a peldaño la subo, pero sin prisas, aún me queda mucho tiempo para aprender.
Uno, dos, tres, la mano izquierda apoyada en la barandilla, la derecha sujetando el bastón, cuatro, cinco, seis, escalones y la mirada a lo alto, para calcular cuantos escalones mas quedan hasta el final, ese final enmarcado por la cúpulas del Sacre Coeur, siete, ocho, nueve, y el aliento aún no me falla subiendo las escaleras de Montmartre, esas escaleras de la foto, que me separaban de la grandiosa basílica y del barrio de los pintores, la Plaza de Tertre y un café en una de sus terrazas, por supuesto, saboreando algún cigarrillo, mientras el trasiego de gentes admirando las obras de los pintores en la calle, llena de colorido uno de los barrios mas populares de París. Veinte, veintiuno, veintidós, ya va quedando menos y el esfuerzo merece la pena, las farolas en el centro de la escalinata, iluminaban mi peregrinaje a las alturas escalando por aquellas losas de granito bordeadas de árboles muy cuidados y setos recortados con esmero. Cuarenta, cuarenta y uno, cuarenta y dos, el aliento comienza a fallar y se hace obligatorio un descanso, en el que aprovecho para desenfundar mi movil y con su cámara fotografiar el camino recorrido, como recuerdo de aquella pequeña aventura de subir y subir escalones en busca de un París colorista, bohemio y lleno de arte.
De todos es conocida mi aversión a las escaleras y de las bromas que con ello hago, pero pocas veces, muy pocas, he sentido tanta satisfacción en el esfuerzo que supone trepar, escalón tras escalón. El día anterior había despotricado en el metro de la Plaza de L`Etoile, cuando al ir a salir por la única escalera mecánica que vi, había un rotulo de "averiada" y otro complementario de "99 escalones hasta la salida", parecía un sabotaje a mis ganas de sentir y caminar en París, pero ni aquel día ni el siguiente, consiguieron los escalones detener mis ansias de vivir y disfrutar de la ciudad de la luz, hoy revisando las fotos, he dado con aquella que hice en un momento de respiro y que quiero compartir con vosotros, viéndola, quizá comprendáis por que hice aquel esfuerzo y confieso, que mirándola, sigo pensado que mereció la pena.
Sentir de cerca la muerte, que algo inesperado ocurre en personas cercanas, bien en la familia, bien en el trabajo, bien entre los amigos, hace que uno se plantee por unos momentos el sin sentido de muchas cosas que a diario nos abruman y no dejan que vivamos con intensidad cada minuto de nuestra vida.Fantasmas del futuro,fantasmas del pasado.
Últimamente y por una acumulación casual, la he sentido cerca en un amigo, en un compañero y en un familiar.
El amigo falleció de un tumor que apareció inesperadamente, el familiar, (mi tío Daniel ultimo familiar de una generación que vivió una guerra y la revivió en sus relatos hasta el final) y al compañero le ha rondado la "parca" en varias ocasiones.
Una cierta sensación de desasosiego, no sentida antes, se apodera de uno cuando hace recapitulación de estos sucesos y llegas a la conclusión de que vas ocupando cada vez puestos más cercanos a la primera fila. Uno que ya desea que el tiempo pase y llegue el momento del descanso,(aclaro, no el eterno), se frena en sus deseos ante esta perspectiva que la vida nos plantea, un contrasentido, para algunas cosas uno desea que el tiempo pase rápido y para otras que se frene "sine die", la eterna contradicción y la relatividad del tiempo, a la que tantas veces aludo en este blog, quizá por admiración a la teoría Einsteniana y su autor.
Que cuando nacemos iniciamos un camino sin retorno, a nadie se oculta, pero todos, sentimos que el final esta lejano, o al menos esa ilusión tenemos y con ella olvidamos lo efímero de nuestras peleas, de nuestros desvelos y preocupaciones que a veces nos enturbian el existir diario y el disfrute de cada momento de nuestra vida, esos segundos preciosos que por cansancio o aburrimiento desperdiciamos tantas veces.
Hace unos días, alguien que ya no trabaja, pues los años le han retirado, me comentaba lo largos que se le hacen los días sin una tarea fija que hacer, sin otra obligación que la de vivir y dejar pasar el tiempo, bendito seas que los días se te alargan, pero no dejes de disfrutar cada largo segundo que se te haga y aprovecharlo en aquello que sea mas placentero, observar, como crece la hierba en tu finca, como "les vaques" pastan en el prado y las nubes juegan haciendo sombras sobre el valle, sentir el aire limpio de esa tierra bendita, cuna de la reconquista, mi añorada Asturies y si puedes y los médicos te lo permiten, tomar algún "culin" de sidra a la salud de tus amigos, esos amigos que hace ya mas de treinta años, recorríamos entre eucaliptos y castaños, el monte, explorando terrenos desconocidos, disfrutando de la belleza de paisajes incomparables, buscando un rincón donde pasar la tarde, esas tardes que ahora se te hacen largas y espantemos los fantasmas que la mente nos pueda traer.
De lo difícil que resulta en ocasiones mantener el tipo cuando los dolores arrecian, y cuando un simple movimiento provoca la desesperación, por que uno piensa que esto no ocurría antes, te lleva a pensar lo puñetera que es la vida dejando que envejezcamos y nos anquilosemos pese a nuestros esfuerzos por mantener un tono medianamente aceptable, con ejercicios diarios y pastillazos anti dolor.
Debería de ser al revés, que nuestra capacidad física aumentara con los años al igual que aumentan nuestros conocimientos y experiencia junto con la capacidad de trabajo intelectual, pero no, nuestro cerebro va por libre, aunque nuestra memoria falle en ocasiones, la experiencia va llenando el disco duro y somos capaces de detectar problemas que antes no veíamos y encontrar soluciones que antes no habríamos imaginado, pero las cosas son así, cuando uno intenta hacer un esfuerzo, el cuerpo se encarga de recordarte lo que la cabeza niega, que ya tienes mas años de los que imaginas y que tus huesos y músculos no están para muchos trotes
Levantas el brazo para llegar a la cara con la hojilla de afeitar y el codo te da una punzada diciendo, ojo que no se pueden hacer muchos esfuerzos, tratas de empujar un sillón para acercarlo a la ventana y los riñones te llaman de nuevo la atención, ¡Que no! Que no hagas esfuerzos inútiles, y no te cuento ya si tratas de levantar algún peso, es entonces cuando un coro de huesos y músculos doloridos comienzan su concierto de dolores varios que te dejan molido, como si hubieras estado corriendo todo el día.
La cuestión esta en que uno no puede sustraerse en hacer alguna que otra chapucilla en casa, imaginas sentado desde el sofá, como quedaría el salón cambiando algún mueble de sitio, colocando el sofá de tal o cual forma y la TV en un rincón donde la luz no le de de plano, mentalmente mueves la mesa del comedor y sus sillas, el mueble del salón y el resto de estanterías y cuando la imagen ideal de cómo quedaría ya la tienes en la mente, eres incapaz de mover tres sillas y el mueble se convierte en la roca de Cicifus, imposible de mover cuando hace apenas unos años tu lo colocaste solo, en el lugar que ocupa y sin demasiado esfuerzo.
Es entonces cuando caes en la cuenta de los años que tienes y de que las fuerzas de antes ya no están contigo, (vamos que te abandonó la fuerza viejo Jedai), que cualquier esfuerzo se hace enorme, cuando antes eras capaz de levantarte sobre una mesa usando una sola mano y presumías de levantar todo tu cuerpo haciendo la bandera en un poste de teléfonos (burradas de juventud y entrenamiento forzado por el uso de muletas).
Así que, el salón se queda como esta y el mueble permanecerá varado aunque no acabe de gustarme ya el sitio en que se encuentra.
Una conversación con un amigo, me ha dejado pensativo, me hizo la pregunta de ¿Qué te ocurre?, en el blog, das la impresión de haber perdido parte del humor habitual del que haces siempre gala y dejas ver una cierta tristeza de la que no acierto a clasificar.
Hice examen de mis últimos post y efectivamente, no tienen la chispa de otros anteriores, una revisión mayor me lleva hasta el día 17 de Febrero que es cuando comienza a instaurase esa tristeza coincidiendo con el accidente de mi hija. Ya se que debo dar gracias por que no le ocurriera nada, pero aquella llamada telefónica, sus sollozos, una petición de ayuda que por la distancia no podía prestar, se repiten una y otra vez en mi cabeza insistentemente , machaconamente, sin que lo pueda evitar, la intranquilidad, cada vez que me dice que ha salido con el coche, camino de su trabajo, se apodera de mi y no descanso hasta que al llegar la tarde me cuenta sus cosas y se que ya esta en casa y el coche en el garaje, (aunque no lo mencionemos para nada). Nunca creí que algo pudiera obsesionarme tanto máxime cuando a pesar de su escasa experiencia en la conducción, maneja perfectamente el vehículo y su prudencia, desde luego, es mucho mayor que la mía.
Supongo que será cuestión de tiempo que yo olvide lo que ocurrió, y es que uno siente en carnes propias lo que ocurre a mis hijos, quizá ellos nunca sepan de estos desvelos, de estas preocupaciones (no suelen leer este blog) y de la tristeza de no haber podido estar cuando y donde debería haber estado.
En fin, trataré de ir recuperando el animo ya que hay motivos mas que de sobra para estar contento, a veces la cabeza nos traiciona y el corazón la acompaña haciendo coro, en este sin sentido que es darle vueltas a las cosas sobre lo que pudo ocurrir y que gracias a Dios no ocurrió. Dicen que agua pasada no mueve molino, pero dejó mojada la tierra.
Que nadie esta a gusto consigo mismo o con su situación personal, es algo que vengo observando desde hace algún tiempo. El negocio de clínicas de estética, clínicas dentales, gimnasios, saunas, ha proliferado de manera espectacular ante la necesidad creada en aparentar menos años de los que se tiene o de mejorar el aspecto, carta de presentación indudable, pero no necesariamente imprescindible.
Nadie esta de acuerdo con su nariz, su mentón, su papada, sus pechos, su barriga.
Todo el mundo desea de alguna manera ser aquella persona que un día le impactó y se peinan como el o la famosa de turno y visten tratando de imitar su look sin importar si la percha acompaña o no al traje.
Nadie y me remito a estadísticas que se han publicado, esta contento con su puesto de trabajo actual y el que no aspira a más, cosa muy loable, aspira a trabajar menos ganando mas o tener mayor libertad de horario o conseguir la consideración tanto de superiores como de compañeros por un trabajo que según su opinión, realiza a la perfección.
De este descontento no se libra nadie, el político de turno aspira a ganar un puesto de mayor relevancia, el medico de la Seguridad Social, a conseguir una mayor racionalización en su trabajo, sin tener que ver 40 enfermos diarios a diez minutos por cada uno, el tendero de la esquina (si es que ya queda alguno) a montar un negocio mayor con varias tiendas que pudieran hacer competencia a las grandes superficies.
Pues hoy, me he mirado al espejo mientras me afeitaba, la verdad mi rostro a pesar de los años y alguna que otra arruga, el pelo blanco, la nariz un poco torcida a la derecha, no me pide ningun cambio, estoy a gusto como estoy. Luego, pensé ¿que pasaría si pudiera caminar como todo el mundo?, Quita, quita, no estaría exento de pagar el impuesto de circulación del coche, tendría que pagar el ticket de la hora y encima no tendría reservados determinados sitios para aparcar. ¿Y si consiguiera de nuevo un puesto como el que he tenido en los últimos 22 años?, ¡que no hombre que no!, para que, para dejarme la piel en las carreteras buscando colaboradores, para estar todo el santo día mirando si las estadísticas se cumplían, para que la zancadilla de unos y la traición de otros hirieran por un momento mi auto estima, para seguir haciendo para los demás lo que debería haber hecho para mi mismo y no hice. ¡Que no!, que he llegado a la conclusión de que debo ser la excepción que confirma la regla, yo si estoy contento conmigo mismo, no necesito ninguna operación, ningún cambio, ninguna mejora en mi vida, solo pido seguir viviéndola para ser testigo de la cantidad de majaderías que la gente hace por aparentar y tratar de ser lo que no se es y quizás nunca se llegue a ser.
Hay días que uno no esta para nada, cuando mas necesitas estar despejado, una nube imprecisa, acaba difuminando tus pensamientos y cuesta trabajo recordar y razonar.
Quizá, ese dolor con el que hoy te has despertado y que persiste pese a la masiva ingesta de paracetamol, sea la causa del bloqueo mental, y la rabia que te produce por no conseguir centrarte en las cosas, aumenta el tamaño de la nube mental que te abruma durante todo el día, haciéndote sentir que las horas no pasan y que cualquier contrariedad es mayor de lo habitual.
Eres incapaz de mantener una conversación durante largo rato, pues pierdes la memoria de nombres y fechas, mientras en ti se instala una extraña sensación de abulia, en la que tu único deseo es meterte en la cama y dormir. Algunos lo llaman "astenia primaveral", que es una manera de llamar al cansancio y las molestias que uno padece, mas por los años y el desgaste habitual, (en mi caso por encima de lo normal), que por otra cosa.
Hoy, en un momento dado he sido incapaz de recordar un numero de teléfono que marco a diario, el nombre de un compañero y memorizar como hago normalmente sin esfuerzo un numero de póliza, y no es alzeimer,no, es la dichosa nube mental de los días tontos en que la espalda te recuerda que está ahí y el brazo te dice que hoy hace huelga de esfuerzos y eres incapaz de mantenerlo firme, sin dolores, escribiendo mas de seis párrafos, mientras la rodilla chasquea a cada paso con una punzada, avisando que ya no esta tampoco para ,muchos trotes.
En fin, que hoy esta uno hecho un autentico asco, menos mal, que suelo tomarlo con filosofía, pensando que hay días peores y que uno sigue, a pesar de todo y por encima de todo, haciendo una vida normal, si por normal se entiende poder desarrollar el trabajo diario, atender las necesidades familiares y terminar el día dando un tranquilo paseo y tomando una caña, pese a la nube y los dolores que durante todo el día han estado fastidiando, creo que por que no les hice demasiado caso.
Dedicado a un enfermo imaginario que en una situación como esta ya habria corrido a urgencias para preguntar al medico, si seguia vivo...
En varias ocasiones he comentado lo difícil que es ser padre, que los hijos vienen sin manual de instrucciones y que la vida va cambiando a cada paso las circunstancias de ellos y las mías.
Las necesidades primarias, que gracias a Dios están cubiertas, no son la mayor preocupación, la distancia en ocasiones y los imprevistos hacen que uno se llegue a sentir mal por no poder estar a lado del hijo que te necesita,( al menos esa es la ilusión que uno se hace) y que luego resulta que no eras tan necesario, que las cosas van saliendo, pero esa sensación de no poder estar, de no poder hacer, de no poder ayudar, te deja apenado y pensando si las cosas no hubieran salido aún mejor si tu hubieras intervenido, como si uno fuera el todopoderoso hacedor y solucionador.
El espejismo de ser imprescindible para los hijos, dicen que se desvanece con el tiempo, yo aún no lo tengo y siento la necesidad de correr en su ayuda cuando en la mayoría de las ocasiones es posible que sean ellos quienes acudan a ayudarme a mi.
Las cosas cambian y cambia nuestra posición con respecto a ellos, antes éramos nosotros quienes temíamos por su subsistencia en el futuro y por que tuvieran una posición en la vida, hoy son ellos los que se preocupan por nosotros, por si podemos seguir adelante con el ritmo de trabajo diario, viendo nuestros achaques y por si en el horizonte hay alguna prejubilación o algo por el estilo.
Antes estábamos pendientes de sus estudios, de sus necesidades más elementales y ahora son ellos quienes se preocupan por nuestra salud y nuestro futuro.
Todo cambia y todo queda, esa unión familiar, que aun en la lejanía permanece y quizá hasta se hace mas fuerte, es motivo de alegrías y tristezas de preocupaciones y satisfacciones que le hacen a uno pensar en que en esto consiste la felicidad, en la compensación de unas con otras y en el recuerdo de los mejores momentos vividos el logro de la eternidad.
Hoy termino este post con la letra de una cancion de un primo de mi mujer ...Nacho Cano...
VIVIMOS SIEMPRE JUNTOS
Llenamos El caldero de risas y salero,
Con trajes de caricias llenamos el ropero,
Hicimos el aliño de sueños y de niños,
Pintamos en el cielo la bandera del cariño.
Las cosas se complican,
Si el afecto se limita a los momentos de pasión.
Subimos la montaña de riñas y batallas,
Vencimos al orgullo sopesando las palabras.
Pasamos por los puentes de celos y de historias,
Prohibimos a la mente confundirse con
Memorias.
Nadamos por las olas de la inercia y la rutina,
Con la ayuda del amor.
Vivimos siempre juntos, y moriremos juntos,
Allá donde vayamos seguirán nuestros asuntos.
No te sueltes de la mano que el viaje es infinito,
Y yo cuido que el viento no despeine tu flequillo, y llegara el momento
Que las almas se confundan en un mismo corazón
Nunca escarmentaré ni aprenderé. Hace ya muchos años, cuando uno comenzaba a trabajar hubo quien me dijo, "no digas que sabes hacer una cosa pues te van a cargar el trabajo a ti".
Hoy que ya han pasado casi treinta años, sigo lanzándome a la piscina, cogiendo los temas como vienen y tratando de hacer mi trabajo lo mejor que se y lo mejor que me dejan no importándome cargarme a veces de ocupaciones que no son de mi competencia y de las que se me pide me encargue y lo hago por dos razones, una, por que se me pide por un compañero y otra por que no se negarme a hacer un trabajo que puede resultar interesante y beneficioso para la entidad para la que trabajo.
Si hubiera querido ser funcionario, habría hecho oposiciones, habría aplicado la famosa frase de Larra, ¡Vuelva usted mañana! Y cada día la misma cantinela hasta aburrir al personal, pero no, no se decir que no ante cualquier reto, los años aún no me han postrado en el sopor de la posible prejubilación y sigo asumiendo todo lo que se me echa encima y corriendo por despacharlo cuanto antes y lo mejor posible.
¿Que para que me sirve a mi esto?, (además de cargarme de trabajo) pues para terminar el día, fichar y marcharme a casa sabiendo que no hay nada pendiente, que el trabajo por duro que haya sido ha salido y para sentirme bien, capaz de hacerlo y seguir haciéndolo independientemente de que alguien lo reconozca o no, lo valore o no, lo agradezca o no.
Mi estimulo, saber que soy capaz de hacerlo y de vez en cuando, esa simple palabra que se usa muy poco y sin embargo abre muchas puertas, "gracias", esas gracias que no sueles recibir en la gran mayoría de las ocasiones pero que a veces intuyes en una mirada o un gesto sin palabras. Hoy por ti, aunque mañana no lo sea por mí, pero una vez terminado, respiro hondo y pienso, alguien ha tenido solución a su problema y me siento satisfecho. Esta visto, nunca aprenderé, o ¿no será que los demás deberían aprender de mí? ( vaya maestro Ciruela, que no sabia leer y puso escuela)
A veces me he puesto al teclado de este ordenador, sin nada en la cabeza que contar, solamente por pasar ocupado un rato muerto en el que no me apetecía ver televisión y la pereza de retomar alguna lectura aparcada me parecía pesado o inapropiado para ocupar unos minutos mientras mi mujer preparaba la cena. Tras teclear las primeras palabras de inicio de algún escrito, los dedos comienzan a volar sobre el teclado, componiendo frases de una historia o alguna anécdota, y los recuerdos comienzan a fluir como un río interminable.
Al cabo de pocos minutos, releo lo escrito y me sorprendo de la facilidad con la que he contado algo de mi vida, algún sentimiento hondo o una historia divertida, en las que solo tengo que corregir algún pequeño gazapo o algún giro inapropiado en alguna frase.
Cuando lo vuelvo a leer, me doy cuenta de que muchas de las historias han salido de mi inconsciente y he contado sentimientos guardados, quizá sentimientos profundos convirtiendo, como dice algún amigo mío, este blog en el diván del psiquiatra.
El recuerdo de tiempos pasados, la presencia inconsciente de amigos lejanos y cercanos, de compañeros y situaciones vividas durante el día, conversaciones casi olvidadas han sido el disparador que una vez puesto a escribir ha provocado un alubión de ideas que unas veces aciertan en su contenido y otras pasan a ser meros escritos de desahogo.
He de confesar que pocas veces he escrito pensando que alguien pudiera leer estos escritos y por ello nunca he tenido, quizá la prudencia, de autocensurarme en algún momento, si bien nada tengo que ocultar aunque en ocasiones haya utilizado seudónimo en algún comentario a algún amigo, pues no guardo rencores ni miedos a la vida y los malos momentos suelo somatizarlos fumando algún cigarrillo de más o tratando de ver la parte positiva de cada contrariedad, que siempre la tiene.
Ejemplo de todo lo dicho es este mismo escrito, que me sirve de entrenamiento de redacción y de tabla gimnástica para la cabeza, haciendo trabajar las neuronas cerebrales que quizá sean las únicas que no se me están averiando por el dichoso síndrome.
En fin otro post mas para colgar aunque en esta ocasión no tenga contenido emocional y haya sido solo un mero ejercicio de redacción.
Con lo que a uno le cuesta en ocasiones encontrar la palabra justa para provocar la sonrisa y leyendo unos curiosos libros que han llegado a mis manos, cuyo titulo es, cosas de niños, he llegado a la conclusión de que a medida que uno se hace mayor va perdiendo junto con la capacidad de sorprenderse la capacidad de ver la parte cómica de las cosas.
Solo los niños con su inocencia aún salvaje y sin contaminar son capaces de preguntar ¿Mama si esa es la familia real, la nuestra que es? ¿De mentira? O Mamá ,Jesucristo en el cielo ¿esta en la cruz o esta suelto?.
Sin pretenderlo y con sus salidas, crean un humor fino, inteligente que a los mayores nos cuesta un esfuerzo lograr. Juan se dirigía al servicio y de repente se vuelve a coger su Nintendo diciendo, "sin tetas no hay paraíso y sin Nintendo no haya caca", Por mimetismo con el mundo que les rodea, tratan de imitar posturas, gestos y frases de los mayores y lo hacen sin el menor sentido del ridículo, ese sentido que a los mayores nos impide hacer esos gestos de burla ante situaciones tontas, como hacen ellos, o canturrear cancioncillas burlescas en lugar de insultar como hacemos los mas entrados en años.
Nadie se imagina un "Chincha rabia que tengo un coche mejor que el tuyo", cantado por un mayor, ni sacar la lengua al que te acaba de hacer una pirula con el coche. Nosotros sacamos la mano amenazante y ellos el golpe inesperado que descuadra al contrincante.
Decididamente hay que tener alma de niño para encontrar el humor en las cosas cotidianas, ese alma sin complejos que hace preguntar a un niño: Si yo vine de Paris y mi hermana nació en una coliflor ¿Es que no hay nadie en esta familia que nazca de manera normal?.
Quizá la solución para hacer un mundo mejor es mirar la vida con ojos de niño, sorprendernos a cada paso de lo que nos rodea y dar gracias por tenerlo cerca, descubrir que todo tiene su parte cómica y sacarla a relucir a la menor ocasión, eso que llamamos "sorna" cuando lo hace alguien entrado en años y que en realidad no es mas que un volver a la niñez, sin complejos, sin ataduras, sin miedo al que dirán si digo una tontería.
Conozco a varias personas que tienen esta loable capacidad, algun amigo y compañero gallego, algún amigo asturiano de la niñez y siempre el recuerdo eterno de mi padre, cuya sorna sacaba punta a todo quitando hierro a las situaciones mas conflictivas. Yo quiero ser como ellos, ver la parte alegre de la vida, reirme de lo que parecen ser problemas y luego vistos desde la otra mirada convertirlos en la broma del dia. Yo quiero tener sorna...
Hace ya 5 años, también fue mi 11M, una fecha que recordaré siempre doblemente, pues yo en aquella época estaba de baja (mi primera y unica baja) y pasando uno de mis peores momentos físicos.
Pocas veces lo he contado y siempre en familia. Aquel día hacia 132 días que me encontraba de baja sometido a un peregrinaje de medico en medico y a una dura sesión diaria de rehabilitación que terminó con un: "no sirve para nada y lo estamos empeorando", por parte del rehabilitador de turno.
Sentado frente al televisor y pese a que las dolorosas imágenes se sucedían relatando un terrible atentado, mi cabeza, traicionándome me presentaba otras imágenes que trataba de rechazar haciéndome caer en un estado de ansiedad nada bueno. Una silla de ruedas... la ayuda permanente de mis seres queridos para hacer cualquier movimiento y pensar que quizá ya nunca mas podría conducir mi coche, eran las otras imágenes que mi cabeza proyectaba constantemente.
Fue entonces cuando tomé la decisión de pedir el alta voluntaria, de volver a mi trabajo y hacer, como se dice vulgarmente, de tripas corazón, para seguir sintiéndome yo, el de siempre, con ganas de hacer cosas y útil.
Aquella decisión tuvo su segunda parte cuando dos meses después una mala caída me produjo una fisura en la tibia, no pensé en un solo momento volver a tomar una baja y apoyado en mis dos muletas, continué con mi trabajo diario, eso si, olvidando por unos días conducir mi coche y peregrinando todas las mañanas hasta la oficina con la ayuda de mis dos muletas, la satisfacción de poder seguir haciendo, aún con esfuerzo una vida casi normal, sin molestar a nadie, sin entorpecer el ritmo de la familia y los que me rodean, suplía con creces las molestias y el dolor que sentía, el trabajo diario, tener que hacer y preocupaciones que en otra ocasión hubiera maldecido, fueron mi cura espiritual para un mal momento que por desgracia, lo fue para cientos de personas que aquel día 11 M perdieron la vida y hoy forman parte de mi recuerdo y punto de referencia de un día en el que tome aquella decisión salvadora.
No se, a veces las cosas que parecen claras se tornan oscuras y las oscuras adquieren la claridad mas deslumbrante cuando uno menos lo espera.
Seguir día a día en el empeño de hacer un mundo mejor para nuestros hijos, le lleva a uno a reciclar, cuidar el entorno y contaminar lo menos posible, pero siempre hay quien haciendo de su capa un sayo, no recicla, ni cuida el entorno, contamina sin percatarse de que este mundo tiene sus limites y estos los estamos traspasando desde hace tiempo.
Que no veremos los malos tiempos que se avecinan, con lluvias ácidas, incrementos y bajadas de temperaturas inesperadas, ciclones, contaminación ambiental, destrucción del bosque, es un hecho cierto, pero también lo es que serán nuestros hijos y nuestros nietos quienes tengan que sufrir los rigores del cambio climático.
Uno que suele recordar con añoranza los verdes prados asturianos, los bosques de hayas, robles y pumaradas cargadas de manzanas, siente retorcerse el alma cuando en algún medio de información aparece un incendio, un bosque talado o una inundación.
Los eucaliptos, los robledales han dejado paso a una invasión de chalet adosados, rompiendo la estética de los valles y las orillas costeras.
Aún siento la desazón que me produjo ver la ladera del monte Somo en mi querida Ribadesella, asfaltada, llena de calles y adosados donde antes había manzanos poblando una fértil colina y un prado en el que he correteado en mi niñez y donde sentí la naturaleza y me sentí parte de ella.
Me avergoncé de pertenecer a la raza humana, esa raza que como una plaga todo lo invade y destruye, que no respeta a la madre naturaleza, arrojando sus miserias y basuras a un mar tan bello como el Cantábrico.
No hace mucho pude ver un remake de "ultimátum a la tierra" y pensé, no tenemos arreglo, lo tomamos como mera ficción sin darnos cuenta de que somos una marabunta devorando nuestra tierra, ese planeta que tenemos en usufructo y que deberíamos cuidar para dejárselo a nuestros descendientes mejor de lo que lo recibimos.
La especulación, el sin sentido de construir, la locura de verter desechos en cualquier parte contaminando ríos y lagos, llenando de basuras los mares y polucionando el aire de ciudades.
Por eso hoy pongo una imagen de lo que tenemos que conservar, ¿hay quien piense mirándola en llenar este paisaje de construcciones?, si lo hay, ¡no debería pertenecer a la raza humana!
Me estoy haciendo viejo, los años pasan y uno suele hacer memoria del pasado con bastante frecuencia y compara lo que en otro tiempo fueron las cosas y lo que son en la actualidad.
No hablo ya, de lo que costaba un café (2,50 pesetas ahora 1,20 euros =199,66 pesetas), no hablo de que no hace muchos años uno podía aparcar el coche en cualquier sitio de la ciudad y siempre se encontraba cerca del lugar de destino, no hablo de la cordialidad y familiaridad del tendero, sustituido por un sírvase usted mismo y pague en una maquina impersonal, no hablo de las tranquilas tardes al sol, sentados a la puerta de casa tras una jornada de trabajo compartiendo tertulia con los vecinos, sustituidos ahora, por una caña, deprisa y corriendo en el bar cercano a la oficina, no hablo de las largas cartas entre amigos, sustituidas por sms en jerga ininteligible.
Hablo de esa edad que uno siente en el alma cuando todo ha cambiado a tu alrededor, como debió de cambiar para nuestros padres, ya que la vida es cambio permanente.
Cambiamos cuando nos casamos y dejamos el hogar familiar para iniciar una nueva vida al lado de la persona amada. Cambiamos cuando nace el primer hijo, que nos cambia ritmos de vida y prioridades, cambiamos cuando los hijos dejan el nido para formar el suyo propio y seguimos cambiando cada día al ritmo de las circunstancias.
A veces una frase que pronunciamos nos deja descuadrados a nosotros mismos por unos momentos, pensando: esto mismo decía mi padre, cuando por ejemplo yo escuchaba los Beattles y decía que aquello no era música (igual me ocurre a mi cuando escucho un rap y suelto la misma frase), debo estar haciéndome viejo.
Cuando veo que ya casi nadie respeta las enseñanzas de los mayores, por caducas y trasnochadas aparcándolos en residencias, pues son un freno a la acelerada vida de hoy, debo estar haciéndome viejo.
Cuando no se entiende la libertad de otros, pues esta choca con el capricho egoísta de la propia, debo estar haciéndome viejo.
Al querer dejar terminado lo mas pulcramente posible el trabajo y atender personalmente al cliente, cuando hoy todo se hace deprisa y corriendo de manera impersonal y si es posible escudado en el anonimato de un ordenador. Debo estar haciéndome viejo.
Que no se tenga en cuenta el esfuerzo personal,(viajes, traslados, reuniones) la plena dedicación y las horas robadas a la familia, por lograr objetivos a veces inalcanzables impuestos por la empresa, que termina retirándote antes de tiempo con una prejubilación en el mejor de los casos, o relegándote al olvido en cualquier rincón, debo estar haciéndome viejo.
En fin debo estar haciéndome viejo, pues no entiendo a donde vamos tan acelerados para luego frenar bruscamente y sin motivo alguno volver a emprender una loca carrera dando la impresión de que no hay un camino fijado y un tiempo para cada cosa.
Definitivamente, me estoy haciendo viejo, hay tantas cosas que no entiendo
Uno esta perezoso estos días, han sido varias la ocasiones en que he tomado el portátil y me he puesto a escribir una líneas sin conseguir hilar bien lo que quería decir, por fin hoy hay un motivo claro para escribir: dar las gracias a todos los que se han preocupado por mi hija y me han enviado correos y mensajes al móvil. No fue nada en lo personal, Gracias a Dios, (lo material tiene solución) y como dice un compañero (medulas) uno que esta acostumbrado al siniestro y ver cifras de manera neutral, cambia la perspectiva cuando este te toca de forma directa.
Desde aquel día 17, sentía a cada instante una ansiedad terrible por ver a mi hija, comprobar que estaba bien y que no la había afectado mas allá de lo que se supone habitual para estos casos, si es que hay algo habitual en tener un siniestro y destrozar un coche.
Por fin ayer a las diez de la noche pude darle un abrazo, sentí como me latía en corazón de alegría y ver que todo ha quedado en un susto.
Está visto que la preocupaciones por lo hijos, no terminan nunca. Cuando son pequeños por que lo son y cuando crecen por que ya no puedes controlar cada minuto de su vida tratando de protegerles en todo lo que este a tu alcance. Te sientes impotente ante cualquier imprevisto y la lejanía aumenta esa sensación de incapacidad para estar allí en el momento preciso arrimando el hombro y poniendo soluciones.
El miedo a que ya no les hagas falta, desaparece en estas ocasiones y como de costumbre sientes la contradicción de que, si les haces falta, pero poco puedes hacer por la distancia física que nos separa (seguimos con la eterna contradicción a la que un día dedicaré un post).
En fin, puedo decir, desde hace unos días que he vuelto a cambiar en algo, después de casi treinta años viendo siniestros, incluso escribiendo sobre ellos de manera impersonal hoy he sentido el lado humano de los mismos (por fin ¿ya era hora no?, diréis), pues hay quien se pasa toda una vida entre cacharrazos y solo ve chapa retorcida, reservas de siniestros, anulaciones de pólizas por frecuencia de siniestralidad y estadísticas impersonales de importes de reparaciones. Hoy veo personas detrás de cada número de siniestro y más concretamente, padres preocupados, sintiendo la angustia de no poder abrazar a sus hijos como me ha ocurrido a mí en estos día
Relajado ante el televisor, dejaba pasar las imágenes casi sin contemplarlas, sin prestar atención a nada y dejando vagar mi mente por derroteros no definidos.
Algo llamó mi atención en un momento determinado, quizá una imagen, quizá una palabra me hicieron salir del trance soporífero que estaba adquiriendo y me concentre en la historia que se relataba, no tarde en darme cuenta que muchas veces la historia contada por un personaje no llega a sujetarse enteramente a la realidad, lo subjetivo, los prejuicios, los tópicos, el entorno mismo hacen que un testimonio no sea siempre fiable y fiel a la realidad, recordando aquí, aquella practica de Derecho penal que hace años hice en la facultad, donde estando en una clase rutinaria, en un momento determinado se abrió la puerta y un energúmeno entro insultado al profesor Gimbernat y amenazándole, para acto seguido salir corriendo pasillo adelante y desaparecer de la vista de los presentes.
Dicha acción (por supuesto preparada entre profesor y alumno, que desconocíamos) nos dejó a todos sorprendidos, asustados e inquietos, pues la tomamos por un hecho real.
Aprovechando la situación creada, se nos preguntó uno a uno y por separado que describiéramos al agresor y contáramos que había ocurrido, para luego demostrarnos en conjunto que debería haber más de uno pues las descripciones eran tan dispares que se podía decir que hubo varios agresores. Unos lo vieron alto y otros bajo, unos gordo y otros flaco, unos vestido de verde, otros de gris y otros de azul. Unos que insultó, otros que amenazó e incluso hubo quien dijo que agredió físicamente, hecho que en realidad no se había producido.
No hubo acuerdo unánime, nadie, de cuarenta personas coincidió al cien por cien con la descripción de los hechos ni con la del sujeto, demostrando de esta manera que la fiabilidad de un testigo era siempre relativa aunque necesaria.
De igual manera ocurre cuando alguien te cuenta extraoficialmente (de nuevo radio macuto), situaciones de la empresa, posibles cambios y actuaciones, previsiones y suposiciones basadas la mayoría de las veces en meros comentarios aumentados y corregidos o en el peor de los casos, en imaginaciones calenturientas.
Y es que la única certidumbre que uno tiene, es que el tiempo pasa, que el momento presente es lo que cuenta, que el mañana esta por escribir y que todo tiene un final que tarde o temprano ha de llegar.
Ver lobos donde hay corderos y gigantes donde molinos solo sirve para perder de vista la realidad del momento presente y el momento presente mismo, que es el que hay que vivir. Cada cual verá la vida a través del cristal que le toque, yo por el momento la miro a través del mío que creo esta bien graduado.
Tres mensajes al móvil, tres llamadas perdidas, a una hora inesperada y no habitual, me indicaban que algo no iba bien, que algo había ocurrido y como siempre la corazonada de un padre preocupado me hizo poner en lo peor.
No acertaba a marcar el numero del móvil de mi hija, una vez, otra, hasta tres intentos y por fin su voz a otro lado del aparato.
- ¿Que pasa hija?...
- Papá, que he tenido un accidente (sollozos)
(El corazón se me salía del pecho y las sienes parecían reventar)
(pregunte tratando de mantener el aplomo)
- Si, ¿Que hago, hay una señora que se esta quejando?
(Dios, el tema era grave)
- Llama al 112 o a la policía, ¿Pero tu estas bien?, insistí
- Que sí... ya no hace falta ya viene la policía, el coche esta destrozado papá ( Sollozos)
- No importa hija, solo me preocupas tú, ¿Cómo esta la señora?
- Ahora mejor, ya la están atendiendo es solo un golpe, pero ha sido muy fuerte, te dejo voy a hablar con los policías que acaban de llegar, luego te llamo, un beso.
Las manos me temblaban al marcar el numero del móvil de mi mujer, ¿como se lo iba a decir sin preocuparla?, no podía comenzar diciendo, la niña ha tenido un accidente. No fue necesario, la intuición de madre, igual que me ocurrió a mi, suplió mis palabras y un reguero de llamadas se produjo a continuación, solo había sido un golpe de chapa y pintura, pero la imaginación de unos padres preocupados nos hacia poner en lo peor y además, ¡Está tan lejos! ¿Que podíamos hacer desde la distancia?.
Hoy el teléfono ardía, a medida que han ido pasando las horas, nos hemos ido tranquilizando, un despiste lo tiene cualquiera y lo importante son las personas y ella está bien, asustada, pero gracias a Dios bien y la otra señora también.
El coche, al taller, que esto si tiene arreglo y para eso se deja uno la piel en el mundo del seguro, pero las horas pasadas no paran de repetirse en mi cabeza, pensando en lo que pudo ser y por suerte no fue.
Uno sigue sin hacerse a la idea de que ya tiene una vida independiente en la que como todos, corre los mismos riesgos que corrimos nosotros andando por esos mundos de Dios, todo el día de viaje, en carreteras desconocidas ganándose el sustento diario. Aunque siempre pendientes de ella, hoy hemos aprendido que no siempre podremos estar a su lado cuando nos necesite y ella, que no siempre tendrá el paraguas protector de sus padres, en fin, la vida sigue y los hijos van siguiendo el camino de los padres, como diría mi admirado Yoda,¡Que la fuerza les acompañe! ( Hoy si fue un dia malo de verdad y no en sueños)
En mi anterior post, hablaba del cabreo permanente de esta sociedad en la que vivimos y hoy a raíz de un comentario en dicho post, me han hecho caer en la cuenta de que en este país hay muchos que ejercen de abogados, médicos, ingenieros, seleccionadores nacionales, críticos taurinos etc. opinando de una manera o de otra sobre temas profundos en ocasiones y banales en otros, sin tener el titulo de medico, abogado, ingeniero etc.
Efectivamente solo hay que encender el televisor y poner alguno de esos programas de debate en el que la gran mayoría de los tertulianos, su mayor logro y currículum es haber participado en algún programa de reality, haber tenido alguna relación amorosa con algún famoso o famosete y en el mejor de los casos, haber conocido, de paso, a la familia real, cosa que parece ser da derecho a opinar sobre ella, como por ejemplo hace ese señor que usa las gafas como puntero,(nunca se las he visto puestas).
Periodistas, paparazzis, contertulios, vividores cuenta cuentos de intimidades ajenas, destripan noticias serias como la muerte de una joven a manos de su novio, o tratan con una frivolidad absurda temas como el maltrato a la mujer o la agresión al defensor de esta, alimentando con argumentaciones gratuitas y altisonantes el cabreo general, buscando el aplauso fácil de una masa que sigue sin distinguir entre lo que es mero espectáculo, de la información seria, contrastada y veraz.
La intoxicación de masas ávidas de espectáculo, para que no piensen más allá de lo que el poder quiere, siguen siendo dirigidas y distraídas, como en épocas pasadas con espectáculos de toros y fútbol, entonces, y carnaza morbosa en la actualidad, se ha pasado del semanario, El Caso, al reality, a la información por la información sin medir consecuencias, se enjuician situaciones sin conocer todos los matices del caso, se valoran actuaciones sin saber el porque de las mismas y se emiten juicios de valor sin base alguna, todo ello aderezado con imágenes cuanto mas escatológicas y sangrientas, mejor, entorpeciendo la verdadera labor de policías, jueces y fiscales que si están realmente capacitados para saber la verdad.
He optado ante tal ataque diario, en cambiar la cadena cuando es posible y si no es posible, recupero mis viejos videos de los hermanos Marx, de Búster Keaton donde nadie arremete contra nadie, con saña infinita, ni alza la voz para tener mayor razón, mi salud mental me lo está pidiendo a gritos.
Seguramente hay pocas ocasiones en las que uno pierda la templanza, pero una de estas ocasiones es cuando la intransigencia, la prepotencia y la falta de respeto hacen presencia y el interlocutor pretende a toda costa imponer sus opiniones cueste lo que cueste, incluso faltando a la verdad y con amenazas bien directas, bien veladas que acaban exasperando al mas pintado.
Sin llegar a ser un liberal a la antigua usanza, si comparto la idea del vive y deja vivir y el dejar hacer dejar pasar, cuando se trata de relaciones humanas.
Últimamente vengo observando que la mayoría de la gente vive en un cabreo permanente, en un estado de intransigencia totalmente absurda y en ocasiones demencial llegando a protestar por las cosas más banales, si un avión no puede despegar por las inclemencias del tiempo, protestan, si despega y se les zarandea un poco por el viento, protestan, si no sale a tiempo el tren por una revisión de seguridad, protestan y protestarían si no se hubiera hecho y existiera la sospecha de algún incidente grave.
La gente protesta por todo y no suele hacerlo precisamente con respeto y educación ante el interlocutor de turno que normalmente es un mandado sin capacidad de decisión alguna y uno oye expresiones como:
-Para eso te pagan
-Deja el puesto para quien sepa atenderme, que hay mucho parado
-Esto en mi empresa no pasa, estaría usted ya despedido
-A mi también me exigen en mi trabajo.
Seguramente ellos en su trabajo reciben las mismas contestaciones, los mismos desaires que se repiten una y otra vez quizá tratando de resarcirse con el que tienen en frente de lo que a ellos les hicieron y así la cascada de malos modales retroalimenta el cabreo general convirtiendo a este país en la tierra del cabreo permanente donde la educación y el respeto han pasado a mejor vida.
Aquí se establece un círculo vicioso difícil de romper, ni la asignatura de educación para la ciudadanía conseguiría algo, ni volver a poner como obligatorio en los colegios la cartilla de urbanidad y buenos modales. La solución pasa por que todos nos relajemos un poco y tratemos de dar ejemplo con una actitud respetuosa, sea ante quien sea y en la circunstancia que sea. ¿O es que nos van a dar lecciones los ingleses con su flema británica?, (Yes Sir) o ¿los Norteamericanos, con su educación de escuela de pueblo? (Ok Mister.) donde todo el mundo se trata de usted, suelen ceder el paso o piden disculpas antes de comenzar cualquier frase, como si fueran a ofender con lo que van a decir.
En fin, que mucho me temo que seguiremos soltando tacos para reforzar cada uno de nuestros argumentos, tratando de tu, a cualquiera que tenga que atendernos, pensando que así afianzamos nuestra situación de superioridad, y seguiremos cabreados hasta el final de los tiempos.
Alguien me preguntaba hoy, que me han regalado por mi cumpleaños, y he contestado, LA VIDA. Un año más en el que puedo seguir contando aventuras y desventuras, a veces intranscendencias, que al fin y al cabo son la sal de esta vida, esa vida que uno trata de disfrutar en compañía de familia y amigos.
Ya he dicho en otras ocasiones que siento pasar el tiempo con demasiada rapidez, que apenas acaba de terminar un año y ya siente uno volar los días, las semanas, los meses en pos del siguiente y el vértigo de este caer del tiempo me produce una sensación triste por un lado y alegre por otro. (Siempre la eterna contradicción) Triste pues uno sin querer recuerda y compara las vidas de aquellos que ya nos dejaron y los años en que desaparecieron de nuestra vida y piensa, ya me queda menos, alegre pues siento la vida correr por mis venas y descubrir que aún me queda mucho por hacer, por sentir, por ver.
Nuevos proyectos personales, viajes familiares, encuentros, la ilusión de ver crecer los hijos haciéndose independientes y la esperanza de ver algún día nietos correteando al lado de uno, (a los que he prometido malcriar).
Un año más y ya son 57, he recibido correos y llamadas de amigos, visitas de hermanos y siempre el cariño de la gente que me rodea, así estoy dispuesto a seguir otros 57 con la condición de que todos sigan felicitándome durante esos años
Hace ya algún tiempo, recibí la llamada de un compañero, al que habían trasladado de puesto, la conversación fue larga y cuando colgué el teléfono una extraña sensación me invadió por unos momentos, mezcla de tristeza e inquietud, mezcla de incertidumbre y desasosiego, que no sabría bien definir.
Aquella conversación me había descuadrado esquemas preconcebidos y como suele ser habitual en mi, (siempre tardo en caer en la cuenta de las cosas) no reparé en muchos detalles de la conversación, hasta haber pasado algún tiempo, sus quejas y lamentos encubiertos en una cierta conformidad ficticia y autocomplaciente, se habían dejado ver en alguna de sus frases, en las que reparé una vez terminada la llamada,¡No estaba bien!,¡realmente lo estaba pasando mal!.
Una nueva situación laboral, no bien asumida, no bien entendida, quizá no bien explicada, estaban terminando con la moral de un compañero que aprecio y convirtiéndole en un ser extraño para mi. No era la misma persona que hace unos meses, su alegría habitual, quizás su arrogancia en algunos momentos había desaparecido, en su lugar había una tristeza y unos sentimientos que me atrevería a calificar de rencor, pensando que había sido traicionado, arrinconado y menospreciado.
Fue entonces cuando pensé, ¡Que suerte tengo!, yo había aprendido que en esta vida hay que tomar las cosas como vienen, sin darles muchas vueltas, si no tienen remedio y sin tratar de buscar culpables aunque tengas la certeza de que existen. A mi también me cambiaron de puesto, hace ahora un año, también pude en algún momento haber sentido lo que él siente, pero no, pues caí en la cuenta de que lo importante en esta vida no es lo que los demás piensen de uno, si no lo que uno piensa de si mismo, de que el trabajo es solo un medio y no un fin y que lo realmente importante es tener la salud suficiente para disfrutar de de la vida y compartirla con la familia y los amigos.
A veces nos empecinamos en la inútil búsqueda de una felicidad imaginaria, estereotipo de la que suelen presentarnos anuncios publicitarios y medios de comunicación,( no es este el caso), resultando que en realidad la felicidad se consigue asumiendo simplemente lo que uno es, como es y las propias limitaciones, así como asumir los obstáculos y zancadillas que la misma vida te presenta, como algo casi natural en el mundo en que vivimos y de los que aprender para no volver a caer en errores pasados. El orgullo herido, no debe cegarnos, debiendo prevalecer siempre la autoestima independientemente de la situación que uno ocupa frente a los demás, que no son quien para juzgarnos.
Amigo mío, hoy he vuelto a recibir noticias tuyas y no soy quien para dar consejos, ni suelo darlos, pero en esta ocasión permite que te diga: vuelve a sonreír, y disfruta de esta vida, que son cuatro días y ya han pasado dos
Hoy me levanté extraño, el humor me había abandonado igual que el desodorante y una desgana se cernía sobre mí, encendí la cafetera, pensando que un buen café me devolvería el aplomo y salí de la cocina para irme arreglando mientras subía el café. Al afeitarme me corté dos veces y tiré sin querer la botella del elixir bucal al suelo.
De regreso a la cocina, el café que había subido, se había desbordado de la cafetera formando un charco marrón sobre la encimera, como pude lo recogí y con el sobrante preparé una taza, al tomarlo, me había pasado calentando la leche y me quemé la lengua, solté la taza que cayó sobre el fregadero rompiéndose. Fue entonces cuando comencé a pensar ¡No es mi día! Terminé de arreglarme y bajé al garaje a por el coche, el ascensor estaba averiado y tuve que hacerlo por la escalera, un gracioso había colocado en el vado otro, mal aparcado que me impedía salir, toque varias veces la bocina sin conseguir resultado alguno y al final decidí irme andando al trabajo. Mientras caminaba pensaba ¿Que puede ocurrirme ahora?, lo hacia despacio previendo alguna caída y por eso, llegué tarde a trabajar, el ordenador tardó en encenderse pues estaba actualizando no se que y cuando traté de imprimir un documento, la impresora no tenia papel, por lo que tuve que ir a buscarlo al almacén, donde se me cayó una estantería al retirar una caja. ¡Dios que he hecho yo para merecer esto!. El teléfono no paraba de sonar y cuando lo descolgé por enésima vez y harto de tanta desgracia, me salió un, dígame, seco y mal encarado capaz de espantar cualquiera, mi interlocutor sobreponiéndose a la descarada peguntó, ¿por favor podría pasarme con Fernando?, a lo que respondí, si dígame soy yo. Mire le llamamos del hospital central, tenemos los resultados de sus últimos análisis y queremos verle urgentemente. Una oleada de calor me sacudió de repente, mi corazón saltaba dentro de mi pecho y oía sus fuertes latidos, bom,bom,bom.
Fue entonces cuando me di cuenta de que aquellos golpes procedían de la casa de al lado, un vecino haciendo bricolaje, que yo aún estaba en la cama y lo mejor de todo, que era domingo y no tenia por que levantarme. Di gracias a Dios por que todo hubiera sido un mal sueño y por si acaso decidí no levantarme en todo el día, no había que tentar a la suerte.
Como un largo lamento, sin lagrimas ni suspiros, aquél violín sonaba en la calle, entonando su triste melodía.
Parado en una esquina, la gorra sobre el suelo, con unas monedas, bufanda al cuello y el cuello de la cazadora subido, aguantando el frió y el agua, interpretaba aquella vieja canción que tantas veces había yo tarareado.
Reducí mi marcha tratando de alargar el camino y poder escuchar aquella interpretación correcta, casi académica, casi perfecta y al llegar a su altura, busque en mis bolsillos alguna moneda que depositar sobre la gorra.
Mísero pago a un artista del asfalto, interprete de mil melodías, al que casi nadie prestaba atención y que ganaba su sustento poniendo el alma en cada una de sus obras.
Concentrado en la melodía, en un principio, no reparé en la sonrisa al depositar la moneda, pero inmediatamente percibí un cambio de melodía, ahora alegre, ahora de uno de mis grupos favoritos, un Michelle, de los Beatles que contrastaba con aquella triste canción de Titanic que estaba interpretando. Era su manera de dar las gracias y mi respuesta fue otra sonrisa asintiendo con mi cabeza.
Varias veces he pasado, en mis paseos diarios, por aquella esquina de la Calle Zamora con Isabeles, y varias veces he vuelto a reducir mi marcha, allí seguía, incansable, permanente, el artista callejero, un autentico músico que daba sus conciertos en plena calle y lamenté que casi nadie prestara atención a aquellas bellas melodías, lamentos de un hombre emitidos por un violín, ganándose el sustento de la forma mas bella que he conocido, la música
Eran las 9 de la noche, un cierto nerviosismo, que sin llegar a alterar mi ritmo habitual, se estaba apoderando de mi ante la perspectiva de volver a reunirme con antiguos compañeros, esta vez en una cena, medio informal medio de trabajo. Sabía que estarían todos reunidos y mi cabeza ya comenzaba a imaginar situaciones ante el reencuentro, seguramente habría preguntas de compromiso y preguntas con curiosidad, que eran de esperar. Dejé el coche aparcado cerca del restaurante y comencé a caminar hacia la Plaza Mayor, a cada paso notaba como se me aceleraba el corazón, pues sentía verdaderas ansias de ver y departir, unas horas con aquellos que compartí tantos viajes y horas de trabajo, tantas reuniones y cursos de formación.
Ahora hace un año de mi cambio laboral, un año que verdaderamente se me ha hecho corto, entre otras cosas por que el tiempo parece acelerarse con el paso de los años, una año sin verles aunque si sabiendo en algunos casos de sus vidas o nada de de ellos en otras. ¿Me verían distinto?, (coquetería idiota por mi parte) ¿los vería distintos?, (estupidez supina pues no se puede cambiar tanto en un año), ¿Cuál será su actitud conmigo ahora que no soy del grupo?, Y el corazón se me salía del pecho ayudado por que había acelerado el paso sin darme cuenta.
Llegué al restaurante Don Mauro, donde los mas madrugadores ya estaban haciendo ejercicio de barra, con unas cervezas en la mano, cervezas que soltaron para darme unos apretones de manos que luego a medida que la gente fue llegando se convirtieron en aluvión, algún abrazo, alguna sorpresa de encontrar compañeros que acababan de ascender y a los que no esperaba ver en aquel lugar y por supuesto la satisfacción de haber encontrado el afecto de todos sin excepción. (Miento, hubo alguna pero no la tengo en cuenta pues estaba prevista, siempre tiene que haber excepción que confirme la regla). Las preguntas que esperaba fueron las justas, mientras que el afecto demostrado, más de lo que uno podía imaginar, y entre plato y plato, bromas y alguna confidencia.
Hacia ya mucho que no me sentía tan bien entre este grupo, al que muchas veces eché de menos durante el año pasado, fue una inyección de moral y un honor compartir esas horas, ojalá se repitieran mas a menudo.
Condenada a arrastrar el negro carbón, entre verdes valles y montañas, renqueante en las cuestas, alegre en el llano, resoplando en la noche nubes de humo, siguiendo el camino fijado por las vías, incansable, constante, pequeña pero fuerte, eras parte del paisaje, de la labor diaria del minero al que acompañabas en sus cánticos con el pitido agudo del vapor saliendo por tus cuatro costados. Miles de kilómetros arrastrando el negro mineral, empujada por tu infierno interior, ese infierno que te daba la energía y fuerzas para seguir adelante en tu interminable ir y venir en aquel camino de hierro, hoy abandonado y olvidado, rompiendo en el silencio de la noche, el descanso del picador que soñaba con el sol en sus sueños y recordándonos que la vida es un ir y venir constante, a veces monótono pero necesario, a veces duro pero útil.
Hoy te has ganado el descanso, pintada de verde y rojo, colores de esperanza y dolor, reposas varada en la vía muerta, jubilada, testigo mudo de lo que en otro tiempo fuiste y merecedora del agradecido recuerdo de aquellos a quien prestaste tu esfuerzo. Hoy te envidio vieja maquina, hoy te envidio, en tu silencio sigues siendo referente de lo que fuiste y nadie te puede ya arrebatar el honor de haber sido fuerza y motor de una época que pasó. Hoy te envidio vieja maquina...hoy te envidio...
(Dedicado a un joven jubilado al que cambiaron su vida)
Remanso de paz y tierra de juegos infantiles, con su fuente en el centro del parque, antiguo estanque en el que hacíamos nuestras pequeñas batallas navales con barcos tallados en corteza de árbol a golpe de navaja o raspándolos contra el granito de los bancos, fuente, rodeada de cipreses y castaños de indias, cobijo en horas de descanso entre clase y clase, lugar de reunión de amigos y conciliábulo en nuestros primeros escarceos contra una dictadura que llenaba de policías sociales, las aulas de la facultad.
¡Ahí esta!, erguida en medio del parque, impasible al paso del tiempo, ese tiempo que en la lejanía de la memoria me trae recuerdos de la niñez, en las que el sol tejía sombras entre las copas de los árboles, mientras bajo la atenta mirada de mi madre jugaba a ser vaquero, policía, bucanero o aviador, soñando aventuras en compañía de amigos con los que tantas horas compartí.
Caminos de tierra flanqueados por bancos de granito en los que algún anciano apoyado sobre su bastón recuperaba fuerzas, escalinatas de piedra que siempre traté de eludir. Cruz redondeada de granito,cruz de los Caidos, frente a la Iglesia de las Ursulas y al otro lado la Cuesta de Ramón y Cajal con la iglesia de los Capuchinos y la antigua facultad de medicina. Ahora entiendo aquellos párrafos de D. Miguel de Unamuno, cuyos pasos aún parecen resonar en su recinto en el silencio de tarde "Allí, en aquel bendito Campo de San Francisco, campo franciscano,en aquel rincón de remanso, donde he oído tantas veces el rumor de las aguas eternas, ¡allí sí que estaba el centro del Universo!"
Encendí el cigarrillo, como la gran mayoría de las veces, inconscientemente, de manera mecánica y tras dar las primeras caladas, caí en la cuenta de que tenía otro encendido sobre el cenicero de mi mesa. Moví la cabeza diciendo para mis adentros, ¡No tienes remedio! La normativa que pretendía imponer por decreto la salud, prohibiendo fumar, poco lo había logrado en mi caso. Si bien, no fumo durante las horas de trabajo, sigo encendiendo el cigarrillo nada más que piso la calle, cuando subo al coche (donde antes me había prohibido fumar cuando compre el nuevo) y sigo encendiendo cigarrillos cuando llego a casa.
Mi guerra personal con el tabaco, la perdí en dos batallas en las que logré aguantar el tipo durante tres meses en cada una de ellas, cambiándome el carácter y ganando un peso que no me favorecía en nada. ¡Disculpas! Pensareis, pues no, el tabaco me gusta, disfruto cada calada y no me encuentro mal por su culpa. No pretendo hacer un alegato a favor del tabaco (tampoco me pagan las tabacaleras), reconozco que no hace ningún bien, al menos físicamente, pero me relaja y me ayuda a concentrarme (a veces tanto que enciendo dos cigarrillos sin darme cuenta). La esclavitud a la que me somete, es consentida e incluso disfrutada y cualquier cosa que podáis decirme ya me la he dicho yo, que si ahorraría para otros caprichos, que si me cansaría menos, que si no es ahora si no mañana cuando lo voy a lamentar, que ya no se lleva, que es cosa de antiguos.
Alguien me regaló el libro para dejar de fumar, lo he leído dos veces y pese a que reconozco que las obiedades que en el mismo se vierten con certeras, yo sigo encendiendo cigarrillos inconscientemente y jugando con el humo mientras tecleo estas líneas y es que, remedando a Sara Montiel, Fumar es un placer y como uno puede permitirse muy pocos placeres, este lo disfruto y lo consiento, recordando que también mi padre y mi abuelo cortaban los cigarrillos con una hojilla de afeitar, por la mitad, tratando de engañarse con eso de fumar menos.
Por eso, cuando mi mujer me dijo: Nuestro hijo Fernando fuma riñele, pensé, no tengo fuerza moral para hacerlo pues soy fumador, lo más que puedo hacer es decirle, no cometas el error que yo cometí a los 12 años empezando a fumar, ser esclavo del tabaco es un error cometido hace mucho tiempo que uno arrastra, pero que tampoco que quita el sueño. En fin ( nueva calada) que no tengo solución.
Hace muchos años oí contar una historia a mi madre, digna de película de James Bond o el caso Burque, (por aquello de los espías) solo que en este caso era ella misma parte integrante de la historia.
Corrían los años 40 y mi madre era la secretaria personal del Gobernador Civil de Salamanca (Salas Pombo), el cual como buen seguidor de la doctrina del momento mantenía una beligerancia con la Masonería española que oculta seguía su lucha por la libertad.
Parece ser que en un determinado momento, en el que el mencionado gobernador, que estaba escribiendo un libro sobre la masonería, recibió el chivatazo de que en Salamanca había un individuo que transportaba documentación relativa al grupo, tratando de no estropear el trabajo de seguimiento de los servicios secretos de aquel entonces, que también se interesaban por el asunto, decidió hacerse con una copia de dicha documentación sin que el individuo se percatase y solo se le ocurrió acudir aun carterista afamado que tenían detenido por aquel entonces, para que extrajera los documentos de la cartera en que se portaba, copiarlos y luego volverlos a poner en el mismo sitio que estaban si levantar las sospechas del portador.
Aquí es donde entra en juego mi madre, experta taquígrafa y con una velocidad impresionante digna del Ginnes, (nunca fui capaz de descifrar sus notas taquigrafiadas a mano). Fue, custodiada por dos guardias de asalto vestidos de paisano, hasta un portal en la Plaza del Liceo de Salamanca, desde donde pudieron observar como el carterista extraía con toda limpieza la documentación, en plena calle, que le fue entregada a mi madre para su copia, poniéndose a la tarea en el mismo portal, (según contaba, sentada en unos escalones, taquigrafiando sobre sus rodillas) y devolviéndola al ratero 15 minutos después, para que volviera a ponerla en su sitio sin levantar sospechas. (No debían tener presupuesto para usar una minolta, como haría un espía alemán o americano y fotografiar los documentos)
De los manuscritos taquigrafiados por mi madre, nada se, pero si conozco el informe a que dieron lugar y que hoy esta junto con el resto de Papeles sobre la guerra guardados en el archivo histórico de Salamanca, era una relación de integrantes de una logia)
Al relatar la historia, ella siempre quitaba importancia a su participación (era una mandada según decía) y contaba asombrada el fino trabajo del carterista (autentico protagonista de la historia según ella), añadiendo que aún sabiendo lo que iba a hacer y con quien, no vio en ningún momento como fueron extraídos los papeles y devueltos, pese a la atenta mirada de los dos guardias que tampoco vieron nada y no daban crédito a lo ocurrido. Supongo que ellos también contarían esta historia a sus hijos y supongo que también pondrían como protagonista al ratero que un día hizo de espía.
Cuando comencé este blog, lo hice colgando un triste recuerdo a tiempos pasados que creí me habían robado, recuerdos que en los últimos tiempos se reproducen con harta frecuencia, quizá debido a que los años ya comienzan a hacer mella en mi, pese a que espero pasen otros tantos y tan satisfactorios como los pasados.
Mi vida ha estado marcada por la familia, primero con mis padres y hermanos, luego la mía propia, con mi mujer y mis hijos y luego por el trabajo.
La primera (la familiar) solo me ha dado satisfacciones y el orgullo de pertenecer a una estirpe de luchadores de los que aprendí la labor constante y el respeto a los demás, enseñanzas que he trasmitido con éxito a mis hijos de los que me siento muy orgulloso.
Del segundo,(el trabajo) la vida no se ha portado mal conmigo, he ocupado puestos de responsabilidad a los que me he entregado con todas mis fuerzas (a veces con un oculto sobre esfuerzo escondiendo el temor a que no se me tomara en serio por mis limitaciones) y de los que obtuve satisfacciones personales y reconocimiento en algunas ocasiones (no todas las que uno esperaba).
Hoy repasando viejos escritos de este blog, he visto altos y bajos, alegrías y tristezas, encubiertas unas veces, descaradas otras, pero sinceras y quizás autocensuradas en varias ocasiones, por no herir a quien quizás lo merecía, pero el respeto (aunque los demás no lo tengan) es lo primero.
Releyendo antiguos post, me he descubierto con sentido del humor, un nostálgico, un amigo de mis amigos, un aficionado a la tecnología y siempre un enamorado de la vida.
Siempre me gustó expresarme por escrito, pues lo escrito queda y puedes como en este caso analizar, a toro pasado, aquello que dijiste en un momento determinado y ver que lo que en aquel momento parecía tener una cierta importancia, ahora no la tiene o llega a ser ridículamente estúpido siquiera recordarlo.
En los post, hay comentarios de todo tipo, predominando los de amigos y compañeros de camino, que en la mayoría de las ocasiones suelen darme ánimos cuando me quejo de algo o me manifiestan su apoyo y cariño en mi camino, al que en mas de una ocasión de dedicado algún escrito. Son dos años de mi vida con un post casi cada dos días,(a veces a diario) quizá, lo que estoy haciendo es decir ¡Eh, que estoy aquí y aquí sigo y estoy bien!, tratando que no me olviden aquellos con los que he compartido mi vida, horas de trabajo, viajes y diversiones, ¿será que tengo miedo al olvido?,¿de ser una barca varada?... dicen que es una manera de morir, quizá la mas triste pues la sientes en vida.
Buscando en el baúl de los recuerdos (No estoy imitando a Karina), apareció esta vieja foto que el Photo Shop me ha ayudado a recuperar.
Ahí, en el centro, rodeado de la gran familia asturiana y de mis padres (parte superior derecha), estoy yo, el único niño de la foto, custodiado por mis primas Amparo y Mori, por mis tíos Floro, Sabino, Adolfo, la abuela Lola, mis tías, Amor, Amparo, primas y primos. Era el año 1954, la cuenca minera asturiana y el edificio el casino obrero de Turón. Algo se debió de grabar en mi subconsciente, pero cada vez que recuerdo aquellas tierras, una cierta nostalgia llena de cariño a la gran familia me invade, junto con un deseo casi irreprimible de coger el coche y plantarme en aquellos lares.
No puedo recordar el motivo de aquella reunión familiar (apenas tenia dos años), debió de ser importante, pues están todos en pleno y en sus rostros se adivina que debía ser con ocasión de una celebración gozosa, (flores blancas en el ojal incluidas) quizá simplemente celebrando el regreso de mi padre a su tierra, a la que quería y añoraba desde estos áridos campos castellanos.
Nos enseñó a querer a su patria chica, a amar los verdes campos, las montañas, el orballu, el olor a sidra a hierba recién segada a compartir nuestras vidas con la familia, esa gran familia que siempre estuvo dispuesta en momentos alegres (estuvieron en su boda) y tristes (volvieron a reunirse en su funeral), unidos como una piña con el orgullo de apellidarse Fernández del Viso.
Las campanas lejanas de la Iglesia de Carmelo, rompían el silencio de la noche llamando a maitines, a lo lejos se escuchaba el renqueante ruido de los trenes maniobrando en la estación y alguna voz mas elevada de lo habitual de algún trasnochador, podía escucharse en la calle.
No había trafico de coches, a lo sumo pasaba uno cada 20 minutos y las horas tempranas a las que nos levantábamos para ir al colegio, mantenían aún las calles vacías. Sobre las ocho de la mañana, se podía escuchar la sirena de los talleres de carrocerías Moneo, en la Cuesta de Ramón y Cajal, llamando al tajo a los operarios, que en fila, portando en sus manos pequeñas fiambreras iniciaban otra jornada más construyendo aquellas carrocerías de madera para los viejos autocares que luego recorrerían la provincia.
En el solitario Parque San Francisco, algún ave madrugadora entonaba sus primeros cánticos entre las ramas de los árboles, mientras Samuel, el panadero cargaba su furgoneta con el género que repartiría durante la mañana.
Jugando al escondite, el sol se asomaba entre las cúpulas de las torres de la Catedral y la Clerecía, llenando de luz una mañana que perezosa comenzaba a despertar.
Cargado con aquella cartera de cuero, con correajes de mochila, bajaba los veinte escalones de casa para dirigirme al colegio, aquel Colegio Marista, que había estrenado nuevo edificio el año 1957 y al que me acompañaba mi abuelo en mi primer día de clase.
Apenas novecientos metros separaban mi casa del colegio, novecientos metros que me parecían todo un mundo, caminando con mis muletas y arrastrando aquel pesado aparato para caminar, que hacia poco me habían confeccionado en Madrid y que resultaba ser todo un invento, capaz de mantenerme en pie medianamente erguido, medianamente seguro.
Un enorme patio de recreo, con dos campos de fútbol, cuatro pistas de balón cesto y una pista de patinaje, me esperaban en los momentos de descanso entre clase y clase. Nunca le di un puntapié a un balón y siempre envidié y sigo envidiando a quien es capaz de deslizarse sobre unos patines.
Nunca formé parte de la fila que a golpe de silbato, el hermano Pío ordenaba para entrar en las aulas, tuve bula para subir antes y esperar en los pasillos, mientras el resto de mis compañeros, formados en filas y por clases, esperaban en el patio la orden de entrar.
Luego, como uno mas, garabateaba en la pizarra el abecedario y los números, leía en voz alta aquellas historias en unos viejos libros y soñábamos mil aventuras y diabluras.
Juan Antonio, Rodulfo, Samuel, mi hermano Julio, todos formábamos una pandilla unida por un barrio, por un colegio, por una edad parecida en la que la vida se veía y vivía de otra manera, donde las personas mayores tenían apenas treinta años, que a nosotros se nos antojaban muchísimos.
Una peonza de madera, la chapa de una botella de gaseosa, un viejo clavo, unas bolas de barro cocido, una cuerda, un tirachinas hecho con una horca de madera y las tiras de una vieja cámara de rueda, un patinete con rodamientos por ruedas, adosadas a una vieja tabla, eran nuestros juguetes preferidos y ante todo, la libertad de poder jugar en la calle sin el peligro de ser atropellado o sufrir cualquier otro percance salvo las caídas habituales en los juegos de niños.
Recuerdos de un pasado lejano, de una niñez feliz que se había perdido en la memoria del tiempo y no se por que demonios hoy han vuelto a mi.
Ayer, definitivamente se fue, iniciaba su camino independiente y lejos del paraguas familiar que todo lo pretende proteger y que no obstante intentamos siga protegiéndola en la medida de nuestras fuerzas y la distancia. Las lágrimas se contuvieron hasta que el autocar se alejó, luego...una extraña sensación nos invadió a todos, mezcla de tristeza y alegría, en un momento que sabíamos tenía que llegar y por fin llegó.
Un domingo, pendientes de los mensajes en el móvil, esperando noticias-"He llegado a Madrid", "comeré en la estación de auto Res"- "ya estoy en el autocar, salgo para Valencia" y por ultimo una llamada-"Ya estoy en casa".
Un hondo respiro nos daba una tregua en la tristeza, ya esta en casa y bien, ha hecho un buen viaje y como cabía esperar de una viajera empedernida, no estaba cansada.
Este viaje fue distinto a los de Londres, Bruselas, Viena, Praga, Italia, París, Irlanda, Berlín, era el viaje de su independencia y el inicio de un trabajo que le ilusiona y para que el que esta muy preparada.
Por nuestra parte, ya estamos pensando en huecos de nuestro calendario para echar una espada. (¡Pronto!, pensareis... pero uno es padre y le cuesta mucho desprenderse de los hijos, máxime cuando toda mi vida ha girado entorno a ellos y para ellos, nunca concebí unas vacaciones sin su presencia y si en alguna ocasión viajé solo siempre lo hice echando de menos su compañía)
Supongo que fue igual nuestra salida de casa, nuestro inicio de una vida independiente del ámbito familiar en el que nos criamos y que nunca dejamos del todo, pues siempre nos acompaña el recuerdo de nuestra adolescencia y juventud junto a nuestros progenitores y hermanos.
La historia se repite demostrando que una vez más no hay nada nuevo bajo el sol, que es ley de vida y que la ilusión de los hijos contrasta con la mezcla de alegría y tristeza de verlos crecer y alejarse de casa.
Que el conocimiento erudito, no tiene nada que ver con la sabiduría, es lo normal y así pude comprobarlo durante mis estudios de Derecho, donde eruditos en Derecho Romano, Historia del derecho, Derecho Penal, Derecho Procesal, Derecho Mercantil, Derecho administrativo, demostraban en cada una de sus clases su sapiencia infinita sobre las materias impartidas y su desconocimiento total ante la realidad jurídica del momento.
Posteriormente en el ejercicio de mi profesión me he cruzado con varios de estos eruditos, que desconocían las normas más elementales de un proceso e incluso de la interpretación de una simple póliza de seguro.
En cierta ocasión discutía con uno de mis antiguos profesores de Derecho civil, su incapacidad para llevar a buen termino una reclamación judicial ( penal) que pretendía, basándose en sus eruditos conocimientos del Derecho y un desconocimiento absoluto de la realidad judicial y el derecho actual. Solamente la sentencia del juez, le hizo salir de su obcecación y su error que perfectamente fundamentado según sus enormes conocimientos sobre el derecho civil, no coincidia con la cruda y dura realidad. Y es que saber mucho de una cosa concreta no convierte a un hombre en sabio, por muy erudito que sea en materias concretas.
Uno ha pretendido en la vida ser lo que en algún argot se llama polivalente, conocer de todo un poco y saber hacer de todo un poco, este conocimiento que no me ha convertido en sabio, me ha llegado a servir de mucho y en el empeño de seguir aprendiendo todos los días utilizo Internet para ilustrarme en alguna nueva tecnología y los libros (omnipresentes en la librería del salón de mi casa y en la habitación de estudio) que repaso cuando tengo algún momento de tranquilidad. Alcanzar la sabiduría absoluta es materia casi imposible, solamente teniendo la humildad de saber y reconocer que no se sabe nada y que cuanto mas se aprende mas se llega al convencimiento de que menos se sabe, puede ser el camino, un camino que nunca termina y que a medida que se avanza, mayor se hace el mismo.
Cuenta una leyenda india que había un malabarista cuyo espectáculo consistía en mantener una pértiga con su barbilla mientras por ella trepaba una joven hasta lo alto de la misma. Cierto día el malabarista ante el temor de sufrir algún accidente habló con la joven y le dijo:
Para evitar un percance, a partir de ahora estaré atento a lo que tú haces mientras tú deberás estar atenta a lo que yo hago.
A lo que la joven respondió:
No, lo correcto es que yo este atenta a lo que hago y tu atento a lo que tu haces.
El éxito en esta vida está en librar las batallas propias y no las de otros.
Cuento esta pequeña historia, tratando de convencerme una vez más, de que mi batalla contra una vieja enfermedad que me ha acompañado durante toda la vida, solo la, puedo librar yo, médicos, cirujanos, rehabilitadotes, pusieron su empeño en mejorar una situación que siempre acabó con su paciencia y la frase ¡Hemos hecho todo lo que podíamos! (me sentí desahuciado). La cirugía, cuyos avances ha sido impresionantes, nada ha podido hacer, (cinco operaciones no sirvieron de mucho pese a que en su día las técnicas aplicadas tenían la expectativa de ser algo innovador, me sentí conejillo de indias) la rehabilitación, parece que tiene un límite al que siempre llego tras unas sesiones y del cual no se puede pasar, los medicamentos solo son, engañar al dolor y a las fuerzas que en algún momento pueden faltar. En fin, la batalla diaria de mantener lo que uno tiene, solo la puedo librar yo y en mi empeño mantengo un ritmo diario razonable de ejercicio caminando todos los días una hora sin forzar la marcha y recordando a mis piernas que para eso están, para caminar. Aún me queda un largo camino, aún me queda mucho por hacer, aún tengo fuerzas para seguir, mi batalla no ha terminado, solo está comenzando.
Me levanté con los ojos casi cerrados y a tientas busqué el primer cigarrillo de la mañana, tras la primera calada, inicié el ritual de afeitarme, buscar la ropa del día y mecánicamente me anudé la corbata, desayuné y Salí a la calle. Aquella rafaga de aire frió en el rostro acabó de despertarme, el cielo estaba despejado pero el frió de la noche aún se dejaba sentir, me subí el cuello de la cazadora y busque en sus bolsillos las llaves de coche, fue entonces cuando recordé uno de los buenos propósitos de final de año,¡Caminar mas!. Dejé el coche en el garaje y me dispuse a caminar hasta el trabajo bajando por las vacías calles en las que a aquella hora solo circulaba alguna furgoneta de reparto y algún madrugador despistado como yo. Al doblar una esquina el panorama cambió de repente, una serie de colas de gente a la puerta de varios establecimientos me hizo recordar que hoy era el día después de reyes, el comienzo de las rebajas y de las devoluciones de los regalos defectuosos o que no acertaron en tallas y gustos, HyM, ZARA, SFERA, CORTEFIEL, hoy tenían antes de abrir un extraño apéndice de gentes haciendo cola y aguantando el frió de la mañana, algunos con la intención de ahorrarse unos euros y otros la intención de gastarse un dinero que llovido del cielo llegó con los Reyes.
La historia se repite cada año, la cuesta de Enero, las rebajas, el regreso de los crios al colegio nos marcan el comienzo de un año que se prevé duro, con una crisis no controlada pese a que los políticos sigan tratando de infundir confianza y los bancos recibiendo dinero para facilitar unos prestamos que cada día son mas difíciles de conseguir. Un invierno económico, frió y desangelado al que las rebajas no llegan a calentar, pese a que este año son espectaculares en su cuantía y publicidad de grandes carteles en los escaparates, 40% de descuento, 50% de descuento, 70% de descuento,¿Llegará algún momento que lo regalen?, Uno se pregunta,o mucho ganaban en las ventas sin descuento y nos timaban o los productos con descuento no tienen la calidad de lo habitual y nos timan ahora, aquí hay gato encerrado, el traje que valía 500 euros ahora se vende por 100 si se compran dos, la camisa de 150 euros, cuesta 35 ahora y si pagas cuarenta te llevas dos ¿Dónde esta la el truco?
Unos que vienen otros que se van- siempre seguirá el trajín de gentes, mientras haya vida en el planeta-aguas sin cauce, ríos sin mar-han parecido los últimos años en mi entorno laboral, del que me había prometido no hablar-siempre hay por que vivir a quien amar-vivir para seguir sintiendo la vida y ver como los ríos se encauzan y acaban llegando al mar y amar a mi familia, sin duda la mejor inversión de mi vida.- Al final, los buenos quedan los demás se van, ¡La vida sigue igual!.
Un año más comienza y 365 días abren un camino nuevo desconocido, nuevas sendas por recorrer, en mi mochila de caminante hay ilusiones, esperanzas nuevas y el plano de un camino que siempre cambia a cada paso pero que me apetece recorrer, un camino que solo terminara el día que el caminante ya no pueda caminar, un camino que se prevé largo, pero las fuerzas no me faltan para recorrerlo, fuerzas que me da la compañía de los que amo y cuidan cada paso que doy, fuerzas que me trasmiten los amigos, fuerzas que recibo de la naturaleza, cuando no las esperaba, dejando para mas adelante lo inevitable de una enfermedad que convive con uno y de momento me respeta.
Lo que decía, aguas sin cauce que se irán encauzando con el tiempo, al final, ¡LA VIDA SIGUE IGUAL!
Doce campanadas, doce uvas, doce meses y doce deseos, una tras otra cayeron entre la alegría del cambio de año y la euforia ante el futuro alimentado por las bebidas espumosas y los buenos deseos de los que nos rodean.
Una año mas, uno vuelve a cargarse de buenas intenciones: dejar de fumar, hacer mas ejercicio, tomar las cosas como vienen, ocuparme un poco mas de los amigos, seguir tratando de ser útil y sobretodo vivir y disfrutar de esta vida todo lo que pueda y me dejen.
Una vez más, también, me lleno de buenos deseos para todos aquellos que en algún momento me han prestado su ayuda, unas veces moralmente y otras físicamente, a superar escollos y malos momentos que por fortuna no han sido muchos durante el año que termina.
Pese a que los augurios de hace ya cinco años no eran muy buenos con respecto a mi condición física, creo que se equivocaron y me alegro en esta ocasión que los médicos fallaran en sus predicciones, sigo caminando y lo hago sorprendiéndome a mi mismo con caminatas, sin prisa, que suelen agotar a quien me acompaña y yo supero sin excesiva dificultad pese a dolores ya conocidos en las rodillas y a veces fallos musculares que ya están previstos.
Otro año mas en el que puedo contar largas caminatas en Madrid, Valencia y Palma de Mallorca, disfrutando del paisaje y el paisanaje, pues no hay cosa que uno mas disfrute que acudir a lugares nuevos y patear sus calles olvidando el coche, al que reconozco, que a veces me aferro para moverme en mi propia ciudad innecesariamente, esta puede ser otra de mis buenas intenciones para 2009, dejar un poco de lado las cuatro ruedas para caminar algo más.
El año pasó y lo hizo más rápidamente de lo que uno preveía, en fin, doce uvas y nuevos 12 meses,¡A POR ELLOS!
Hace ya años que uno mantiene la tradición al llegar estas fechas de hacer un pequeño balance mental de lo ocurrido durante el año, sin valorar en demasía las buenas situaciones y relativizar las malas (es decir no vanagloriarse de lo bueno ni tomar como desastre total lo malo), no se trata de mortificarse por el pasado si no simplemente hacer un repaso como el que suelen hacer determinadas publicaciones sobre lo ocurrido durante el año y este año ha tenido de todo un poco, como suele ser habitual, pues no hay ninguno enteramente bueno ni malo y la salsa de la vida esta precisamente en eso en que las penas quedan compensadas por las alegrías y la vida sigue su curso como si nada hubiera pasado.
Dientes de sierra, que dice un amigo, días buenos y días malos, alegrías y tristezas, éxitos y fracasos nos dicen a diario que estamos vivos y sentimos, que no hay nada irremediable (salvo cuando te mandan al huerto del cura en caja de pino a criar malvas).
Cada año tiene su historia y esta suele dar nombre al año y así sustituyo los dígitos por: el año de Paris, el año de Bruselas, el año de la fusión, el año de mi primera (y única) baja por enfermedad o el año del cambio de Jefe.
Este año lo denominaré como el año del éxito de mi hija, dejando en segundo lugar el año de mi cambio de status que queda eclipsado y compensado con creces por la situación familiar.
Ver como el tiempo pasa y a veces mas deprisa de lo que uno quisiera, produce un vértigo preocupante, todo parece que ocurrió ayer y el futuro se viene encima con tal velocidad que no da casi tiempo a asimilar una situación cuando otra nueva se está produciendo y una tercera se esta fraguando. Aquella lentitud en pasar el tiempo que sentíamos cuando éramos mas jóvenes (la impaciencia hacia largo el tiempo) ya despareció y uno comienza a preocuparse por lo que realmente importa, la salud, la familia y disfrutar de los momentos buenos de esta vida, que son tres días y ya han pasado dos.
Seguiré volcando en este blog retazos de mi vida, situaciones divertidas e historias del pasado, para todos FELIZ 2009 ¡Que la fuerza os acompañe Caballeros!
Nacieron con un móvil en una mano y un ratón de ordenador en la otra, juegan sin levantarse de la silla ni salir a la calle, no saben lo que es hacer caminos de tierra para jugar a las carreras de chapas ni usan un clavo para jugar, ni construyen un patín con rodamientos y tablas, no saltan a la comba ni juegan al escondite francés, pero son capaces de tener el mundo en sus manos, comunicados con mas de 20 millones de usuarios, compartiendo fotos, música y su vida a través de una pantalla, ocultando sus verdaderos sentimientos y creando avatares de su propia existencia, imágenes ficticias de una existencia ideal que ellos mismos crean en sustitución de su vida cotidiana y real. Se enamoran de ídolos de barro (quizá como nosotros) y han perdido los ideales de lucha y protesta que tuvimos en los años 60, ya no se manifiestan en las facultades no hacen huelgas por la libertad, la igualdad, ni piden amnistías. Les preocupa la ecología por que en su mundo los mensajes catastróficos sobre el futuro de nuestro planeta son el pan nuestro de cada día, viven mundos asolados por guerras nucleares y catástrofes apocalípticas, luchando con seres imaginarios y se ríen de nuestras pistolas de juguete, de nuestros indios y vaqueros, de nuestros ladrones y policías, se relacionan a través de Twenti, de Hotmail o Senond live y sus alegrías y desgracias parecen ser tan virtuales como su vida ficticia creada por sus deseos y no por una vida real, y yo me pregunto ¿Son felices así?,¿Qué futuro les espera cuando choquen con la dura realidad de la que huyen?, cuando tengan que enfrentarse de verdad al egoísta, al trepa, al impresentable de turno, a la contrariedad del día a día, a que otros te manejen y cambien tu vida o tus esquemas preconcebidos, cuando tengan que resolver su subsistencia diaria y encarar un problema que no puedan solucionar pidiendo puntos al administrador del programa o ganarlos con una acción heroica ante un monstruo alienígena.
A mi también me hubiera gustado diseñar mi vida virtualmente, poco habría cambiado de la misma, quizá nada, pues no aspiro a imposibles y trato de ser lo mas realista en un mundo virtualizado, idealizado, manejado y programando por la publicidad machacona de televisión y prensa en la que continuamente se nos presentan modelos ideales difíciles de alcanzar. En fin una segunda vida paralela a la real, no me llama la atención, prefiero sentir el dolor y saber que vivo, la contrariedad y saber que vivo, la desilusión y saber que vivo, el cariño de la familia y saber que vivo, la ironía del destino y saber que sigo vivo
Otro año mas las bolas de la lotería han caído inexorablemente al ritmo de la eterna y tradicional cancioncilla entonada por los Niños de San Ildefonso. ¡Cuantos recuerdos!, cuantas navidades vividas al calor de una familia que en estas fechas montaba el gran Belén de montañas de corcho, musgo recogido en el campo y nieve hecha con harina. Años 50 y 60 que ya no volverán pero que aún siguen vivos en el recuerdo. Aquel gran ventanal frente al Campo San Francisco, mirando a las Catedrales y la Cuesta de Moneo. Aquella mesa camilla que pegada a las puertas del balcón servia de cobijo al calor de un brasero, mientras veíamos caer los copos de nieve sobre las copas de los árboles, ¡vacaciones!, no había que ir al colegio y la ilusión de unos reyes ya próximos nos mantenía inquietos a los cuatro hermanos, que asombrados y con la luz de la inocencia en los ojos, seguíamos los pasos de nuestro abuelo y nuestra madre que se afanaban en colocar aquellas 60 figuras sobre un enorme panel de madera, en imitar caminos y montes con tierra, musgo y corcho para las montañas y una canaleta de metal, que llena de agua, simulaba un gran río en el que las lavanderas eran colocadas a su orilla con esmero, los reyes haciendo su camino hacia un portal que cada año era distinto, con sus tres figuras principales arropadas por un buey y una mula a la que un día se le rompió una oreja.
Turrón y Sidra el Gaitero, los tangos de mi padre y las interminables horas de espera hasta la llegada de los Magos soñando mil regalos imaginando, mil juegos.
Luego volvieron las mismas ilusiones con nuestros hijos, escondíamos los regalos en el maletero del coche, en lo alto de un armario, debajo de nuestra cama y siempre con el temor de que la inquieta ardilla de Fernando los descubriera antes de tiempo, el belén dejo paso a un abeto, decorado con grandes manzanas rojas y lazos en tela escocesa, algún Papá Noel colgado en una estantería y un centro de mesa con velas, iluminando los alegres días de la Navidad. Tiempo de recuerdos, unos tristes (por los que faltan) otros alegres (por los que llegan) , pero siempre vuelve en estas fechas y lo hace al son de una cantinela....Doscientos treinta y cinco mil cuatrocientos veintiocho...ciento cincuenta miiiil peeeeseeeetaaas...y este año tampoco tocó
Hace unos días un compañero me decía sobre este blog (copio su frase del correo)-Es curioso, pero es como cuando lees un libro de aventuras y al cabo de un tiempo te familiarizas y simpatizas de tal forma con el protagonista que deseas que todo le salga bien.-sinceramente, no creí nunca que este humilde blog pudiera llegar a despertar tal expectación y mas teniendo en cuenta los escasos comentarios, salvo los de los muy allegados y habituales, que suelen publicarse en el mismo, pero al parecer las cosas son así, el blog es seguido por muchas mas personas de las que yo pudiera imaginar y que no ponen comentarios pues alguno me confiesa no ha tomado aún el tranquillo a esto de comunicarse a través de este medio.
Uno agradece de verdad que se le compare con un aventurero protagonista de algún libro de Salgari o Pérez Reverte, solo que mis aventuras son simples como la vida misma, no hay tigres de Bengala, piratas ni espadachines, a lo sumo alguno que intenta darte un sablazo, sin espada.
Solamente mis preocupaciones reales suelen salir en alguna ocasión, la mayoría de las veces cuento y mas por desahogo propio situaciones y sentimientos, ilusiones o desilusiones que suponía a muy pocos interesarían. ¡Me equivoque!, al parecer muchas mas personas de las que yo imaginaba se sienten identificados en algún momento con alguna situación que yo suponía enteramente mía y ahora resulta que es un estereotipo y mas habitual de que creía, lo que en parte me tranquiliza y a la vez me inquieta,¿Somos en el fondo todos tan parecidos?,¡pues si!, aunque alguno se empeñe en parecer distinto, superior, por encima del bien y el mal, conocedor y dominador de todas las situaciones, en el fondo tiene las mismas preocupaciones que uno, quizá las misma ilusiones y desilusiones y si me apuráis hasta las mismas limitaciones físicas pero manifestadas de otra manera. No nos engañemos, todos estamos hechos del mismo material (aún no conozco a nadie de titanio o de oro, aunque se diga que alguno esta forrado) todos tenemos plazo de caducidad en cada una de nuestra acciones y plazo final inexorable y gracias a Dios desconocido, ¿Por qué alguno se empeña en parecer lo que no es?, en fin, algún día llegaré a entender al ser humano, no desisto en mi empeño os lo aseguro, mientras Gracias por seguir leyendo este blog.
Hoy quiero dedicar este post a las CROQUETAS, esas que mi madre hacia como nadie (todas las madres son las mejores cocineras para cada uno) os habéis fijado que siempre queda una en el plato, la famosa de la vergüenza, esa que nadie se atreve a tomar y que todos miramos de reojo con un respeto extraño y llenos de ansiedad, esa misma que le decía yo a mi madre ¿pa que la haces?, pues ahí esta, sola abandonada y bajo la mirada inquisitiva de todos los comensales. Pues este fenómeno de la croqueta solitaria, llega a producirse también a gran escala, veréis, imaginar un ágape de una boda por ejemplo, varios platos con croquetas y al final, una sola en cada plato y todas bajo la atenta mirada de los que las rodean y nadie se atreve a tocarlas, ahí quedan hasta que alguien en un alarde de logística se le ocurre mezclarlas todas en un solo plato, la cosa cambia, el cotarro se anima y ya nadie se ocupa del plato, pero por poco tiempo, al final vuelve a quedar una sola, esa que no se debía haber hecho, hasta que otro tan ingenioso como el mezclador de croquetas, se le ocurre una sádica solución, el descuartizamiento de la croqueta, y ahí tenemos a la pobre troceada en cuatro cachos, volviéndose a producir el fenómeno de que los comensales se animan al reparto hasta que queda un mísero cacho que nadie es capaz de tocar.¡Pobre croqueta!, por eso y para que esto no ocurra donde yo como, siempre y ante el asombro de los concurrentes, acabo comiéndome en un alarde de valentía y generosidad la ultima, para evitar la vergüenza y el desmembramiento de la pobre croqueta, es cuestión de sentimiento.
Hoy es un día de esos en los que uno se encuentra ilusionado, la respuesta a mi correo de felicitación ha llegado casi a saturar mi bandeja de entrada, veo que la diligencia mora entre mis amigos que no han tardado en contestar, ¡ya lo sabia yo!, pero nunca podía imaginar que además de buenos amigos fueran tan rápidos y la verdad es que las nuevas tecnologías se han impuesto tanto que el correo electrónico y los mensajes cortos a móviles ya son el pan nuestro de cada día, la pereza de escribir a mano felicitaciones, de buscar la frase adecuada y conseguir la dirección del destinatario, se han facilitado tanto que uno los selecciona en el directorio, creas una postal con el Power point, el paint o cualquier otro programa de diseño, luego agudizas el ingenio y le echas buen humor buscando frases adecuadas y en menos de 15 minutos has llegado donde querías, a decir a un amigo, un familiar o un conocido, que te has acordado de él y que se acuerden de uno, es ya un triunfo de agradecer,en esta vida ajetreada, que nos toca vivir y en este final de año en el que algunos se encuentran agobiados por el cierre del año, bien por que no llegan a objetivos, bien por que no venden lo que deberían, bien por que la crisis ha entrado en sus negocios o por que se les viene encima unos días de reuniones familiares en las que puede pasar de todo.
Hay felicitaciones para todos los gustos y de todos los colores; Fotos retocadas con gorros de Papa Noel, Power points sacados de internet, ingeniosos montajes con personajes populares o famosos (he recibido una de una amigo con el brazo por encima de Obama y otra de otro con mas picardia, rodeado de bellezas en Cancún-que no ha colado Karlos- pues se nota demasiado que es un montaje), uno modestamente este año y como ya decía ayer (que dijo Fray Luis), solo he puesto una vela, (no me atreví a poner dos, pues podría interpretarse que uno hace referencia a como estamos todos los españolitos con la crisis) esa vela ha prendido en mis amigos y todos a una, ( Fuenteovejuna), han respondido como un batallón desfilando- al unísono-haciendo temblar mi correo y haciéndome pasar un rato divertido ante las ocurrencias de alguno y la ternura de otros.Ya voy entrando en el ambiente navideño y como tuve la ocurrencia de poner mi nuevo numero de móvil particular en mi felicitación, este ha revivido, tras once meses de silencio casi monacal, lleva sonando como loco desde ayer dándome la oportunidad de hablar con amigos y compañeros con los que hacia tiempo no cambiaba impresiones.¡Que oportunidad me esta dando la Navidad!, me confirma algo que ya sabia y me llena de ilusión como decía al iniciar este post.
Hoy me he puesto a la tarea agradable de enviar los primeros correos de felicitación, una sensación de bienestar me ha invadido al saber que este año mis correos no estaban respaldados por un logotipo, y eran a titulo personal y sincero a todos aquellos que me han demostrado que el "puesto" no era el único motivo de su relación conmigo. También con una cierta tristeza (relativa) he tenido que omitir algunos nombres, la vida es así, hay quien te mide por el puesto que ocupas, o por el interés que tienen en que parezca que son tus amigos, olvidando que detrás de este, hay una persona, alguien que de vez en cuando necesita una palmada en la espalda, sincera, o una frase de apoyo, o simplemente una llamada para tomar un café por que si, sin otro motivo que compartir unos minutos con un amigo.(hoy lo hice con dos buenos amigos de esos que te llaman para tomar una caña).
Acompañé la felicitación con una vela encendida, la vela que da luz al futuro y que ilumina unas horas de amistad agradecida por quien envía la felicitación, esa misma luz que durante los últimos meses me ha acompañado y alumbrada por quienes hoy han recibido el correo.
Es época de manifestar los buenos deseos (incluso para los que no recibieron el correo) y mi deseo permanente ya sabéis que es siempre la salud, a la que hoy uno, la felicidad para todos los que me rodean, que la vida no les trate mal y consigan ver cumplidas todas sus aspiraciones.

Ya de nuevo encauzado en mi ritmo habitual, después de unos días de descanso, uno trata de retomar historias que relatar y parece que la inspiración se quedó en las tierras valencianas donde en estos últimos días hemos estado, casi la familia al completo, tratando de dejar a nuestra hija acomodada para la nueva vida que comienza.
Un viaje accidentado por la primeras nieves y un regreso a una Salamanca que nos recibe vestida con un blanco manto, me hacen caer ,(no solo fisicamente), en la cuenta de que ya estamos en Navidad. El ajetreo de los últimos días, las noticias, las esperas, la búsqueda de un acomodo digno para Julia me habían hecho olvidar las fechas en las que nos encontramos. Este año no diseñaré postales power point, para mis colaboradores (pero no por ello dejaré de felicitar a los mas afines-ahora mismo acabo de recibir la felcitacion de uno de ellos), no organizaré el vino de Navidad y quizá no tenga la oportunidad de ver uno a uno a mis buenos amigos, pero pueden tener todos por seguro que en mi corazón estará cada uno de ellos, cuando las copas choquen en familia y todos nos deseemos lo mejor para el próximo año que ya esta cercano.
Ya ha pasado casi un año (al menos un año lectivo esta terminando), muchas cosas han cambiado en mi vida y nuevos cambios se intuyen, en un futuro no muy lejano, cambios en la familia, quizás cambios en el trabajo, cambios en la manera de encarar el día a día, cambios en la manera de pensar sobre determinadas personas y situaciones. Otra vez el dichoso cambio al que ya he aludido en varias ocasiones y al que no temo pues el cambio es señal de vida, señal que uno vive, señal que aun se está para seguir cambiando.
Mañana hace 5 años que murió mi madre,(y parece que fue ayer), muchos cambios se han producido desde entonces, en este espacio de tiempo, no pudo ver como su nieta terminaba brillantemente su carrera de derecho, o como superaba una dura oposición, tampoco ha visto, crecer a su nieto ya convertido en todo un hombretón, ni la dura lucha de mi mujer por sacar adelante una familia unida, a la vez que una exigente profesión que en ocasiones le da muchos quebraderos de cabeza, ni como yo pasé, por exigencias del guión, a una situación laboral distinta que no voy a calificar.
Otro año mas, nuevamente las comidas y cenas familiares, proyectos para el 2009 y la ilusión de que todo puede cambiar para mejor, pues uno sigue siendo optimista y el optimismo será (eso espero) lo ultimo que pierda.
Hoy comenzaré a recuperar ese espíritu navideño, iré a ver escaparates decorados con guirnaldas, oteando posibles regalos, pasearé por la Plaza Mayor iluminada y engalanada de fiesta, compartiré ilusiones de amigos invisibles y la alegría de ver a familiares que regresan a su tierra para pasar estos días. Navidad, ha llegado de nuevo la Navidad
Con una cierta satisfacción y no sin una leve vanidad,(creo que me la puedo permitir por una vez), me entero que a uno le leen desde lugares tan dispares como Ponferrada y Barcelona, como desde Pamplona y Valencia o desde Madrid, Vigo, Ferrol y Coruña...He de confesar que me siento bien, se que algún compañero, no se atreve a hacer comentarios en este blog,pues así me lo hace saber, telefónicamente, ¡no importa amigo mío! Nadie te va a afear que no contestes o no hagas comentarios a un amigo y compañero, que aún no se ha metido con nadie ni creo haber ofendido a nadie, que no guardo rencores ni dolores, por que la vida siga su curso y a uno lo sustituyan o por que hayan creído que rendí todo lo que podía haber rendido (creencia errónea, aun no estoy agotado) y en función de la oferta y demanda se sustituya a un trasto viejo por otro nuevo (ley de vida, yo también sustituyo mis electrodomésticos y tampoco se quejan ni el móvil, ni el portátil, ni la lavadora, aun en buen uso, me han dicho ¡yo puedo seguir!).
Se y asumo que este escaparate informático puede ser leído por cualquiera, se y asumo que alguno piense que desnudo sentimientos que a nadie importan, pero también asumo que hay muchos amigos y compañeros que entran con agrado en este blog para seguir mi huella y saber como me encuentro en cada instante, sin tener la obligación de mantener una conversación conmigo o verse en el compromiso, (pereza mas bien), de mantener un dialogo escrito a través del correo.
¡Hoy te noto flojo de ánimos!, me ha dicho un compañero, ¡tienes luces y sombras en tu camino!, me ha escrito otro, y es que estos... si leen con detenimiento y efectivamente hay días más claros que otros y días con más preocupaciones, cansancio y dolores de los habituales, ¿a quien no le ocurre lo mismo? Esos días sin quererlo y sin perder los ánimos del todo, es cierto que se reflejan en mis escritos, aún no he aprendido el difícil arte de ocultar flojeras y males, desánimos y preocupaciones, y me traiciono sin querer (me moriré sin saber hacerlo).
Por contra, hay días pletóricos, (necesito muy poco para tenerlos) en los que mi humor me permite tomar con una cierta chufla ese dolor, aquella contrariedad (cada día minimizo mas estas ultimas, no dando importancia mas que a lo que verdaderamente lo tiene) o cuento el chiste de la rata y el murciélago. En fin aquí sigo, tecleando mis pensamientos volcando mis impresiones y contestando a todo el que me honra con sus comentarios.
La primera obligación del ser humado, es SER FELIZ, la segunda HACER FELICES A LOS QUE LE RODEAN, y en este empeño uno trata de dar lo mejor de si mismo, a veces olvidando que uno no puede conseguir todo lo que desea, para si mismo y para los demás, no obstante en este empeño se consigue hacer una vida mas llevadera, dejando de lado preocupaciones incertidumbres, decepciones y en ocasiones malos humores provocados por esos mismos que te rodean, en el trabajo, en la calle, en el supermercado o incluso en la sala de espera de una consulta.
Hoy se observa un cabreo permanente en la gente que te rodea, es difícil ver una sonrisa, un gesto amable, un trato cordial en personas con las que compartes a veces horas de oficina o simplemente unos minutos de ascensor y es que los tiempos tampoco acompañan, una crisis negada por tiempo, necesidades básicas que ponen en peligro necesidades lúdicas, relajantes del espíritu laborioso y que solían unir a las personas en momentos divertidos, están dejando paso a ceños fruncidos por la preocupación y los agobios de final de mes. Ser feliz en esta situación resulta muy complicado, sobretodo cuando ves que el sueldo que te ingresan a primeros de mes se reduce inmediatamente como por arte de magia (magia negra) a las pocas horas y por culpa del dinero de plástico al que has dado uso el mes anterior.
La alegría de las navidades que otros años se plasmaba en un bullicio callejero entrando y saliendo de las tiendas, cargados de paquetes, este año parece haberse reducido, por el contrario unos grandes carteles invitan a entrar ofreciendo descuentos nunca vistos de 40 y del 50 por ciento y es que este año hacer felices a los demás con un regalo sorpresa, va a estar crudo.
No hay ninguna duda que el dinero no hace la felicidad, pero también es verdad que la ayuda mucho, (muchísimo en algunas ocasiones), por eso, este año, aquello de FELIZ NAVIDAD, va a resultar complicado para algunos.
Hasta las luces festivas parecen haber perdido su brillo, ¡hay que ahorrar! Y todos nos echamos en manos de la lotería, esa lotería que nunca toca pero que dicen lo hace cuando y donde mas se necesita, allá donde la desgracia se cebó durante al año, donde las catástrofes se produjeron o donde el tiempo estropeo cosechas y fabricas, existe la creencia popular de que la lotería caerá con certeza. Pues este año, debería caernos a todos, la crisis, la hipoteca, el crédito personal nos están estropeando la felicidad y son una gran desgracia que debería arreglarse con la lotería de Navidad. No me han pagado los de las Apuestas Mutuas del Estado, ni esto es el nuevo anuncio de la Lotería de este año, no seáis suspicaces, pero algo hay en lo que creer para levantar el animo y recuperar todos la felicidad perdida
A veces, el silencio puede ser un grito desgarrado, sin sonidos, sin estridencias, un silencio absoluto puede ser más expresivo que el mayor de los alaridos.
Silenciar no es olvidar, perdonar, dejar pasar, no sentir, dar por terminado algo. Es simplemente otra de las maneras de expresarse aunque no se haga de forma convencional y se pueda entender de mil maneras, posiblemente ninguna de ellas acertada.
Hay quien dijo que somos dueños de lo que callamos y esclavos de lo que decimos, quizá el silencio sea otra manera de esclavitud auto impuesta, junto con la manera de seguir siendo dueños de nuestros pensamientos, nuestros sentimientos y nuestras penas o simplemente respetuosos con los demás, no expresando en voz alta lo que uno rumia en su interior y que expresado pudiera ofender.
El silencio no es hipocresía, ni es cobardía como alguno pudiera pensar, quien así lo hace es por que él mismo aplica el silencio por esos mismo motivos, el silencio suele ser dolor no compartido, dolor que se oculta para que los demás no sufran contigo, y sin embargo, en el silencio, ese silencio absoluto auto censurando la libre expresión, puede que estemos pidiendo (con gritos de silencio) que alguien nos preste un poco de atención.
Todos hemos pasado momentos de silencio, quizá algún día, quizá en algún momento salgan a la luz como un volcán en erupción los sentimientos contenidos o quizá sigan guardados por pudor, pero el silencio sigue siendo un grito sin sonido, una llamada de atención sin señales, que solo se oye por quien está atento y sabe interpretar este silencio.
Aquel día, respiré profundamente, como si el aire que entraba en mis pulmones nunca tuviera fin, sintiendo una inmensa calma y una extraña sensación de cómo si aquello que había ocurrido no fuera conmigo.
Todas mis dudas se despejaron y la cruda realidad impuso su dominio dejándome en una situación nueva, que aunque previsible tardé en asimilar durante unos momentos como algo real, los problemas ajenos, que hasta entonces habían sido mi constante en el trabajo, ahora ya no me importaban, ya no eran de mi competencia y sentía el alivio de haber dejado una pesada carga que durante 20 años arrastre, tratando de dar siempre lo mejor de mi, volcándome en los demás quizá mas de lo debido y quizá olvidándome de que yo también tengo derecho a vivir, a disfrutar de la vida y a que alguien se ocupe de mi. ¿Egoísta?, ¡no! Solo que las cosas han cambiado, que los años ya van haciendo que uno piense mas en disfrutar lo que le queda que en labrar un futuro que ya prácticamente he cumplido, pese a que espero aún queden muchos años por delante y muchas batallas que ganar, pero mis sueños, mis esperanzas, mis anhelos ahora solo se resumen en la familia, la salud y poder disfrutar de los hijos y si Dios quiere de los nietos algún día. Hoy hace 300 días redondos que cambio mi status, que me desprendí o me hicieron despender (da lo mismo) de todo aquello que había sido mi que hacer cotidiano y se inició un nuevo camino del que ya he hablado en otras ocasiones volcando en este blog mis impresiones del momento y mi evolución en la nueva andadura.
Pero todo tiene un coste, no os engañéis, coste que uno asume, sin echar de menos tiempos pasados, sin rencores ni traumas, pero un coste al fin y al cabo, perdiendo libertad,(por culpa de la maldita maquina de fichar, y es que, uno no había fichado nunca en los 28 años que lleva en la profesión) perdiendo status (en mi tarjeta de visita ya no pone Director,¡que mas da!, he estado a punto de poner -ser humano- y basta) y si me apuráis hasta de relaciones sociales por no hablar de capacidad adquisitiva, el cambio no ha sido gratis como he oído hace unos días comentar a alguien, (desde fuera todas las cosas se ven distintas y se interpretan de manera distinta por cada cual y lo respeto pero no lo comparto), todo lo doy por bueno en aras de una tranquilidad de espíritu y un ritmo de vida mas estable emocionalmente que el que he venido teniendo en los últimos años.
El apoyo de un buen compañero de fatigas, muy cercano, su discreción espartana y saber hacer,(a veces una broma ayuda mas que una larga charla) hacen que hoy tome de nuevo el teclado de este ordenador para dejar constancia de mi agradecimiento a todos aquellos que de una manera u otra me prestaron y prestan, su apoyo moral, muchas veces con el simple hecho de no comentar el tema, aguas que no mueven molino y otras con una palmada en la espalda sin añadir comentarios y a aquellos que a diario me ayudan a aprender entresijos de una profesión que creía conocer en todos sus términos y que a diario me sigue presentando pequeños retos.
El tañido de aquella campana resonaba en el valle con insistencia inusual, acompañada por el eco en las montañas. Una hilera de gentes en sombrío desfile, y respetuoso silencio, ascendía hacia aquel cementerio enclavado en la montaña, a medio camino entre el pueblo y la cúspide, que coronada de nieve, daba un resplandor a la noche reflejando los haces de luz de una luna, que jugaba a esconderse en la negrura, tras nubes amenazadoras de lluvia.
Cuellos de abrigo subidos hasta las orejas, guantes enfundando manos temblorosas y alguna bufanda, servían de ayuda para mitigar el frió de aquella gélida noche.
Candiles y velas formaban un gusano de luz tenue, que serpenteaba por el camino, algún sollozo, alguna lagrima rompían el silencio de aquella inusual caravana, que tras un carro tirado por bueyes, acompañaba a su ultima morada los restos de aquel hombre que hasta entonces había sido guía, mentor, amigo y protector de aquella pequeña comunidad, en la que durante años ejerció como alcalde, con mano férrea en guante de seda, pero siempre mirando por el bien de sus conciudadanos, a los que le unía mas que el mero hecho de compartir un lugar para vivir, pues todos ellos eran familiares como suele ocurrir en sitios tan pequeños.Aveces olvidandose de si mismo, aveces olvidando sus propios intereses, aveces dejando paso a otros aunque tuviera prioridad.
Tras el funeral, algo cambio en el lugar, la paz que durante años se disfrutaba pareció romperse el día que falleció, intereses inconfesables, aspiraciones contenidas, orgullos heridos, ansias de poder, salieron a relucir en una lucha feroz por ocupar el puesto vació. Se olvidaron favores, se olvidó el parentesco y se olvidó la amistad. Cada cual luchaba por sus intereses sin mirar en el bien común por el que él había luchado toda su vida y que siempre había sabido salvaguardar, nadie recordaba ya los desvelos del que fuera su amigo, vecino y alcalde, por mantener una paz idílica de la que todos disfrutaron y que fue motivo de prosperidad y progreso.
La desconfianza, el recelo, la zancadilla se instauraron como algo corriente en el vivir diario y aquella aldea que un día fue ejemplo y motivo de envidia en toda la comarca, se convirtió en un infierno donde la soberbia, la avaricia, la envidia, el orgullo y la ira fueron moneda de curso legal.
Pasaron los años, el cargo de alcalde fue ocupado unas veces con trampas en los comicios, otras, comprando votos con favores o con dinero y muchas con votos de censura amañados. Cada nuevo alcalde empeoraba la situación anterior y ya nadie recordaba que hubo un tiempo en el que todos disfrutaron de prosperidad y paz en un lugar idílico en el que un hombre supo olvidarse de si mismo y dedicarse a los demás.
MORALEJA: Te irás de este mundo y nadie recordará lo que hiciste por ellos, solo los muy, muy cercanos te echarán de menos, nadie dará valor a lo que hiciste en su favor y si llegan a recordarlo en algún momento dirán que fue tu obligación
(Que no haya suspicacias, esto no tiene nada que ver con la fecha 20N - es mera concidencia en la que caigo al escribir y releer antes de editar-ni se me ocurre hacer una parabola sobre ello...esto es otra cosa...)
Desde hace unos días uno ha vuelto a coleccionar recuerdos, situaciones de festejo y alegrías múltiples, mi colección sigue aumentando de día en día y el pasado día 13 fue otro de esos que uno nunca olvidará. Mi hija obtenía plaza en Valencia y el Ministro de Trabajo le hacia entrega del diploma acreditativo de Inspectora de Trabajo y Seguridad Social y allí estábamos toda la familia disfrutando como locos de aquel momento único. Fue otro de esos días en los que el nudo en la garganta y las lágrimas de alegría hicieron que dejara un mensaje en el móvil de mi hermana, entrecortado y emocionado, que apenas podría entender y del que dedujo que su sobrina había obtenido la plaza de Valencia pues esta era la única palabra clara que acerté a pronunciar, segundos después de conocer la noticia. Luego, los mensajes a móviles, llamadas, abrazos y felicitaciones sirvieron de desahogo a tanta emoción contenida y nervios ante la incógnita de cual seria su destino final que por fin quedó despejada. Tras la recepción del Ministro, sentí alas en los pies, pese a que hacia años que visito Madrid con mucha frecuencia, pedí a mis hijos cumplir un deseo, con vergüenza confesé no conocer la Plaza Mayor de la capital de España y allí me vi. Paseando y haciendo comparaciones con la de Salamanca para luego seguir hacia el Palacio Real, los Jardines de Sabatini y la Opera, para terminar aquella mañana en plena plaza de Callao y comer en un Vip de la Gran Vía. La alegría de las últimas horas hacia que no sintiera cansancio, pero mi rodilla derecha me recordaba constantemente que no debo forzar mi marcha, por muy contento que esté, pero habia algo que celebrar ...¿O nó?...